Liber LXV Cordis Cincti Serpente

Sub Figurâ ADNI

 

A∴A∴ 

Publicación en Clase A

 

Traducción de

Pyramidos Clerk House

 

 

I

 

1. Yo soy el Corazón, y la Serpiente se envuelve

alrededor del núcleo invisible de la mente.

¡Álzate, oh mi Serpiente! Ya es la hora

de la encapuchada y sagrada flor prodigiosa.

¡Álzate, oh mi Serpiente! ¡Florece resplandeciente

En el cadáver de Osiris, en la tumba donde se suspende!

Oh corazón de mi hermana, de mi madre, de mi propio yo,

¡Has sido entregado al río Nilo, al terrorífico Tifón!

¡Ay de mí! Pero la gloria de la voraz tormenta

te ata y te envuelve en la forma que se desenfrena

¡Estate quieta, oh alma mía! ¡Que el hechizo se diluya

Mientras las varas se levantan, y los eones giran!

¡Mira! Qué alegre te hallas en mi esplendor

¡Oh Serpiente que acaricia la corona de mi corazón!

¡Mira! Somos uno, y la tempestad de los años

se va con el crepúsculo, y surge el Escarabajo

¡Oh Escarabajo! ¡Que el zumbido de tu nota lacerada

sea siempre el trance de esta trémula garganta!

¡Espero el despertar! ¡La llamada por la que venga a mí

El Señor Adonai, el Señor Adonai!

 

2. Adonai le habló a V.V.V.V.V., diciendo: Deberá haber siempre división en la palabra.

 

3. Porque los colores son muchos, pero la luz sólo es una.

 

4. Para que así escribas lo que pertenece a la madre-esmeralda, y al lapis-lázuli, y a la turquesa, y a la alejandrita.

 

5. Y otro escriba las palabras del topacio, y de la oscura amatista, y del zafiro gris, y del zafiro oscuro de tinte sangriento.

 

6. Y así os inquietéis debido a esto.

 

7. No os contentéis con la imagen.

 

8. Yo que soy la Imagen de una Imagen digo esto.

 

9. No debatáis sobre la imagen, ¡id Más Allá! ¡Más Allá!

Se asciende hasta la Corona a través de la luna y del Sol, y de la flecha, y de la Fundación, y del oscuro hogar de las estrellas, partiendo desde la tierra negra.

 

10. De ningún otro modo podréis llegar hasta el Punto Liso.

 

11. Así como tampoco es apropiado para el zapatero hablar sobre asuntos Reales. ¡Oh zapatero! Arréglame este zapato, para que pueda andar. ¡Oh rey! Si yo soy tu hijo, hablémosle de la Embajada al Rey, tu Hermano.

 

12. Entonces se hizo el silencio. El habla nos abandonó por el momento.

Hay una luz tan abrumadora que no es percibida como luz.

 

13. El acónito no es tan agudo como el acero, pero penetra el cuerpo más sutilmente.

 

14. Así como los malignos besos corrompen la sangre, mis palabras devoran el espíritu del hombre.

 

15. Respiro, y se produce un infinito mal-estar en el espíritu.

 

16. Como un ácido que corroe el acero, como un cáncer que corrompe completamente el cuerpo, soy yo al espíritu del hombre.

 

17. No descansaré hasta que lo haya disuelto todo.

 

18. Del mismo modo ocurre con la luz que es absorbida. Si absorbe poca lo llaman blanco y luminoso, y si absorbe toda lo llaman negro.

 

19. Así, querido mío, eres tú negro.

 

20. Oh hermoso mío, te he comparado a un esclavo nubio de piel azabache, un chico de ojos melancólicos.

 

21. ¡Oh ese sucio! ¡Ese perro! Gritan contra ti.

Porque tú eres mi amado.

 

22. Dichosos son los que te ensalzan, porque ellos te ven con Mis ojos.

 

23. No será abiertamente como te ensalzarán, sino que por la noche verás a uno acercársete, y envolverte con su abrazo secreto; otro echará en privado una corona de violetas sobre ti; un tercero se atreverá aún más, y pondrá sus labios en los tuyos.

 

24. ¡Sí! La noche lo ocultará todo, la noche lo ocultará todo.

 

25. Tú me buscaste por largo tiempo, corrías adelante tan rápido que yo era incapaz de alcanzarte.

¡Oh querido tonto! Con qué amargura coronaste el paso de tus días.

 

26. Ahora estoy contigo, ya nunca te abandonaré.

 

27. ¡Porque soy aquel suave y sinuoso entrelazado sobre ti, corazón de oro!

 

28. Mi cabeza está enjoyada con doce estrellas; mi cuerpo es blanco como leche de las estrellas, brilla con el azul del abismo invisible de estrellas.

 

29. He encontrado lo que no puede ser encontrado; he encontrado una vasija de mercurio.

 

30. Instruirás a tu siervo en sus formas, hablarás a menudo con él.

 

31. (El escriba miró hacia arriba y exclamó) ¡Amén! ¡Tú lo has dicho, Señor Dios!

 

32. Adonai siguió hablándole a V.V.V.V.V., diciendo:

 

33. ¡Deleitémonos en la multitud de los hombres!

¡Démonos forma de barco hecho de su madre-perla, para que así podamos remontar el río de Amrita!

 

34. ¿Ves aquel pétalo de Amaranto, soplado por el viento desde las dulces cejas de Hathor?

 

35. (El Magister lo vio y se regocijó en su belleza) ¡Escucha!

 

36. (Proveniente de cierto mundo llegó un lamento infinito.)

Ese pétalo caído les pareció a los pequeños una ola que fuera a tragarse su continente.

 

37. Ellos le harán reproches a tu siervo, diciéndole: ¿Quién te ha mandado para salvarnos?

 

38. Y él se afligirá.

 

39. No entienden que tú y yo estamos construyendo un barco de madre-perla. Navegaremos por el río de Amrita hasta los bosques de tejos de Yama, donde nos regocijaremos enormemente.

 

40. El gozo de los hombres será nuestro destello plateado, su infortunio nuestro brillo azul. Todo en la superficie de la madre-perla.

 

41. (El escriba se enojó entonces. Dijo:

Oh Adonai y mi maestro, me ha sido dado el tintero y la pluma sin pago alguno, para que pueda yo ir a buscar este río de Amrita, y navegar en él como uno de vosotros. Esto pido yo por mi pago, participar en el eco de vuestros besos.)

 

42. (E inmediatamente se le fue concedido.)

