Liber O vel Manvs et Sagittae

 

A∴A∴ 

Publicación en Clase B

 

Traducción de

Pyramidos Clerk House

 

 

I

 

1. Este libro es muy fácil de malinterpretar; se pide al lector que aplique su facultad crítica con minuciosidad a la hora de estudiarlo, la misma que hemos aplicado nosotros en su preparación.

 

2. En este libro se habla de las Sephiroth y de los Senderos; de Espíritus e Invocaciones; de Dioses, Esferas, Planos y de muchas otras cosas que tal vez existan y tal vez no.

Pero es irrelevante que existan o no. Si se hacen ciertas cosas, se obtienen ciertos resultados; queremos advertir con severidad a los estudiantes de que no atribuyan realidad objetiva ni validez filosófica a ninguno de ellos.

 

 3. Las ventajas principales a obtener son las siguientes:

(“a”) Una ampliación del horizonte mental.

(“b") Una mejora del control mental.

 

4. El estudiante, si obtiene algún éxito con las siguientes prácticas, se encontrará a sí mismo frente a cosas (ideas o seres) demasiado gloriosas o bien demasiado espantosas para ser descritas. Es esencial que mantenga el control sobre todo lo que contemple, oiga o conciba; si no, caerá esclavo de la ilusión y presa de la locura.

Antes de abordar alguna de estas prácticas, el estudiante deberá estar bien de salud y haber aprendido a dominar Asana, Pranayana y Dharana.

 

5. No hay demasiado riesgo de que el estudiante, por perezoso o tonto que sea, no obtenga resultado alguno; sin embargo, sí que hay un gran riesgo de que sus resultados lo lleven por mal camino, lo obsesionen o lo abrumen, por mucho que sean justamente los resultados que necesita obtener. Además, muy a menudo confundirá la primera parada de reposo con la meta, y se quitará la armadura victorioso, antes de que el combate esté avanzado siquiera.

Es deseable que el estudiante no adjudique nunca a un resultado la importancia que parezca poseer a primera vista.

 

6. Antes de nada, hay que tener presente el Libro 777 y su uso; la preparación del Lugar; el uso de las Ceremonias Mágicas; y por fin los métodos que siguen en el Capítulo V. “Viator in Regnis Arboris” y en el Capítulo VI. “Sagita trans Lunam”.

(En otro libro se tratará de la Expansión y la Contracción de la Conciencia; del progreso que supone matar los Chakkrams; del progreso que supone matar los Pares de Contrarios; de los métodos del Swami Sabhapaty, etc etc).

 

 

II

 

El estudiante debe obtener PRIMERO un conocimiento exhaustivo del Libro 777, sobre todo de las columnas i., ii., iii., v., vi., vii., ix., xi., xii., xiv., xv., xvi., xvii., xviii., xix., xxxiv., xxxv., xxxviii., [14] xxxix., xl., xli., xlii., xlv., liv., lv., lix., lx., lxi., lxiii., lxx., lxxv., lxxvii., lxviii., lxxix., lxxx., lxxxi., lxxxiii., xcvii., xcviii., xcix., c., ci., cxvii., cxviii., cxxxvii., cxxxviii., cxxxix., clxxv., clxxvi., clxxvii., clxxxii.

Cuando las haya memorizado, empezará a entender la naturaleza de estas correspondencias (Ver las ilustraciones a “El Templo del Rey Salomón” en este mismo número. Ahí se dan referencias cruzadas).

 

2. Si ponemos un ejemplo, quedará claro el uso de la tabla.

Supongamos que se quiere obtener el conocimiento de una ciencia poco clara.

En la columna xlv., línea 12, se encuentra el “Conocimiento de las ciencias”.

Si miramos ahora la línea 12 de las demás columnas, se verá que el Planeta correspondiente es Mercurio, su número es el 8, sus figuras lineales son el octágono y el octograma. El Dios que rige ese planeta es Thoth, o bien, en el simbolismo hebreo, Adonai y Elohim Tzabaoth; su arcángel Rafael, su Coro de Ángeles Beni Elohim, su Inteligencia Tiriel, su Espíritu Taphtathatath, sus colores el naranja (porque Mercurio es la Esfera del Sephirah Hod, 8), el amarillo, el púrpura, el gris y el índigo con rayos violetas; su Arma Mágica es la Vara o el Caduceo, sus Perfumes el Mástique y otros, sus plantas sagradas la Verbena y otras, su joya el Ópalo o el Ágata; su animal sagrado la Serpiente, etc, etc.

