Liber HHH

Sub Figurâ CCCXLI

 

A∴A∴ 

Publicación en Clase D

 

Traducción de

Pyramidos Clerk House

 

 

I

MMM

 

"Recuerdo cierto santo día en el anochecer del año, en el anochecer del Equinoccio de Osiris, cuando por primera vez Te vi visiblemente; cuando por primera vez se tomó la terrible resolución; cuando el de cabeza de Ibis hechizó la contienda. Recuerdo Tu primer beso, como lo haría una doncella. Ni siquiera en las oscuras veredas hubo otro: Tus besos permanecen."

LIBER LAPIDIS LAZULI. VII. 15-16.

 

0. Sentado en tu Asana, vistiendo la túnica del Neófito, con la capucha echada.

 

1. Es de noche, una noche densa y calurosa, sin estrellas. Ningún soplo de viento agita la superficie del mar, que eres tú. Ningún pez se baña en tus profundidades.

 

2. Ahora deja que surja un Aliento que agite las aguas. Siéntelo también recorriéndote la piel. Perturbará tu meditación un par de veces o tres, tras lo cual debes haber dominado esta distracción. Pero has de sentir el Aliento claramente primero, ha de ser este el que cause las distracciones.

 

3. Luego, un relámpago hiende la noche. Esto también has de sentirlo en tu cuerpo, que se estremecerá y brincará con el sobresalto, cosas que también debes padecer y dominar.

 

4. Tras el relámpago, reposa en el cénit un diminuto punto luminoso. Y esa luz irradiará hasta que un cono derecho se yerga sobre el mar, y sea de día.

Mientras esto ocurre tu cuerpo debe ponerse rígido automáticamente; y así has de permanecer, retrayéndote en tu corazón en la forma de un Huevo negro erguido, haciéndote un espacio en su interior.

 

5. Cuando todo esto pueda ser llevado a cabo a voluntad, fácilmente y a la perfección, que el aspirante se imagine forcejeando contra la fuerza entera del Universo. De esto sólo se salva por su propia insignificancia. Pero al final será vencido por la Muerte, que lo cubrirá con una cruz negra.

Que su cuerpo caiga en posición supina con los brazos extendidos.

 

6. Yaciendo así, que aspire fervientemente al Sagrado Ángel Guardián.

 

7. Ahora que vuelva a su primera postura.

Por dos y por veinte veces debe imaginar ser mordido por una serpiente, sentir incluso el veneno recorriendo su cuerpo. Luego que cada mordida sea sanada por un ángel o por un halcón, que desplegando las alas sobre su cabeza destile sobre la herida un rocío sanador. Sin embargo que la última mordida en el cuello sea tan terrible que se sienta desfallecer, y que el rocío sanador sea de tal virtud que lo reviva de un sobresalto.

 

8. Que ahora sitúe dentro de su huevo una cruz roja, luego una cruz verde, luego una cruz dorada, luego una cruz plateada; o bien aquellas cosas que sus sombras proyectan. Sobre esto mantenemos silencio; pues el que haya llevado a cabo correctamente la meditación entenderá su significado, lo cual le servirá como prueba ante sí mismo y ante los demás.

 

9. Que ahora permanezca en la Pirámide o Cono de Luz, como un Huevo, pero no ya de color Negro.

 

10. Que coloque ahora su cuerpo en la postura del Colgado, y que aspire con todas sus fuerzas al Sagrado Ángel Guardián.

 

11. Habiéndosele concedido la gracia, que participe místicamente de la Eucaristía de los Cinco Elementos y que proclame la Luz en Extensión; sí, que proclame la Luz en Extensión.

 

 

II

AAA

 

"Estas aflojan la mortaja del cadáver. Estas desatan los pies de Osiris, para que el Dios llameante pueda rabiar a través del firmamento con su fantástica lanza."

LIBER LAPIDIS LAZULI. VII. 3.

 

0. Sentado en tu Asana, o recostado en Shavasana, o en la postura del Buda agonizante.

 

1. Piensa en tu muerte; imagina las distintas enfermedades que pueden atacarte, o los muchos accidentes que pueden ocurrirte. Imagina el proceso de la muerte, aplicada siempre a ti mismo. (Una práctica preliminar muy útil es leer libros de Patología, y visitar museos y salas de disección.)

 

2. Continúa esta práctica hasta que la muerte se consuma. Acompaña al cadáver a través de las fases de embalsamiento, amortajamiento y entierro.

 

3. Ahora imagina un aliento divino que te entra por la nariz.

 

4. Luego, imagina una luz divina que te ilumina los ojos.

 

5. Luego, imagina una voz divina que te despierta los oídos.

 

6. Luego, imagina un beso divino que se estampa en tus labios.

 

7. Luego, imagina una energía divina recorriendo los nervios y los músculos de tu cuerpo, y concéntrate en el fenómeno que ya habrás podido notar en el punto 3, la restauración de la circulación sanguínea.

 

8. Por último, imagina la vuelta del poder reproductivo, y empléalo para la impregnación del Huevo luminoso en que el hombre se baña.

 

9. Ahora imagina que este Huevo es el Disco del Sol, situado en el oeste.

 

10. Déjalo hundirse en la oscuridad, llevado por la barca de los cielos, hasta llegar a los lomos de la vaca sagrada Hathor. Puede que también escuches su mugido.

 

11. Que ese Sol se vuelva más negro que toda esa oscuridad. En esta meditación no debes tener miedo en absoluto, pues la negrura espantosa que aparecerá ante ti está más allá de tu comprensión.

Y si has llevado a cabo correctamente la meditación, de repente escucharás el zumbido atronador de un Escarabajo.