 

43. (No; mas no con eso quedó satisfecho. Frente a una vergüenza e humillación infinitas se debatía. Entonces dijo la voz:)

 

44. Tú luchas siempre; incluso cuando te rindes tú luchas por rendirte. Por eso no te rindes.

 

45. Ve a los lugares más exteriores y somete todas las cosas.

 

46. Somete tu temor y tu disgusto. ¡Entonces ríndete!

 

47. Hubo una doncella que se perdió entre el trigo, suspirando de pena; entonces creció renaciente un narciso, y en este olvidó ella su pena y su soledad.

 

48. Al instante cabalgó Hades pesadamente, cayendo sobre ella y llevándosela secuestrada.

 

49. (Entonces el escriba supo del narciso en su corazón; pero debido a que éste no llegó a sus labios, se avergonzó y no habló más.)

 

50. Adonai se dirigió una vez más a V.V.V.V.V., diciendo:

La tierra está madura para la cosecha: comamos de sus uvas, y embriaguémonos así.

 

51. Y V.V.V.V.V. respondió diciendo: oh mi señor, mi paloma, mi excelencia, ¿cómo debe aparecer esta palabra a los hijos de los hombres?

 

 52. Y Él le respondió: No como tú puedes ver. 

Es cierto que cada letra de este código tiene un valor, ¿pero quién lo determinará? Porque éste cambia siempre, según la astucia de Aquel que lo hizo.

 

53. Y Le respondió: ¿No tengo yo la clave del mismo? Estoy vestido con el cuerpo de la carne; soy uno con el Eterno y Omnipotente Dios.

 

54. Entonces dijo Adonai: Tú tienes la Cabeza del Halcón, y tu Falo es el Falo de Asar. Tú conoces lo blanco, y conoces lo negro, y sabes que ambos son uno. ¿Pero por qué buscas el conocimiento de su equivalencia?

 

55. Y él dijo: Para que mi Trabajo pueda ser correcto.

 

56. Y Adonai dijo: El bronceado segador barrió su 

franja y se regocijó con ello. Mientras tanto, el hombre sabio contaba sus músculos, preguntándose sin entender y entristecido.

¡Siega tú, y regocíjate!

 

57. Entonces el Adepto se alegró, y alzó su brazo.

¡He aquí! ¡Terremoto, y plaga, y terror sobre la tierra!

¡El derrocamiento de los opulentos; una hambruna sobre la multitud!

 

58. Y la uva cayó madura y sabrosa en su boca.

 

59. Manchado está el púrpura de tu boca, oh luminoso, con la gloria blanca de los labios de Adonai.

 

60. La espuma de la uva es como la tormenta sobre el mar; los barcos tiemblan y se estremecen. El capitán tiene miedo.

 

61. Esa es tu borrachera, oh Santo, y los vientos arrojan en un torbellino el alma del escriba hacia feliz puerto.

 

62. ¡Oh Señor Dios! ¡Deja que el puerto sea echado abajo 

por la furia de la tormenta! ¡Deja que la espuma de la uva manche mi alma con Tu luz!

 

63. Baco envejeció, y se convirtió en Sileno; Pan fue siempre Pan por los siglos de los siglos, más allá de los eones.

 

64. ¡Intoxica lo interior, oh amante mío, no lo exterior!

 

65. Y así fue, ¡todo el tiempo lo mismo! He apuntado a la vara pelada de mi Dios, y he acertado, sí, he acertado.

 

 

II

 

1. Fui a la montaña de lapis-lázuli, como un halcón verde entre pilares de turquesa que se sienta sobre el trono del Este.

 

2. Así llegué a Duat, la morada estrellada, donde escuché voces gritando en alto.

 

3. ¡Oh tú que te sientas sobre la Tierra! (Así me habló cierto Ser Velado.) ¡No eres más grande que tu madre! ¡Tú, mota de polvo infinitesimal!

Tú, que eres el Señor de la Gloria, y un perro inmundo.

 

4. Inclinándome hacia abajo, hundiendo mis alas, vine a las moradas oscuramente espléndidas. Allí, en ese abismo sin forma, fue donde me hice partícipe de los Misterios Opuestos.

 

5. Sufrí el abrazo mortal de la Serpiente y de la Cabra; rendí el homenaje infernal a la deshonra de Khem.

 

6. En ello encontré esta virtud, que el Uno se convirtió en el todo.

 

7. Advertí también la visión de un río. Había un pequeño barco sobre el mismo; y en él, bajo las velas de color púrpura, había una mujer dorada, una imagen de Asi forjada del oro más puro. El río era de sangre, y el barco de acero brillante. Entonces la amé, y perdiendo agarre, caí al arroyo.

 

8. Volví a subir al pequeño barco, y durante muchos días y noches la amé, quemando hermoso incienso ante ella.

 

9. ¡Sí! Le di a ella de la flor de mi juventud.

 

10. Sin embargo ella no se inmutó: mis simples besos bastaron para deshonrarla tanto que se ennegreció ante mí.

 

11. Aun así yo la seguía adorando, dándole de la flor de mi juventud.

 

12. Y así fue como ella enfermó, corrompiéndose ante mis ojos. Por poco me arrojo yo mismo a la corriente.

 

13. Al final su cuerpo era más blanco que la leche de las estrellas, y sus labios rojos y cálidos como una puesta de sol, y su vida de un blanco tan ardiente como el calor del mediodía.

 

14. Entonces se levantó del abismo de las Edades del Sueño, y su cuerpo me abrazó. Unidos, me fundí en su belleza y fui feliz.

 

15. El río también se convirtió en el río de Amrita, y el pequeño barco era el carro de la carne, y las velas del mismo la sangre del corazón que me sostiene, que me sostiene.

 

16. ¡Oh mujer serpiente de las estrellas! Yo, sí, yo, Te he dado la forma de una pálida imagen de fino oro.

 

17. También vino a mí el Santo, y vi un cisne blanco ondulando en el cielo azul.

 

18. Entre sus alas me senté, y los eones se desvanecieron.

 

19. El cisne volaba y se zambullía y se elevaba de nuevo, pero sin rumbo alguno nos dirigíamos.

 

20. Un muchacho chiflado que montó conmigo se dirigió al cisne, diciéndole:

 

21. ¿Quién eres tú que flotas y vuelas y te sumerges en lo inane? Mira, dejaste atrás todos esos eones, ¿de dónde viniste? ¿A dónde has de ir?

 

22. Y riendo le reprendí, diciendo: ¡De ningún lugar! ¡A ningún lugar!

 

23. Como el cisne callara, el muchacho respondió: Entonces, si no hay meta, ¿por qué este viaje eterno?

 

24. Y puse mi cabeza contra la Cabeza del Cisne, y me reí, diciendo: ¿Acaso no hay alegría inefable en este vuelo sin rumbo? ¿Acaso no existe el cansancio y la impaciencia para quienes tratan de alcanzar alguna meta?