 

3. A continuación hay que preparar el Lugar de Trabajo en consonancia con esto. Dentro de un círculo naranja se dibuja una estrella de ocho puntas amarilla y en sus puntas se colocan ocho lámparas. El Sigilo del Espíritu (que puede encontrarse en Cornelio Agripa y en otros libros) se ha de dibujar en los cuatro colores y con todos los demás mecanismos que le sugiera a cada cual su experiencia.

 

4. Y así sucesivamente. No podemos entrar aquí en los detalles de todos los preparativos necesarios; el estudiante los encontrará plenamente desarrollados en los libros indicados, de los cuales el “Goetia” quizá sea el mejor ejemplo.

No hace falta imitar servilmente estos rituales; al contrario, el estudiante no debe hacer nada cuyo objeto no entienda; además, si tiene alguna capacidad, se encontrará con que sus propios y toscos rituales le resultan más eficaces que otros ajenos más pulidos.

El propósito general de toda esta preparación es el siguiente:

 

5. Puesto que el estudiante es un hombre rodeado de objetos materiales, si lo que desea es dominar una idea en concreto, tendrá que conseguir que todos los objetos materiales que lo rodean sugieran esa idea. Así pues, en el ritual mencionado, si su mirada se posa sobre las luces, su número le habrá de sugerir Mercurio; olerá los perfumes y nuevamente le habrán de recordar a Mercurio. En otras palabras, todo el aparato y ritual mágico ha de ser un sistema mnemónico complejo. 

[La importancia de esto estriba principalmente en el hecho de que los conjuntos particulares de imágenes que el estudiante encuentre en sus exploraciones habrán de corresponderse con figuras lineales concretas, nombres divinos, etc, y habrán de ser controlados por estos. En cuanto a la posibilidad de producir resultados externos a la mente de quein ve (“objetivos”, en la acepción común y ordinaria del término), sobre esto guardamos silencio.]

 

6. Hay tres prácticas importantes conectadas con todas las formas de ceremonial (y con los dos Métodos que describiremos más adelante). Consisten en:

  • 1. La asunción de las formas Divinas.
  • 2. La vibración de los Nombres Divinos.
  • 3. Los rituales de “Destierro” e “Invocación”.

Hay que dominar por completo todo esto antes de intentar los Métodos más peligrosos de los Capítulos V y VI.

 

 

III

 

1. Hay que conseguir que las Imágenes Mágicas de los Dioses de Egipto le resulten a uno completamente familiares. Esto se puede hacer estudiándolas en cualquier museo público o bien en los libros que resulten accesibles para el estudiante. A continuación este deberá pintarlas meticulosamente, tanto a partir de modelos como de memoria.

 

2. El estudiante, sentado en la posición “del Dios”, o en la actitud característica del Dios deseado, tiene que imaginar entonces que la imagen de Este coincide con su propio cuerpo, o bien que lo envuelve. Esto ha de practicarse hasta llegar a dominar la imagen en cuestión e identificarse con ella y con el Dios experimentado.

Es una lástima muy, muy grande que no exista una prueba simple y segura para calibrar el éxito de esta práctica.

 

3. La Vibración de los Nombres Divinos. Como medio adicional para identificar la conciencia humana con esa porción pura de la misma a la que el hombre apela con el nombre de un Dios, habrá de hacer lo siguiente:

 

4. (a) Plantarse con los brazos extendidos (Ver ilustración)

(b) Inspirar hondo por la nariz e imaginar que el nombre del Dios deseado entra junto con el aire.

(c) Dejar que ese nombre descienda lentamente de los pulmones al corazón, el plexo solar, el ombligo y los órganos reproductivos, hasta llegar a los pies.

