Liber Liberi Vel Lapidis Lazuli, Advmbratio Kabbalæ Ægyptiorvm

Sub Figura VII

 

A∴A∴ 

Publicación en Clase A

 

Traducción de

Pyramidos Clerk House

 

 

PRÓLOGO DEL NONATO

 

1. En mi soledad llega...

 

2. El sonido de una flauta desde las oscuras arboledas que acechan las más remotas colinas.

 

3. Incluso desde el río bravo alcanzan la orilla del desierto.

 

4. Y veo a Pan.

 

5. Las nieves son eternas arriba, arriba...

 

6. Y su perfume se eleva hasta la nariz de las estrellas.

 

7. ¿Pero qué tengo yo que ver con estas?

 

8. Para mí sólo existe la flauta distante, la visión permanente de Pan.

 

9. En todas partes Pan a la vista, Pan al oído; 

 

10. El perfume de Pan impregnándome, su sabor llenando por entero mi boca, haciendo que mi lengua prorrumpa en un discurso extraño y monstruoso.

 

11. Su abrazo intenso en cada núcleo de placer y dolor.

 

12. Mi sexto sentido interior inflamado con Su ser más íntimo,

 

13. Yo mismo arrojado al precipicio del ser

 

14. Hasta el abismo, la aniquilación.

 

15. Un final para la soledad, como para todo.

 

16. ¡Pan! ¡Pan! ¡Io Pan! ¡Io Pan!

 

 

I

 

1. ¡Oh mi Dios, cómo Te amo!

 

2. Con el apetito vehemente de una bestia Te cazo a través del Universo.

 

3. Te yergues como sobre un pináculo al borde de cierta ciudad fortificada. Yo soy un pájaro blanco, y me poso sobre Ti.

 

4. Tú eres Mi Amante: Te veo como a una ninfa con sus blancos miembros extendidos por la primavera.

 

5. Yace sobre el musgo. No hay nadie más que ella:

 

6. ¿Acaso no eres Tú Pan?

 

7. Yo soy Él. ¡No hables, oh mi Dios! Deja que la obra sea consumada en silencio.

 

8. ¡Que mi grito de dolor cristalice en un pequeño cervatillo blanco que huye corriendo hacia el bosque!

 

9. Eres un centauro, oh mi Dios, desde las violetas que Te coronan hasta los cascos de caballo.

 

10. Eres más duro que el acero templado, ni el diamante puede comparársete.

 

11. ¿Acaso no te cedí este cuerpo y alma?

 

12. Te cortejo con una daga dibujada a través de mi garganta.

 

13. ¡Que el chorro sacie Tu sed de sangre, oh mi Dios!

 

14. Eres un conejito blanco en la madriguera de la Noche.

 

15. Yo soy más grande que el zorro y el agujero.

 

16. ¡Concédeme Tus besos, oh Señor Dios!

 

17. El relámpago vino y azotó al pequeño rebaño de ovejas.

 

18. Hay una lengua y una llama; veo ese tridente caminando sobre el mar.

 

19. Un fénix lo tiene por cabeza; por debajo hay dos puntas. Estas arponean a los malvados.

 

20. ¡Yo Te arponearé, oh pequeño dios gris, a menos que tengas cuidado!

 

21. Del gris al oro; del oro a aquello superior al oro de Ofir.

 

22.¡Oh mi Dios! ¡Pero yo Te amo!

 

23. ¿Por qué has susurrado cosas tan ambiguas? ¿Tenías miedo, oh cabra ungulada, oh cornudo, oh pilar del relámpago?

 

24. Del relámpago caen perlas; de las perlas, negras motas de nada.

 

25. Basé todo en uno, uno en nada.

 

26. Flotando en el éter, ¡oh mi Dios, mi Dios!

 

27. ¡Oh Tú, gran y encapuchado sol de gloria, corta estos párpados!

 

28. La naturaleza debe morir; ella me esconde, cerrando mis párpados con miedo, ella me esconde de Mi destrucción, oh Tú, ojo abierto.

 

29. ¡Oh Tú, siempre sollozante!

 

30. ¡No de Isis mi madre, ni de Osiris mi ser, sino del incestuoso Horus entregado a Tifón, para que así yo pueda existir!

 

31. Hay pensamiento; y el pensamiento es el mal.

 

32. ¡Pan! ¡Pan! ¡Io Pan! Es suficiente.

 

33. ¡No caigas muerta, oh alma mía! ¡Piensa que la muerte es el lecho sobre el que estás cayendo!

 

34. ¡Oh, cómo Te amo, oh mi Dios! En especial, hay una vehemente luz paralela proveniente del infinito, vilmente difractada en la bruma de esta mente.

 

35. Yo Te amo.

Yo Te amo.