 

25. Y el cisne siguió en silencio. ¡Ah! Pero flotábamos en el Abismo infinito. ¡Alegría! ¡Alegría!

¡Cisne blanco, llévame siempre entre tus alas!

 

26. ¡Oh silencio! ¡Oh arrebato! ¡Oh final de todas las cosas visibles e invisibles! Todo esto me pertenece a mí, quien No soy.

 

27. ¡Radiante Dios! ¡Deja que fabrique una imagen de gemas y oro para Ti! ¡Para que así la gente pueda echarla abajo y pisotearla hasta hacerla polvo! Y así ellos puedan contemplar Tu gloria.

 

28. No se dirá en los mercados que he venido yo, el que tenía que venir, sino que Tu venida será la única palabra.

 

29. Te manifestarás a Ti Mismo en lo no manifestado; en los lugares secretos los hombres se reunirán contigo, y Tú habrás de derrotarlos.

 

30. Vi a un muchacho pálido y triste tumbado sobre el mármol bajo el sol, y lloré. A su lado yacía el laúd olvidado. ¡Ah! Pero el muchacho lloraba.

 

31. Vino entonces un águila desde el abismo de la gloria y lo cubrió con su sombra. Tan negra era la sombra que el muchacho se perdió de vista.

 

32. Sin embargo escuché el laúd discurriendo animadamente a través del azulado aire en calma.

 

33. ¡Ah! Mensajero del Amado, ¡deja que Tu sombra caiga sobre mi!

 

34. Tu nombre es Muerte, puede ser, o Vergüenza, o Amor.

Como me traes noticias del Amado, no preguntaré por tu nombre.

 

35. ¿Dónde está ahora el Maestro? Gritan los muchachos chiflados.

¡Está muerto! ¡Está avergonzado! ¡Se ha casado! Y sus burlas resuenan por todo el mundo.

 

36. Pero el Maestro obtendrá su recompensa. La risa de los burlones será un rizo más en el pelo del Amado.

 

37. ¡Mira! El Abismo de la Gran Profundidad. Allí habita un poderoso delfín, azotando sus costados con la fuerza de las olas.

 

38. Hay también un arpero dorado, que toca melodías infinitas.

 

39. Escuchándolo con deleite, el delfín replegó su cuerpo y se convirtió en un pájaro.

 

40. A su vez, el arpista dejó a un lado el arpa, y tocó melodías infinitas con la flauta de Pan.

 

41. El pájaro entonces deseó enormemente esa dicha, y deponiendo sus alas se convirtió en un fauno del bosque.

 

42. Y de nuevo a su vez, el arpista hizo a un lado su Flauta de Pan, y con voz humana entonó sus melodías infinitas.

 

43. El fauno siguió entonces al arpista hasta lejos, embelesado por la música. El arpista finalmente quedó en silencio, y el fauno se convirtió en Pan, en medio del bosque primordial de la Eternidad.

 

44. ¡Tú no cautivarás al delfín con silencio, oh mi profeta!

 

45. Entonces el adepto fue arrebatado en dicha, y aún más allá de la dicha, y excedió el exceso del exceso.

 

46. Su cuerpo tembló y se tambaleó con la carga de esa dicha y de ese exceso y de aquello final sin nombre.

 

47. Los muchachos gritaron que estaba borracho, o demente, o afligido, o a punto de morir; y él no les oyó.

 

48. ¡Oh mi Señor, mi Amado! ¿Cómo he de escribirte canciones, cuando hasta la memoria de la sombra de tu gloria es algo que está más allá de toda música, de la palabra o del silencio?

 

49. ¡Mira! Soy un hombre. Ni siquiera un niño pequeño te podría resistir. ¡He aquí!

 

50. Me encontraba yo solo en un gran parque, y en cierta loma había un anillo de profunda hierba esmaltada donde unos seres vestidos de verde, hermosos ellos, jugaban.

 

51. En su juego llegué hasta la tierra de las Hadas del Sueño.

Todos mis pensamientos estaban vestidos de verde, de la mayor belleza eran ellos.

 

52. Toda la noche bailaron y cantaron, pero Tú eres la mañana, oh querido mío, serpiente que Te enroscas sobre este corazón.

 

53. Yo soy el corazón, y Tú eres la serpiente. Aprieta Tus nudos con más fuerza sobre mí, para que ninguna luz ni dicha pueda penetrar.

 

54. Aplasta mi sangre, como una uva sobre la lengua de una blanca muchacha dórica que languidece con su amante bajo la luz de la luna.

 

55. Deja luego que el Final despierte. ¡Largo tiempo has dormido, oh gran Dios Terminus! Durante largos siglos has esperado el final de la ciudad y de sus calles.

¡Despierta! ¡No esperes más!

 

56. ¡No, Señor! Soy yo quien he venido hasta Ti. Soy yo quien espera al final.

 

57. El profeta le gritó a la montaña: ¡Ven aquí, para que pueda hablar contigo!

 

58. Pero la montaña no se movió. Así que el profeta fue a la montaña, y le habló. Pero los pies del profeta estaban cansados, y la montaña no escuchó su voz.

 

59. Mas yo Te he llamado, y he viajado hasta Ti, y de nada ha servido.    

  

60. Esperé pacientemente, y Tú estabas conmigo desde el principio.

 

61. Esto lo sé ahora, oh mi amado, y juntos nos estiramos a placer entre las viñas.

 

62. Pero esos profetas tuyos deben gritar con fuerza y fustigarse a sí mismos; deben cruzar desiertos sin senda y océanos insondables, pues esperarte es el final, no el principio.

 

63. ¡Que la oscuridad cubra lo escrito! Que el escriba parta según su voluntad.

 

64. Mientras, tú y yo nos estiramos a placer entre las viñas, ¿cuál es él?

 

65. ¡Oh amado mío! ¿Acaso no hay un final? No, pero sí hay un final. ¡Despierta! ¡Levántate! Cíñete los miembros, oh corredor, lleva la Palabra a las poderosas ciudades. Sí, a las poderosas ciudades.

 

 

III

 

1. ¡En verdad y Amén! Viajé a través del profundo mar, y de las corrientes de agua que abundan en este, y llegué a la Tierra del No Deseo.

 

2. Donde encontré un unicornio blanco con un collar de plata, en el que se hallaba grabado el aforismo Linea viridis gyrat universa.

 

3. Entonces la palabra de Adonai vino a mí por boca de mi Magister, diciendo: ¡Oh corazón ceñido con los anillos de la vieja serpiente, asciende a la montaña de la iniciación!