(d) En el momento en que parezca tocar los pies, adelantar rápidamente el pie izquierdo 30 centímetros, echar el cuerpo hacia delante y proyectar las manos (retraídas hasta los lados de los ojos) rápidamente al frente, hasta quedarse en la posición típica del Dios Horus [ver Ilustración “Fuerza Ciega” del volumen 1, número 1]. Al mismo tiempo, imaginar que el Nombre asciende de golpe y atraviesa el cuerpo, hasta expulsarlo por la nariz junto con el aire que hasta entonces uno ha retenido en los pulmones. Todo esto hay que hacerlo con toda la fuerza de la que uno sea capaz.

(e) Por fin retirar el pie izquierdo y colocarse el dedo derecho sobre los labios, hasta quedarse en la posición característica del Dios Harpócrates [ver Ilustración “El Vigilante Silencioso” del volumen 1, número 1].

 

5. La señal de que el estudiante está ejecutando esto correctamente será el hecho de que una sola “vibración” agote del todo su fuerza física. Deberá hacer que se le acalore el cuerpo entero, o bien que sude violentamente, y deberá dejarlo tan debilitado que le cueste hasta sostenerse de pie.

 

6. Será señal de éxito, aunque solamente la percibirá el propio estudiante, escuchar el nombre del Dios proyectado con vehemencia, como si concurrieran diez mil truenos; y también deberá parecerle que esa Gran Voz procede del Universo, y no de sí mismo.

Durante estas dos prácticas hay que borrar de la mente toda conciencia de cualquier cosa que no sea la Forma Divina; y cuanto más tarde en regresar la percepción normal, mejor.

 

 

IV

 

1. Hay que aprenderse de memoria los rituales del Pentagrama y del Hexagrama, que son como sigue:

 

El Ritual Menor del Pentagrama

 

(i). Tocándose la frente, decir Ateh (A ti)

(ii). Tocándose el pecho, decir Malkuth (el Reino)

(iii). Tocándose el hombro derecho, decir ve-Geburá (y el Poder)

(iv). Tocándose el hombro izquierdo, decir ve-Gedulá (y la Gloria)

(v). Juntando las manos frente al pecho, decir le-Olahm, Amén (por Siempre, Amén).

(vi). Girando hacia el Este, trazar un pentagrama (el de Tierra) con el arma adecuada (normalmente la vara). Decir (o sea, vibrar) I H V H.

(vii). Girando hacia el Sur, lo mismo pero diciendo A D N I.

(viii). Girando hacia el Oeste, lo mismo pero diciendo A H I H.

(ix). Girando hacia el Norte, lo mismo pero diciendo A G L A.

Pronúnciese: Ye-ho-vá, Adonai, Eheié, Aglá.

(x). Extender los brazos en forma de cruz y decir:

(xi). Ante mí Rafael

(xii). Tras de mí Gabriel

(xiii). A mi derecha Micael

(xiv). A mi izquierda Uriel

(xv). A mi alrededor arde el Pentagrama

(xvi). Y en la Columna brilla la Estrella de seis puntas.

(xvii). Repetir los pasos (i) a (v), la Cruz Cabalística.

 

El Ritual Mayor del Pentagrama

 

Hay que trazar los pentagramas en el aire con la espada u otra arma, decir en voz alta el nombre y hacer los signos tal como aparecen en las ilustraciones.

Los signos del Portal (ver Ilustraciones, abajo del todo): Extender las manos al frente, con las palmas hacia fuera, separarlas como si se estuviera descorriendo un velo o cortina (activos), a continuación juntarlas como si se estuviera volviendo a cerrar y dejarlas caer a los lados (pasivos).

 

(El Grado del Portal se atribuye en particular al elemento Espíritu; remite al Sol; los Senderos de Samekh, Nun y Ayin están atribuidos a este grado. (Ver 777, líneas 6 y 31 bis).

Los signos de 4=7: Levantar los brazos por encima de la cabeza y juntar las manos, de forma que las yemas de los dedos y los pulgares se encuentren y formen un triángulo (ver ilustración).

 

(El Grado de 4=7 se atribuye en particular al elemento Fuego; remite al planeta Venus; los Senderos de Qoph, Tzaddi y Peh están atribuidos a este grado. Para otras atribuciones, ver 777, líneas 7 y 31).