Yo Te amo.

 

36. Eres una hermosura más blanca que una mujer en la columna de esta vibración.

 

37. Me disparo verticalmente como una flecha, y me convierto en aquello Por Encima.

 

38. Pero eso es la muerte, y la llama de la pira.

 

39. ¡Asciende en la llama de la pira, oh alma mía! Tu Dios es como el frío vacío del cielo más remoto, en el que tú irradiaste tu pequeña luz.

 

40. Cuando Tú me conozcas, oh Dios vacío, mi llama expirará totalmente en Tu gran N.O.X.

 

41. ¿En qué Te convertirás, mi Dios, cuando yo haya dejado de amarte?

 

42. ¡En un gusano, una nada, un rufián de baja estofa!

 

43. ¡Pero oh! Yo Te amo.

 

44. He arrojado un millón de flores de la cesta del Más Allá a Tus pies, te he ungido a Ti y a Tu Vara con aceite y con sangre y besos.

 

45. Le he dado vida a Tu estatua de mármol, ¡sí! Le he dado muerte.

 

46. He sido golpeado por el hedor de Tu boca, la cual nunca bebe vino sino vida.

 

47. ¡Oh el rocío del Universo, cómo blanquea los labios!

 

48. ¡Ah! Goteante flujo de las estrellas de la madre Superna, ¡vete!

 

49. Yo Soy Ella, la que ha de venir, la Virgen de todos los hombres.

 

50. Soy un muchacho ante Ti, oh Dios sátiro.

 

51. Tú infligirás el castigo del placer. ¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ahora!

 

52. ¡Io Pan! ¡Io Pan! Yo Te amo. Yo Te amo.

 

53. ¡Oh mi Dios, líbrame!

 

54. Ahora.

¡Hecho está! Muerte.

 

55. Grité fuerte la palabra, y fue un poderoso hechizo para atar lo Invisible, un encantamiento para deshacer los límites; si, para deshacer los límites.

 

 

II

 

 1. ¡Oh mi Dios! Utilízame de nuevo, y que sea así todos los días. ¡Por siempre! ¡Por siempre!

 

2. Lo que se hizo fuego de Ti se hace agua de mí; que así pues Tu Espíritu eche mano de mí, para que mi mano derecha suelte el relámpago.

 

3. Viajando a través del espacio, vi la embestida de dos galaxias, dándose cabezazos y corneándose como toros terrestres. Tuve miedo.

 

4. Así que ellas dejaron de luchar, y se volvieron hacia mí, y fui brutalmente aplastado y desgarrado.

 

5. Hubiera preferido ser pisoteado por el Mundo-Elefante.

 

6. ¡Oh mi Dios! ¡Tú eres mi pequeña tortuga amaestrada!

 

7. Y sin embargo Tú sostienes al Mundo-Elefante.

 

9. Me resguardas, para que no escuche el bramido de ese Mundo-Elefante.

 

10. No eres digno ni de un óbolo en el ágora, aun cuando no se te puede adquirir en el rescate del Universo entero.

 

11. Eres como una bella esclava nubia apoyando su desnudez púrpura contra los verdes pilares de mármol que hay sobre los baños.

 

12. El vino chorreaba de sus negros pezones.

 

13. Bebí vino mientras permanecía en la casa de Pertinax. El copero me favoreció, y me dio del dulce y buen Chian.         

 

14. Había allí un chico dórico, diestro en hazañas de fuerza, un atleta. La luna llena huyó furiosa bajo las ruinas.

¡Ah! Pero nosotros reíamos.

 

15. Me encontraba perniciosamente embriagado. ¡Oh mi Dios! Aun así Pertinax me condujo a las nupcias.

 

16. Yo tenía una corona de espinas como dote.

 

17. Eres como un cuerno de cabra de Astor, oh mi Dios, nudoso y torcido y diabólicamente fuerte.  

 

18. Más frío que todo el hielo de todos los glaciares de la Montaña Desnuda era el vino derramado para mí.           

 

19. Un país salvaje y una luna menguante.

Nubes deslizándose por el cielo.

Un cerco de pinos, y altos tejos más allá. ¡Tú en el medio!

 

20. ¡Todos vosotros, sapos y gatos, regocijaos! ¡Vosotros, bichos viscosos, venid aquí!

 

21. ¡Danzad, danzad al Señor nuestro Dios!

 

22. ¡Él es él! ¡Él es él! ¡Él es él!

 

23. ¿Por qué debería yo continuar?

 

24. ¿Por qué? ¿Por qué? Llega hasta mí la risa repentina de un millón de diablillos del infierno.

 

25. Y la risa sigue.

 

26. Sin embargo no importuna al universo, no agita las estrellas.

 

27. ¡Dios! ¡Cómo te amo!