 

4. Pero recordé. ¡Sí, Than, sí, Theli, sí, Lilith! Estas tres estaban junto a mí desde el principio. Porque ellas son una.

 

5. ¡Hermosa te hallabas tú, oh Lilith, mujer serpiente!

 

6. Eras ágil y deliciosa al gusto, y tu perfume estaba hecho de almizcle mezclado con ámbar gris.

 

7. Íntima te aferraste con tus anillos al corazón, y fue como la alegría de toda la primavera junta.

 

8. Pero vi en ti cierta mancha, incluso en aquello en lo que me deleitaba.

 

9. Vi en ti la mancha de tu padre el simio, de tu abuelo el Gusano Ciego del Limo.

 

10. Miré en el Cristal del Futuro, y vi el horror de tu Final.

 

11. Más aún, destruí el Tiempo Pasado, y el tiempo por Venir. ¿Acaso no tenía yo el Poder del Reloj de Arena?

 

12. Pero al mismo tiempo vi corrupción.

 

13. Entonces dije: ¡Oh, amado mío, oh Señor Adonai, te ruego que aflojes los anillos de la serpiente!

 

14. Pero ella se cerró rápidamente sobre mí, cortando mi Fuerza de raíz.

 

15. Le rogué ayuda también al Dios Elefante, el Señor de los Principios, quien echa abajo los obstáculos.

 

16. Estos dioses vinieron rápidamente en mi ayuda. Yo los vi: me uní yo mismo a ellos, me perdí en su vastedad.

 

17. Entonces me vi a mí mismo en derredor del Círculo Infinito de Esmeralda que rodea el Universo.

 

18. Oh Serpiente de Esmeralda, Tú no tienes tiempo Pasado, ni tiempo Por Venir. Verdaderamente, Tú no eres.

 

19. Eres deliciosa más allá de todo gusto y tacto. Ni la gloria puede contemplarte, Tu voz está más allá del Habla y del Silencio y del Habla que habita en este, y Tu perfume está hecho de ámbar puro, que no se puede comparar ni con el oro más puro entre el oro puro.

 

20. Además Tus anillos son de una anchura infinita; el Corazón que rodeas es un Corazón Universal.

 

21. Yo, y Mi, y Mío estábamos sentados con laúdes en la plaza del mercado de la gran ciudad, la ciudad de las violetas y las rosas. 

 

22. Cayó la noche, y la música de los laúdes se detuvo.

 

23. Se alzó la tempestad, y la música de los laúdes se detuvo.

 

24. Volvió la calma, y la música de los laúdes se detuvo.

 

25. Pero Tú eres Eternidad y Espacio. Tú eres Materia y Movimiento, y Tú eres la negación de todas esas cosas.

 

26. Porque no hay Símbolo que Te represente.

 

27. Si digo ¡Subid a las montañas! Las aguas celestes fluyen a mi palabra. Pero Tú eres el Agua que hay más allá de las aguas.

 

28. El rojo corazón de tres ángulos ha sido colocado en Tu santuario; pues los sacerdotes despreciaban igualmente al santuario y al dios.

 

29. Aunque todo el tiempo Tú estuviste escondido en él, como el Señor del Silencio se oculta en los capullos de la flor de loto.

 

30. Tú eres Sobek el cocodrilo, enfrentado a Asar; eres Mati, la Asesina en lo Profundo. Eres Tifón, la Ira de los Elementos. Oh Tú que trasciendes las Fuerzas en su Confluencia y Cohesión, en su Muerte y Desorganización. Tú eres Pitón, la terrible serpiente al final de todas las cosas!

 

31. Me volví tres veces en cada camino, y siempre llegué al final hasta Ti.

 

32. Muchas cosas vi mediadas e inmediatas; pero, no viéndolas más, te vi a Ti.

 

33. ¡Ven, oh Amado, oh Señor Dios del Universo, oh Vasto, oh Minúsculo! ¡Yo soy Tu amado!

 

34. Todo el día canto sobre Tu deleite; toda la noche me deleito en Tu canción.

 

35. No existe más día ni más noche que esto.

 

36. Tú estás más allá del día y de la noche: Yo soy Tú Mismo, ¡oh mi Hacedor, mi Maestro, mi Compañero!

 

37. Soy como el pequeño perro rojo que se sienta en las rodillas de lo Desconocido.

 

38. Me has procurado gran deleite. Me has dado de Tu carne para comer y de Tu sangre en ofrenda de intoxicación.

 

39. Has fijado los colmillos de la Eternidad en mi alma, y el Veneno del Infinito me ha consumido totalmente.

 

40. Me he vuelto como una distinguida diablesa italiana, una mujer fuerte de mejillas desgastadas, roídas por el hambre de los besos. Esa mujer ha fornicado en muchos palacios; ha entregado su cuerpo a las bestias.

 

41. Ha matado a sus parientes con un poderoso veneno extraído de un sapo; la han azotado con muchas varas.

 

42. La han roto en pedazos sobre la Rueda; las manos del verdugo la han atado a esta.

 

43. Han arrojado las fuentes de agua sobre su cuerpo; se ha debatido con gran tormento.

 

44. Finalmente se ha roto en pedazos por el peso de las aguas; se ha hundido en el horrible Mar.

 

45. Así ha sido conmigo, oh Adonai, mi señor, y tales son las aguas de Tu intolerable Esencia.

 

46. Así ha sido conmigo, oh Adonai, mi amado, y eres Tú quien me ha roto completamente en pedazos.

 

47. He sido arrojado como sangre derramada sobre las montañas. Los Cuervos de la Dispersión me han esparcido por todas partes.

 

48. Así ha sido el sello desatado, aquel que custodiaba el Octavo abismo; así es el vasto mar como un velo; así hay un desgarramiento que separa todas las cosas.

 

49. Sí, también es cierto que eres el agua fresca y sosegada de la fuente de los hechiceros. Me he bañado en Ti, y me he perdido en Tu quietud.

 

50. Aquello que entró como un valiente muchacho de hermosos miembros sale como una doncella, como un niño pequeño para su perfección.

 

51. ¡Oh Tú, luz y deleite, arrebátame en éxtasis hasta el océano de leche de las estrellas!

 

52. ¡Oh Tú Hijo de una madre de luz trascendente, bendito sea Tu Nombre, y el nombre de tu Nombre, a lo largo de los siglos!

 

53.¡ Mira! Soy una mariposa en la Fuente de la Creación ¡déjame morir antes de la hora, cayendo muerto en Tu corriente infinita!

 

54. Así como la corriente de las estrellas fluye siempre majestuosa hacia la Morada, ¡llévame hasta el Seno de Nuit!

 

55. Este es el mundo de las aguas de Maim. Esta es el agua amarga que se vuelve dulce. Tú eres hermoso y amargo, ¡oh dorado, oh mi Señor Adonai, oh Abismo de Zafiro!