Los signos de 3=8: Levantar los brazos hasta poner los codos a la altura de los hombros, juntar las manos sobre el pecho, y hacer que los pulgares y las yemas de los dedos se toquen para formar un ápice triangular orientado hacia abajo (ver ilustración).

 

(El Grado de 3=8 se atribuye en particular al elemento Fuego; remite al planeta Mercurio; los Senderos de Resh y Shin están atribuidos a este grado. Para otras atribuciones, ver 777, líneas 8 y 23).

Los signos de 2=9: Extender los dos brazos hacia arriba y hacia fuera, con los codos doblados en ángulo recto, las manos dobladas hacia atrás y las palmas hacia arriba como si soportaran un peso. (Ver ilustración)

 

(El Grado de 2=9 se atribuye en particular al elemento Aire; remite a la Luna; el Sendero de Tau está atribuido a este grado. Para otras atribuciones, ver 777, líneas 9 y 11).

Los signos de 1=10: Adelantar el pie derecho, extender la mano derecha hacia arriba y hacia delante, con la mano izquierda hacia abajo y hacia atrás y las dos palmas abiertas. (El Grado de 1=10 se atribuye en particular al elemento Tierra; ver 777, líneas 10 y 32 bis).

 

El Ritual Menor del Hexagrama

 

Este ritual se ha de hacer justo después del Ritual Menor del Pentagrama.

 

(i). Plantarse de pie, con los pies juntos, el brazo izquierdo en el costado, el derecho cruzado frente al cuerpo, sosteniendo la vara u otra arma erguida en la línea mediana. Luego mirar al este y decir.

(ii). I.N.R.I.

Yod. Nun. Resh. Yod

Virgo, Isis, Madre Poderosa.

Escorpio, Apofis, Destructor.

Sol, Osiris, Asesinado y Redivivo.

Isis, Apofis, Osiris, IAO.

(iii). Extender los brazos en forma de cruz y decir: “El Signo de Osiris Asesinado” (Ver ilustración).

(iv). Levantar el brazo derecho hasta que señale hacia arriba, manteniendo el codo en ángulo recto, y bajar el brazo izquierdo hasta señalar hacia abajo, con el codo en ángulo recto, mientras se gira la cabeza en dirección al hombro izquierdo y se mira hacia debajo de tal forma que la mirada siga al antebrazo izquierdo; entonces decir: “El Signo del Luto de Isis” (Ver ilustración).

(v). Levantar los brazos a un ángulo de sesenta grados el uno del otro por encima de la cabeza echada hacia atrás, y decir: “El signo de Apofis y Tifón” (Ver ilustración)

(vi). Cruzar los brazos sobre el pecho, inclinar la cabeza y decir: “El Signo de Osiris Ascendido” (Ver ilustración).

(vii). Extender los brazos otra vez igual que en (iii) y cruzarlos otra vez como en (vi) y decir: “L.V.X., la Luz de la Cruz”.

(viii). Con el arma mágica, trazar el Hexagrama de Fuego en el Este, diciendo “Ararita” (Aleph-Resh-Aleph-Resh-Yod-Tau-Aleph).

Esta palabra está formada por las iniciales de una frase que significa “Uno es su Comienzo; Uno es su Individualidad: Su Permutación es Uno”.

Este hexagrama consiste en dos triángulos equiláteros, con ambos ápices señalando hacia arriba. Empezar por la punta superior del de encima y trazarlo en dirección dextrógira. La punta superior del triángulo de abajo tiene que coincidir con el punto central del de encima.

(ix). Trazar el Hexagrama de Tierra en el Sur, diciendo “ARARITA”. Este Hexagrama tiene el ápice del triángulo inferior apuntando hacia abajo y debería poderse inscribir en un círculo.

(x). Trazar el Hexagrama de Aire en el Oeste, diciendo “ARARITA”. Este Hexagrama es como el de Tierra pero las bases de los triángulos coinciden, formando un rombo.

(xi). Trazar el Hexagrama de Agua en el Norte, diciendo “ARARITA”. Este Hexagrama tiene el triángulo inferior colocado sobre el superior de tal forma que sus ápices coinciden.