 

12. Ahora la Negrura llegará a su fin, y de color rosa y oro surgirás en el Este, con el grito de un Halcón resonando en tus oídos, áspero y agudo.

 

13. Por último te levantarás en mitad de los cielos, como un globo de gloria. Y de ahí surgirá ese Sonido poderoso que los santos han comparado con el rugido de un León.

 

14. Entonces abandonarás la Visión, concentrando tu consciencia en la forma divina de Osiris sobre su trono.

 

15. Luego repetirás audiblemente el grito de triunfo del dios re-surgido, como te ha sido enseñado por tu Superior.

 

16. Habiendo llevado esto a cabo, debes introducirte de nuevo en la Visión, que de este modo llegarás a perfeccionar.

 

17. Después has de volver de vuelta al Cuerpo, y dar gracias al Altísimo Dios IAIDA, sí, al Altísimo Dios IAIDA.

 

18. A remarcar que esta operación ha de ser realizada si es posible en un lugar apartado y consagrado a las Obras de la Magia(k) de la Luz. También que el Templo debe ser inaugurado ceremonialmente de aquella forma que conoces, y que al final de la operación la clausura debe ser realizada lo más cuidadosamente posible. Para la práctica preliminar es suficiente con purificarte por medio de la ablución, la vestimenta, y los rituales del Pentagrama y el Hexagrama.

Tras esto, y un rápido sumario de los puntos 0 - 2, práctica 3 - 7.

Habiéndolos dominado, añade el punto 8.

Luego añade 9 - 13.

Entonces ya preparado y fortificado, perfectamente dispuesto para ello, emprende la meditación entera de una sola vez. Y continúa hasta alcanzar un éxito perfecto. Pues esta es una poderosa meditación sagrada, que tiene poder incluso sobre la Muerte; sí, que tiene poder incluso sobre la Muerte. 

(Nota por Fra. O.M. En algún momento a lo largo de esta meditación la concentración puede ocasionar Samadhi. Esto has de temerlo y rehuirlo, más que cualquier otra posible pérdida de control, pues se trata de la más tremenda de las fuerzas que amenazan con obsesionarte. También existe el riesgo de cierta melancolía aguda y delirante en el punto I.)

 

 

III

SSS

 

"Eres una hermosura más blanca que una mujer en la columna de esta vibración.

Me disparo verticalmente como una flecha, y me convierto en aquello Por Encima.

Pero eso es la muerte, y la llama de la pira.

¡Asciende en la llama de la pira, oh alma mía! Tu Dios es como el frío vacío del cielo más remoto, en el que tú irradiaste tu pequeña luz.

Cuando Tú me conozcas, oh Dios vacío, mi llama expirará totalmente en Tu gran N.O.X."

LIBER LAPIDIS LAZULI. I. 36-40.

 

0. Sentado en tu Asana, preferiblemente en la del Rayo.

Es esencial que la columna esté perfectamente vertical.

 

1. En esta práctica la cavidad del cerebro es el Yoni; la columna vertebral es el Lingam.

 

2. Concentra la consciencia de tu adoración en el cerebro.

 

3. Ahora empieza a despertar tu columna de la siguiente forma. Concentra la consciencia de ti mismo en la base de la columna, y muévela gradualmente hacia arriba poco a poco.

De esta forma te harás consciente de la columna, sintiendo cada vértebra como una entidad separada. Debes lograr esto lo más completa y perfectamente posible antes de proseguir con el resto de la práctica.

 

4. Luego, adora el cerebro como antes, pero imagina que su contenido es infinito. Considéralo el útero de Isis, o el cuerpo de Nuit.

 

5. Luego, identifícate a ti mismo con la base de la columna como antes, pero imagina que su energía es infinita. Considérala el falo de Osiris o el ser de Hadit.

 

6. Las concentraciones 4 y 5 pueden llevarse hasta el punto de Samadhi. Sin embargo no pierdas el control de tu voluntad; evita que el Samadhi te domine.

 

7. Ahora pues, siendo consciente tanto del cerebro como de la columna, e inconsciente de todo lo demás, imagina la atracción de una por la otra; el vacío del cerebro, el dolor de la columna, como si fueran el vacío del espacio y la falta de propósito de la Materia.

Si has experimentado la Eucaristía desde ambos puntos de vista, te será más fácil imaginar todo esto.

 

8. Deja que esta agonía crezca hasta que se haga insoportable, resistiendo cada tentación por medio de la voluntad. Hasta que tu cuerpo entero no se encuentre bañado en sudor (puede que hasta en sangre), y hasta que a través de tus labios no se abra paso un grito de angustia intolerable, no debes proseguir.

 

9. Ahora, que una corriente de luz, de un profundo azul celeste salpicado de moras escarlatas, suba y baje por tu columna, como si golpeara contra ti, que te hallas enrollado en la base como una serpiente.

Que esto sea extremadamente pausado y delicado; y tanto si va acompañado de placer como de dolor, resiste.

 

10. Esto debe continuar hasta que estés exhausto, sin perder nunca el control. Hasta que no puedas llevar a cabo el punto 9 durante toda una hora, no prosigas. Y abandona la meditación mediante un acto de voluntad, pasando a un suave Pranayama sin Khumbakham, y meditando en Harpócrates, el silencioso Dios virginal.

 

11. Cuando ya por último, te encuentres perfectamente dispuesto de cuerpo y mente, tranquilo y en paz, bajo un favorable cielo de estrellas, de noche, en un clima cálido y tranquilo, puedes acelerar el movimiento de la luz hasta que el cerebro y la columna se apropien de él, con independencia de tu voluntad.

 

12. En caso de que hayas de morir en ese momento, ¿acaso no está escrito, "Bienaventurados son los que mueren en el Señor"?  ¡Sí, bienaventurados son los que mueren en el Señor!

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