 

56. Te sigo, y las aguas de la Muerte luchan enérgicamente contra mí. Las atravieso hasta las Aguas situadas más allá de la Muerte y más allá de la Vida.

 

57. ¿Cómo debo responderle al hombre necio? ¡De ninguna manera llegará a Identificarse Contigo!

 

58. Yo soy el Loco que no hizo caso del juego del Mago. La Mujer de los Misterios me instruyó en vano: he roto los lazos de Amor y de Poder y de Culto.

 

59. Así se ha unido el Águila con el Hombre, y las horcas de la infamia danzan con el fruto de los justos.

 

60. He descendido, oh mi amor, a las aguas negras y brillantes, y Te he recogido como una perla negra de preciosidad infinita.

 

61. He descendido, oh mi Dios, al abismo del todo, y te he encontrado en el centro bajo la forma de Ninguna Cosa.

 

62. Pero como eres el Último, eres también el Siguiente, y como el Siguiente Te revelo a la multitud.

 

63. Los que siempre Te desearon Te obtendrán, incluso al Final de su Deseo.

 

64. Glorioso, glorioso, glorioso eres Tú, oh mi amante superno, oh Yo de mí mismo.

 

65. Porque te he encontrado por igual en el Mí y en el Ti: no hay diferencia, ¡oh hermoso mío, mi deseable! En el Uno y en los Muchos te he encontrado a Ti. Sí, te he encontrado a Ti.

 

 

IV

 

1. ¡Oh corazón de cristal! Yo la Serpiente me cierro sobre Ti; dirijo mi cabeza hacia Tu núcleo central, oh Dios mi amado.

 

2. Así como bajo el viento resonante que azota las alturas de Mitilene, una semi diosa deja a un lado la lira, y con sus rizos en llamas como una aureola, se sumerge en el húmedo corazón de la creación, así hago yo, ¡oh Señor mi Dios!

 

3. Hay una belleza indescriptible en el corazón de esta corrupción, donde las flores están en llamas.

 

4. ¡Ay de mí! Pero la sed de Tu alegría reseca esta garganta, por lo que no puedo cantar.

 

5. Haré de mi lengua un pequeño barco, y exploraré los ríos desconocidos. Puede que la sal eterna se vuelva dulce, y que mi vida deje de estar sedienta.

 

6. ¡Oh vosotros que bebéis de la salmuera de vuestro deseo, estáis cerca de la locura! Vuestra tortura crece cuanto más bebéis, y aún así seguís bebiendo. Venid a través de los arroyos hasta el agua dulce; os estaré esperando con mis besos.

 

7. Como la piedra de bezoar que se encuentra en el vientre de la vaca, así es mi amante entre los amantes.

 

8. ¡Oh dulce muchacho! ¡Acércame Tus fríos miembros aquí! ¡Sentémonos un rato en la huerta, hasta que el sol se ponga! ¡Hagamos un festín sobre la hierba fresca! Traed vino, esclavos, para que las mejillas de mi muchacho puedan enrojecerse.

 

9. ¡En el jardín de los besos inmortales, oh Brillante, brilla! Haz de Tu boca una flor de opio, que su beso sea la llave al sueño infinito y lúcido, el sueño de Shi-loh-am.

 

10. En mi sueño vi el Universo como un cristal transparente sin mancha alguna.

 

11. Hay engreídos pordioseros en la puerta de la taberna jactándose de sus hazañas con el vino.

 

12. Hay engreídos pordioseros en la puerta de la taberna insultando a los invitados.

 

13. Los invitados charlan indolentes sobre sofás de madre-perla en el jardín, el ruido de los necios no llega hasta ellos.

 

14. Sólo el posadero teme que el favor del Rey le sea retirado.

 

15. Esto le dijo el Magister V.V.V.V.V. a Adonai su dios, mientras se recreaban juntos a la luz de las estrellas, frente al estanque oscuro y profundo situado en el Lugar Sagrado de la Casa Sagrada, bajo el Altar del Santísimo.

 

16. Pero Adonai se rio y jugó aún más lánguidamente.

 

17. El escriba entonces tomó nota, alegre. Pero Adonai no tenía miedo del Mago y de su juego.

Porque fue Adonai quien le enseñó al Mago todos sus trucos.

 

18. Y el Magister entró en el juego del Mago. Cuando el Mago reía él reía; todo como un hombre se supone ha de hacer.

 

19. Y Adonai dijo: Estás enredado en la telaraña del Mago. Esto lo dijo sutilmente, para ponerlo a prueba.

 

20. Pero el Magister hizo el signo del Magisterio, y se rió de nuevo: Oh Señor, oh amado, ¿acaso estos dedos se han relajado en Tus rizos, o estos ojos se han apartado de Tu ojo?

 

21. Y Adonai quedó sumamente complacido con él.

 

22. Sí, oh mi Maestro, tú eres el amado del Amado; el Pájaro Bennu no se posa en vano en Philæ.

 

23. Yo, que fui la sacerdotisa de Hathor, me regocijo en tu amor. ¡Levántate, oh Dios del Nilo, y devora el lugar santo de la Vaca de los Cielos! ¡Deja que Sobek el habitante del Nilo se beba la leche de las estrellas!

 

24. ¡Levántate, oh serpiente Apep, Tú eres Adonai el amado! ¡Tú eres mi querido y mi señor, y Tu veneno es más dulce que los besos de Isis, la madre de los Dioses!

 

25. ¡Porque Tú eres Él! Sí, Tú te has tragado a Asi y a Asar, y a los hijos de Ptah. Tú derramas un torrente de veneno para destruir las obras del Mago. Sólo el Destructor Te devorará: Tú ennegrecerás su garganta, donde su espíritu habita. ¡Ah, serpiente Apep, pero yo Te amo!

 

26. ¡Mi Dios! Deja que Tu colmillo secreto perfore hasta la médula el hueso secreto que he guardado para el Día de la Venganza de Hoor-Ra. ¡Deja que Khepra-Ra haga sonar su zumbido fragmentado! ¡Deja que los chacales del Día y la Noche aúllen en el desierto del tiempo! ¡Deja que las Torres del Universo se tambaleen, y que sus guardianes huyan lejos! Porque mi Señor se ha revelado a Sí Mismo como una poderosa serpiente, y mi corazón es la sangre de Su cuerpo.

 

27. Soy como una cortesana de Corinto, enferma de amor. He cortejado a reyes y capitanes, y los he hecho mis esclavos. Hoy soy yo el esclavo de la pequeña áspid de la muerte, ¿y quién podrá aflojar nuestro amor?