(xii). Repetir (i-vii).

 

El Ritual de Destierro es idéntico, salvo por el hecho de que hay que invertir la dirección de los Hexagramas.

 

El Ritual Mayor del Hexagrama

Para invocar o desterrar planetas o signos zodiacales.

Se usa solamente el Hexagrama de Tierra. Dibujar el Hexagrama empezando por la punta atribuida al planeta con el que se esté tratando. (Ver 777, columna lxxxiii).

Así pues, para invocar a Júpiter, empezar por la punta derecha del triángulo inferior, seguir en sentido dextrógiro y completar; luego trazar el triángulo superior empezando por la punta izquierda y completarlo.

Trazar el sigilo astrológico del planeta en el centro del hexagrama.

Para el Zodíaco, usar el hexagrama del planeta que rija el signo que uno necesita (777, col. Cxxxviii), pero dibujar el sigilo astrológico del signo y no el del planeta.

Para Caput y Cauda Draconis, usar el hexagrama lunar, con el Sigilo de Caput Draconis o el de Cauda Draconis.

Para desterrar, invertir los pentagramas.

Los Hexagramas pertenecientes a los planetas siguen la ilustración de la página anterior.

 

2. Hay que practicar estos rituales hasta que las figuras dibujadas aparezcan llameando, con unas llamas tan próximas a las llamas físicas que hasta quizás resulten visibles a los ojos de un espectador, en caso de haber alguno presente. Se dice que hay personas que han conseguido encender fuego real por estos medios. Sea cierto o no, es un poder que no hay que intentar obtener.

3. El éxito del “destierro” sólo se advierte por una “sensación de limpieza” en la atmósfera; el éxito de la “invocación” por una “sensación de santidad”. Es una lástima que estos términos sean tan vagos.

Pero al menos hay que asegurarse de una cosa: de que cualquier figura o ser imaginario obedezca al instante la voluntad del estudiante, cuando este use la figura adecuada. En casos recalcitrantes, uno puede asumir la forma del Dios indicado.

 

4. Los rituales de destierro hay que usarlos al inicio de cualquier ceremonia. A continuación el estudiante tiene que usar una invocación general, como por ejemplo la “Invocación Preliminar” de la Goecia, así como una invocación especial que encaje con la naturaleza de su trabajo mágico.

 

5. El éxito de estas invocaciones verbales es una cuestión tan sutil y sus gradaciones tienen unos matices tan finos que hay que dejar al buen criterio del estudiante la decisión de si ha de estar satisfecho o no de su resultado.

 

 

V

 

1. El estudiante ha de estar en reposo en una de sus posiciones prescritas, ya bañado y cubierto con la túnica, haciendo gala del decoro adecuado. El lugar de trabajo habrá de estar libre de molestias, y habrán de cumplirse debidamente las purificaciones, destierros e invocaciones; por último, habrá de quemarse incienso.

 

2. Ha de imaginarse entonces su propia figura (preferiblemente ataviado con las prendas mágicas adecuadas y pertrechado con las armas mágicas adecuadas) envolviendo su cuerpo físico, o bien de pie cerca de él y delante.

 

3. A continuación ha de trasladar la sede de su conciencia a la de esa figura imaginada; de tal forma que le parezca que está viendo con sus ojos y oyendo con sus oídos.  

Ésta será habitualmente la gran dificultad de la operación.

 

4. A continuación deberá conseguir que esa figura imaginaria se eleve por el aire hasta una gran altura por encima del suelo.

 

5. Luego ha de detenerse y mirar a su alrededor. (A menudo resulta difícil abrir los ojos).

 

6. Seguramente verá figuras que se le acercan, o bien será consciente de un paisaje.

Deberá hablar luego con esas figuras, e insistir en obtener respuesta de ellas, usando los pentagramas y los signos adecuados, tal como se le ha enseñado.

 

7. Habrá de viajar luego a voluntad, dejándose o no guiar por dicha figura o figuras.

 

8. Deberá luego emplear las invocaciones especiales que hagan aparecer los lugares concretos que desea visitar.

 

9. Ha de ser consciente del millar de ataques y engaños sutiles que experimentará y poner a prueba con cautela la verdad de todos aquéllos con quienes hable. 