 

28. ¡Estoy cansado, cansado! dice el escriba, ¿quién me conducirá a la vista del Arrebato de mi maestro?

 

29. El cuerpo está cansado y el alma dolorida y el sueño pesa sobre sus párpados; pero siempre permanece la conciencia segura del éxtasis, desconocido, aunque conocido en lo que en su ser es seguro. ¡Oh Señor, sé mi ayudante, y llévame a la dicha del Amado!

 

30. Llegué a la casa del Amado, y su vino era como el fuego que vuela con alas verdes por el mundo de las aguas.

 

31. Sentí los labios rojos de la naturaleza y los labios negros de la perfección. Como hermanas, me acariciaron como a un hermano pequeño; me vistieron como una novia; me prepararon para Tu cámara nupcial.

 

32. Ellas huyeron ante Tu llegada; quedé solo ante Ti.

 

33. Temblé ante Tu llegada, oh mi Dios, porque Tu mensajero era más terrible que la Estrella de la Muerte.

 

34. En el umbral se alzó la fulminante figura del Mal, el Horror del vacío, con ojos horribles como pozos venenosos. Se irguió, y la cámara se corrompió; el aire apestó. Era un viejo y nudoso pez más horrible que las cáscaras de Abadón.

 

35. Me envolvió con sus tentáculos de demonio; sí, los ocho temores se apoderaron de mí.

 

36. Pero yo estaba ungido con el dulce e infalible aceite del Magister; me deslicé fuera de su abrazo como una piedra se desliza de la honda de un niño de los bosques.

 

37. Yo era duro y liso como el marfil; el horror no tenía asidero en mí. Entonces ante el sonido del viento de Tu llegada este se disolvió, y el abismo del gran vacío se desplegó ante mí.

 

38. A través del mar sin olas de la eternidad cabalgaste con Tus capitanes y Tus ejércitos; con Tus carros y caballeros y lanceros viajaste a través de los cielos.

 

39. Antes de que Te viera Tú ya estabas conmigo. Fui herido por Tu maravillosa lanza.

 

40. Fui herido como un pájaro por el rayo del tronador, traspasado como un ladrón a manos del Señor del Jardín.

 

41. ¡Oh mi Señor, naveguemos en el mar de sangre!

 

42. Hay una profunda mancha bajo la dicha inefable: es la mancha de la generación.

 

43. Sí, aunque la flor brilla a la luz del sol, la raíz es profunda en la oscuridad de la tierra.

 

44. Gloria a ti, oh hermosa tierra oscura, pues tú eres la madre de un millón de miríadas de miríadas de flores.

 

45. También contemplé a mi Dios, y Su rostro era mil veces más brillante que el rayo. Sin embargo, en su corazón Yo veía a Aquel lento y oscuro, el antiguo, el devorador de Sus hijos.

 

46. En la altura y el abismo, oh mi hermoso, no hay nada, en verdad, no hay nada en absoluto, que no esté total y perfectamente diseñado para Tu deleite.

 

47. La Luz se allega a la Luz; la suciedad a la suciedad, y con orgullo una desprecia a la otra. Pero no Tú, que lo eres todo, y aún más allá, que estás absuelto de la División de las Sombras.

 

48. ¡Oh día de la Eternidad, que Tu ola sin espuma rompa en una gloria de zafiro sobre el laborioso coral de nuestro hacer!

 

49. Hemos formado un anillo de brillante arena blanca, sembrado sabiamente en medio del Océano Encantador.

 

50. Deja las palmas de la brillante flor en nuestra isla: vamos a comer de su fruto, y regocijarnos.

 

51. Que mía sea el agua lustral, la gran ablución, la disolución del alma en ese abismo resonante.

 

52. Tengo un hijo pequeño que es como una traviesa cabra; mi hija es como un aguilucho inexperto; deberán hacerse con aletas, para que puedan nadar.

 

53. Para que puedan nadar, ¡oh amado mío, nadar ahora en la cálida miel de Tu ser, oh bendito, oh muchacho de beatitud!

 

54. Este corazón mío está ceñido con la serpiente que devora sus propios anillos.

 

55. ¿Cuándo habrá un final? ¿Oh mi amor, oh cuándo serán el Universo y su Señor mismo completamente tragados?

 

56. ¡No! ¿quién devorará al Infinito? ¿Quién reparará el Error del Principio?

 

57. Gritas como un gato blanco sobre el tejado del Universo; no hay nadie para responderte.

 

58. Eres como una columna solitaria en medio del mar: no hay nadie que Te contemple, ¡oh Tú que lo contemplas todo!

 

59. Te debilitas y desfalleces, oh escriba, gritó la desolada Voz; pero yo te he llenado de un vino cuyo sabor tú no entiendes.

 

60. Te valdrá para embriagar a la gente de la vieja esfera gris que gira a lo lejos en el Infinito; lamerán el vino como perros que lamen la sangre de una hermosa cortesana atravesada por la Lanza de un veloz caballero que atraviesa la ciudad.

 

61. Yo también soy el Alma del desierto: me buscarás de nuevo en el desierto de arena.

 

62. A tu mano derecha un gran señor y un gentil; a tu mano izquierda una mujer vestida de gasa y oro y con las estrellas en su pelo. Viajarás lejos a una tierra de maldad y pestilencia; acamparás en el río de una ciudad insensata y olvidada; allí te reunirás Conmigo.

 

63. Allí haré Mi aposento; para la boda iré engalanado y ungido; allí será la Consumación realizada.

 

64. Oh querido mío, yo también espero el brillo de la hora inefable, cuando el universo será como un ceñidor para el medio del rayo de nuestro amor, extendiéndose más allá del límite final del Uno interminable.

 

65. Entonces, oh corazón, yo la serpiente te tragaré por entero; sí, te tragaré por entero.

 

 

V

 

1. ¡Ah! mi Señor Adonai, que te recreas con el Magister en la Casa del Tesoro de las Perlas, déjame escuchar el eco de vuestros besos.

 

2. ¿No está el cielo estrellado sacudido como una hoja en el arrebato trémulo de vuestro amor? ¿No soy yo la volátil chispa de luz llevada por el fuerte viento de la perfección?

 

3. Sí, exclamó el Santo, y de Tu chispa yo el Señor encenderé una gran luz; quemaré y convertiré la ciudad gris en un viejo y desolado páramo: la limpiaré de su gran impureza.

 

4. Y tú, oh profeta, contemplarás todo esto, y no lo tendrás en cuenta.

 

5. Ahora está el Pilar establecido en el Vacío. Ahora está Asi completada por Asar; ahora ha bajado Hoor al Alma Animal de las Cosas como una estrella de fuego que cae sobre la oscuridad de la tierra.