Por ejemplo, un ser hostil puede aparecer con ropajes de gloria; en ese caso, el pentagrama apropiado hará que se marchite o se descomponga.

 

10. La práctica hará al estudiante infinitamente astuto en estos asuntos.

 

11. Suele resultar bastante fácil regresar al cuerpo, pero en caso de que surja alguna dificultad, la práctica (nuevamente) hará fértil la imaginación. Por ejemplo, uno puede crear con el pensamiento una cuadriga de fuego con caballos blancos, y ordenarle al auriga que la conduzca hacia la tierra. 

Puede resultar peligroso ir demasiado lejos, o permanecer demasiado tiempo; hay que evitar la fatiga. 

El peligro al que me refiero es desmayarse, o la obsesión, o la pérdida de la memoria o de otra facultad mental.

 

12. Finalmente, el estudiante deberá conseguir que su cuerpo imaginado, en el que cree haber estado viajando, coincida con el físico, tensando los músculos, cogiendo aire y llevándose el índice a los labios. Habrá de “despertarse” por medio de un acto bien definido de voluntad, y a continuación registrar sus experiencias con serenidad y precisión.

Puede añadirse que este experimento en apariencia complicado es perfectamente fácil de realizar. Es mejor aprender a “viajar” con una persona que ya tenga experiencia en el tema. Bastará con dos o tres experimentos de este tipo para darle confianza al estudiante y convertirlo en experto. Ver también “El vidente”, pp. 295-333.

 

 

VI

 

1. El experimento anterior tiene poco valor y genera pocos resultados importantes. Pero es susceptible de desarrollarlo hasta fundirlo con una forma de Dharana –concentración–, y como tal puede conducir a las metas más elevadas. La meta principal de la práctica en este último capítulo consistirá en familiarizar al estudiante con toda clase de obstáculos y todo tipo de engaños, a fin de que pueda controlar a la perfección hasta la última idea que le pueda surgir en la mente, descartarla, transmutarla y forzarla a obedecer al instante su voluntad.

 

2. Habrá de empezar exactamente como antes pero con solemnidad y determinación intensas al máximo.

 

3. Habrá de ir con mucho cuidado de que su cuerpo imaginario se eleve trazando una línea exactamente perpendicular a la tangente de la tierra en el punto en que está situado su cuerpo físico (o para decirlo más simplemente, en línea recta hacia arriba).

 

4. En vez de detenerse, deberá continuar elevándose hasta que casi lo venza la fatiga. Si se encuentra con que ha parado de ascender de forma involuntaria, y con que aparecen figuras, habrá de elevarse a toda costa por encima de ellas. ¡Sí, aunque la vida entera le tiemble sobre los labios, habrá de obligarse a elevarse y seguir adelante!

 

5. Habrá de continuar con esto mientras le quede aliento vital. Por muchas amenazas que surjan, por muchas tentaciones, por mucho que aparezcan Tifón y todas sus huestes liberadas del foso y aliadas en contra de él, por mucho que del mismo Trono de Dios surja una voz ordenándole que se detenga y se contente, habrá de seguir luchando, siempre.

 

6. Por fin llegará un momento en que todo su ser se verá engullido por la fatiga y vencido por su propia inercia(*).

Desplómese entonces (cuando no pueda seguir luchando, aunque se haya atravesado la lengua con los dietes de tanto esfuerzo y le salga sangre de la nariz) en la negrura de la inconsciencia; luego, cuando recobre el conocimiento, habrá de escribir con serenidad y precisión una crónica de todo lo que le ha ocurrido, sí, una crónica de todo lo que le ha ocurrido.

(*) Esto en caso de fracasar. Los resultados del éxito son tantos y tan maravillosos que aquí no se hace intento alguno de describirlos. Aparecen clasificados, provisionalmente, en “Hierbas peligrosas”, Parte II y siguientes.

  

 

EXPLICIT

 

LOS SIGNOS DE LOS GRADOS

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
Copyright © 2015-2018 Pyramidos Clerk House. Todos los derechos reservados