 

6. Eres lanzado a través de la media noche, ¡oh hijo mío, mi conquistador, mi capitán de espada ceñida, oh Hoor! y ellos te encontrarán como un negro nudo de reluciente piedra, y te adorarán.

 

7. Mi profeta profetizará sobre ti; a tu alrededor bailarán las doncellas, y luminosos bebés nacerán de ellas. Inspirarás a los orgullosos con orgullo infinito, y a los humildes con extática humillación; todo esto trascenderá lo Conocido y lo Desconocido con algo que no tiene nombre. Pues es como el Abismo del Arcano que se abre en el Lugar secreto del Silencio.

 

8. Has venido hasta aquí, oh mi profeta, por caminos arduos. Has comido del estiércol de los Abominables; te has prostrado ante la Cabra y el Cocodrilo; los hombres malvados han hecho de ti su juguete; has vagabundeado como una ramera pintada y embelesadora, con dulce aroma y colorete chino, por las calles; te has oscurecido las pestañas con Kohl, pintado los labios con vermellón, y blanqueado las mejillas con esmalte de marfil. Has sido la furcia de cada portal y cada calle de la ciudad. Los hombres de la ciudad han deseado abusar de ti y golpearte. Te has puesto las doradas lentejuelas con que te adornas el pelo; han azotado tus carnes pintadas con sus látigos; has sufrido cosas indecibles.

 

9. Sin embargo he ardido en tu interior como una llama pura, sin combustible alguno. En la media noche yo era más brillante que la luna; durante el día excedía por completo el sol; en los caminos de tu ser me inflamaba, y disipaba la ilusión.

 

10. Por eso eres completamente puro ante Mí; por eso eres Mi virgen por toda la eternidad.

 

11. Por eso yo te amo con incomparable amor; por eso los que te desprecian te adorarán.

 

12. Serás encantador y lastimoso hacia ellos: los curarás del indecible mal.

 

13. Se transformarán cuando llegue el momento de su destrucción, así como dos oscuras estrellas que colisionan juntas en el abismo, y se encienden en una quema infinita.

 

14. Todo esto mientras Adonai perfora mi ser con su espada, que tiene cuatro hojas, la hoja del rayo, la hoja del Pilón, la hoja de la serpiente, y la hoja del Falo.

 

15. Él también me enseñó la palabra santa e inefable Ararita, con la que fundí el séxtuple oro en un solo punto invisible, del cual nada puede ser dicho.

 

16. Para el Magisterio de esta Obra hay un secreto magisterio, y el signo de la maestría del mismo es cierto anillo de lapis-lázuli con el nombre de mi maestro, que soy yo, y el Ojo que tiene en el Centro.

 

17. También Él habló y dijo: Este es un signo secreto, y tú no lo revelarás al profano, ni al Neófito, ni al Zelator, ni al Practicus, ni al Philosophus, ni al Adeptus Minor, ni al Adeptus Major.

 

18. Pero al Adeptus Exemptus deberás revelarte a ti mismo si tienes necesidad de él para las operaciones menores de tu arte.

 

19. Acepta la adoración del pueblo necio, al que aborreces. El Fuego no resulta profanado por los altares de los Ghéberes, ni está la Luna contaminada por el incienso de aquellos que adoran a la Reina de la Noche.

 

20. Habitarás entre la gente como un diamante precioso entre diamantes nublados, y entre cristales, y piezas de vidrio. Sólo el ojo del mercader justo te verá, e inclinando su mano te señalará y te glorificará ante los hombres.

 

21. Pero no prestarás atención a nada de esto. Serás siempre el corazón, y yo la serpiente cuyos anillos se cierran sobre ti. Mis anillos nunca se relajarán a lo largo de los eones. Ni el cambio ni la tristeza ni la insustancialidad te tendrán, porque has dejado atrás todo eso.

 

22. Así como el diamante resplandece rojo para la rosa, y verde para la hoja de la rosa, así permanecerás tú apartado de las Impresiones.

 

23. Yo soy Tú, y el Pilar está establecido en el vacío.

 

24. Estás también más allá de las estabilidades del Ser y de la Conciencia y la Dicha; porque yo soy tú, y el Pilar está establecido en el vacío.

 

25. Deberás hablar también sobre estas cosas con el hombre que las escribe, y él participará de ellas como de un sacramento, porque yo, que soy tú, también soy él, y el Pilar está establecido en el vacío.

 

26. Desde la Corona hasta el Abismo, se yergue solo y erecto. También la ilimitada esfera resplandecerá con el brillo del mismo.

 

27. Te regocijarás en estanques de adorable agua; ornarás a tus doncellas con perlas de fecundidad; encenderás llamas como lenguas lamiendo el licor de los Dioses entre los estanques.

 

28. También convertirás el aire que todo lo barre en vientos de agua pálida; transmutarás la tierra en un abismo azulado de vino.

 

29. Rojizos son los destellos de rubí y oro que brillan en éste: una gota intoxicará al Señor de los Dioses, mi siervo.

 

30. Adonai le habló a V.V.V.V.V. diciendo: ¡oh mi pequeño, mi tierno, mi amoroso, mi gacela, mi hermoso, mi muchacho, vamos a llenar el pilar del Infinito con un beso infinito!

 

31. Para que lo estable se agite y lo agitado se vuelva estable.

 

32. Los que lo vieron gritaron con formidable espanto: Ha llegado el final.

 

33. Y así fue.

 

34. Estaba así inmerso en mi visión espiritual cuando vi una pompa parricida de ateos, unidos de dos en dos en el éxtasis superno de las estrellas. Se reían y regocijaban sumamente, ataviados con túnicas púrpura y ebrios de vino púrpura, y su alma entera era una flor flamígera y purpúrea de santidad.

 

35. Ellos no vieron a Dios; no vieron la Imagen de Dios, y así se dirigieron hacia el Palacio del Esplendor Inefable. Una espada afilada cayó ante ellos, y el gusano Esperanza se retorció agonizante a sus pies.

 

36. Así como su arrebato se separó de la Esperanza visible, el Miedo Invisible huyó y no volvió.

 

37. ¡Oh tú que estás más allá de Ormuz y Ahriman! Bendito eres tú por los siglos de los siglos.

 

38. A la Duda le dieron forma de hoz, y cosecharon las flores de la Fe para sus guirnaldas.

 

39. Al Éxtasis le dieron forma de lanza, y atravesaron al antiguo dragón que se sentaba sobre el agua estancada.

 

40. Entonces fueron desatados los manantiales de agua fresca, para que los sedientos pudieran beber.

 

41. Y de nuevo fui llevado a la presencia de mi Señor Adonai, y al conocimiento y la Conversación del Santo, el Ángel que me Guarda.

 

42. Oh Santo Exaltado, Oh Yo más allá de mi mismo, Oh Imagen Auto-luminosa de la Inimaginable Nada, Oh querido mío, hermoso mío, continúa adelante y sígueme.

 

43. ¡Adonai, divino Adonai, que Adonai inicie refulgentes frivolidades! Así oculté el nombre del nombre de Aquella que inspira mi arrebato, el aroma de aquellos cuyo cuerpo aturdemi alma, la luz de cuyas almas rebajan este cuerpo al nivel de una bestia.

 

44. Le he chupado la sangre con mis labios; he drenado Su belleza de su sustento; la he humillado ante mí; la he dominado; la he poseído, y he consumido Su vida en mi interior. En Su sangre inscribo los enigmas secretos de la Esfinge de los Dioses, que nadie entenderá, salvo sólo los puros y voluptuosos, los obscenos, los andróginos y los ginándromos que han traspasado los barrotes de la prisión que el viejo Limo de Khem puso en las Entradas del Amenti.

 

45. Oh mi adorable, mi delicioso, toda la noche derramaré la libación en Tus altares; toda la noche quemaré el sacrificio de sangre; toda la noche balancearé el incensario de mi deleite ante Ti, y el fervor de las oraciones intoxicará Tu olfato.

 

46. Oh Tú que viniste de la tierra del Elefante, ceñido con la piel del tigre, y adornado con el loto del espíritu, embriaga mi vida con Tu locura, para que Ella brinque a mi paso.

 

47. Ofrece que tus doncellas que Te siguen nos siembren una cama de flores inmortales, sobre la que podamos gozar. Ofrece de Tus sátiros un montón de espinas entre las flores, con las que podamos sufrir. ¡Que el placer y el dolor se mezclen en una sola ofrenda suprema al Señor Adonai!

 

48. Escuché también la voz del Señor Adonai el deseable acerca de lo que hay más allá.

 

49. No dejes que los habitantes de Tebas y de sus templos chismorreen sobre los Pilares de Hércules y el Océano del Oeste. ¿Acaso no son hermosas las aguas del Nilo?

 

50. No dejes que el sacerdote de Isis descubra la desnudez de Nuit, porque para cada paso hay una muerte y un nacimiento. Cuando el sacerdote de Isis levantó el velo de su Diosa, los besos de su boca le dieron muerte. Entonces se convirtió en el sacerdote de Nuit, y bebió de la leche de las estrellas.

 

51. No dejes que el fracaso y el dolor aparten a los adoradores. Los pilares de la pirámide fueron labrados en la piedra viva al caer el sol. ¿Acaso lloró el rey al amanecer porque la corona de la pirámide estaba aún sin labrar en tierras lejanas?

 

52. Hubo también un colibrí que le habló a la cornuda serpiente cerastes, rogándole un poco de veneno. Y la gran serpiente de Khem la Santa, la serpiente real Uraeus, le respondió y dijo:

 

53. Navegué sobre el cielo de Nu en el coche llamado Millones-de-Años, y no vi criatura alguna sobre Seb que fuera igual a mí. El veneno de mi colmillo es la herencia de mi padre, y del padre de mi padre, ¿y cómo podría dártelo yo a ti? Vive tú y tus hijos como yo y mis padres hemos vivido, hasta cien millones de generaciones, y puede que la misericordia de los Poderosos le otorgue a tus hijos una gota del veneno de la longevidad.

 

54. El colibrí entonces voló sobre las flores con su espíritu afligido, y fue como si nada se hubiera dicho entre ellos. Sin embargo al poco tiempo una serpiente le mordió, dándole muerte.

 

55. Pero un Ibis que meditaba sobre la ribera del Nilo el dios hermoso, lo escuchó todo. Y dejó a un lado sus maneras de Ibis, y se volvió como una serpiente, diciendo Puede que en cien millones de millones de generaciones de mis hijos, mi descendencia consiga una gota del veneno del colmillo del Exaltado.

 

56. ¡Y he aquí! A las tres lunas se convirtió en una serpiente uraeus, y el veneno del colmillo quedó fijado en él y en su descendencia para siempre.

 

57. Oh tú Serpiente Apep, mi Señor Adonai, es la partícula de tiempo más diminuta, este viajar a través de la eternidad, y ante Ti sus marcas están hechas de mármol blanco no tocado por la herramienta del tallador. Así eres mío, ahora y por siempre y para toda la eternidad. Amén.

 

58. Y escuché también la voz de Adonai diciendo: Sella el libro del Corazón y la Serpiente; sella el libro sagrado con el número cinco y sesenta. Como oro fino que es esculpido en una diadema para la reina justa del Faraón, como grandes piedras que son cimentadas juntas en la Pirámide de la ceremonia de la Muerte de Asar, así tú atas las palabras y las acciones, para que en todo haya un Pensamiento sobre Mí, tu deleite Adonai.

 

59. Y yo respondí diciendo: Ya está hecho conforme a Tu palabra. Y así se hizo. Y aquellos que leen el libro y debaten sobre él llegaron a la tierra desolada de las Palabras Estériles. Y aquellos que sellaron el libro con su sangre fueron los elegidos de Adonai, y el Pensamiento de Adonai fue una Palabra y un Hecho, los cuales moraron en la Tierra que los peregrinos llaman Nada.

 

60. ¡Oh tierra más allá de la miel y las especias y toda perfección! Yo habitaré en ella con mi Señor para siempre.

61. Y el Señor Adonai se deleita en mí, y llevo la Copa de su alegría a los cansados habitantes de la vieja tierra gris.

 

62. Los que beben de la misma son castigados por la enfermedad; la abominación se agarra sobre ellos, y su tormento es como el espeso humo negro que hay en la morada del mal.

 

63. Pero los elegidos bebieron de la misma, y se volvieron como mi Señor, mi hermoso, mi deseable. No hay vino semejante a este vino.

 

64. Ellos se reúnen juntos en un corazón brillante, como Ra, que recoge sus nubes sobre Él al atardecer en un mar fundido de gozo; y la serpiente que es la corona de Ra se ciñe sobre ellos con el cinto dorado de los besos de la muerte.

 

65. Así también acaba el libro, y el Señor Adonai lo envuelve por todas partes como un Rayo, y un Pilón, y una Serpiente, y un Falo, y en el centro está Él, como la Mujer que segrega la leche de las estrellas de sus pechos; sí, la leche de las estrellas de sus pechos.  ultará todo, la noche lo ocultará todo.

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
Copyright © 2015-2018 Pyramidos Clerk House. Todos los derechos reservados