 

28. Estoy caminando por un manicomio, todos los hombres y las mujeres a mi alrededor están locos.

 

29. ¡Oh locura! ¡Locura! ¡Locura! ¡Deseable eres tú!

 

30. ¡Pero yo Te amo, oh Dios!

 

31. Estos hombres y mujeres deliran y aúllan, rezuman locura por la boca.

 

32. Empiezo a estar asustado; no tengo control alguno; estoy solo. Solo. Solo.

 

33. Piensa, oh Dios, cuán feliz soy en Tu amor.

 

34. ¡Oh Pan marmóreo! ¡Oh falso rostro lascivo! ¡Yo amo tus oscuros besos, sangrientos y malolientes! ¡Oh Pan marmóreo! Tus besos son como la luz del sol sobre el azul Egeo; su sangre es la sangre de la puesta de sol sobre Atenas; su hedor es como un jardín de Rosas de Macedonia.

 

35. Soñé con la puesta de sol y con las rosas y las viñas. Tú estabas allí, oh mi Dios, Te pusiste el hábito de una cortesana ateniense, y yo Te amé.

 

36. No eres ningún sueño, ¡oh Tú demasiado hermoso para el sueño y la vigilia!

 

37. Yo disperso a los necios habitantes de la tierra. Camino solo con mis pequeños títeres en el jardín.

 

38. Soy grande como Gargantúa. Vuestra galaxia no es más que el anillo de humo de mi incienso.

 

39. ¡Quema Tus extrañas hierbas, oh Dios!

 

40. ¡Fabricadme un licor mágico, muchachos, con vuestras miradas!

 

41. Mi alma entera está embriagada.

 

42. Tú te embriagas, oh mi Dios, con mis besos.

 

43. El Universo se tambalea; Tú has puesto tu mirada sobre él.

 

44. Por dos veces, y todo ha sido consumado.

 

45. ¡Ven, oh mi Dios, y abracémonos!

 

46. Perezosa, hambrienta, ardiente, pacientemente: así trabajaré.

 

47. Habrá un Final.

 

48. ¡Oh Dios! ¡Oh Dios!

 

49. Soy un loco por amarte. Tú eres cruel, Tú te retienes a Ti mismo.

 

50. ¡Ven a mí ahora! ¡Yo Te amo! ¡Yo Te amo!

 

51. Oh querido mío, querido mío. ¡Bésame! ¡Bésame! ¡Ah! Una vez más.

 

52. Sueño, ¡llévame! Muerte, ¡llévame! Esta vida es demasiado plena; duele, mata, ya es suficiente.

 

53. Déjame ir de vuelta al mundo; sí, de vuelta al mundo.

 

 

III

 

1. Yo fui el sacerdote de Amón-Ra en el templo de Amón-Ra en Tebas.

 

2. Pero Baco llegó cantando con sus huestes de muchachas vestidas de vid, de muchachas en mantos oscuros; ¡y Baco en el medio como un cervatillo!

 

3. ¡Dios! ¡De qué manera salí enfurecido y dispersé el coro!

 

4. Pero a pesar de ello en mi templo se levantó Baco como sacerdote de Amón-Ra.

 

5. Por eso me dirigí desenfrenadamente a Abisinia con las muchachas, y allí nos asentamos y nos regocijamos.

 

6. Sumamente, ¡sí, en verdad!

 

7. Comeré de la fruta madura y no madura por la gloria de Baco.

 

8. Terrazas de ílex, y plataformas de ónix y ópalo y ónice que conducen a la bella entrada verde de malaquita.

 

9. El interior es una concha de cristal, en forma de ostra. ¡Oh gloria de Príapo! ¡Oh beatitud de la Gran Diosa!

 

10. Dentro hay una perla.

 

11. ¡Oh Perla! Tú provienes de la majestad del terrible Amón-Ra.

 

12. Entonces yo el sacerdote vi un resplandor fijo en el corazón de la perla.

 

13. ¡Tan brillante que no podíamos mirarlo! ¡Pero observad! ¡Una sangrienta rosa roja sobre una cruz de refulgente oro!

 

14. Así que adoré al Dios. ¡Baco! ¡Tú eres el amante de mi Dios!

 

15. Yo que fui sacerdote de Amón-Ra, que vi el Nilo fluir por muchas lunas, por muchas, muchas lunas, soy el joven cervatillo de la tierra gris.

 

16. Voy a entablar mi danza en tus conventículos, y mis amores secretos serán dulces entre ti.

 

17. Tendrás un amante entre los señores de la tierra gris.

 

18. Esto deberá traerte él a ti, sin lo cual todo es en vano: la vida de un hombre derramada por tu amor sobre Mis Altares.

 

19. Amén.

 

20. ¡Que sea pronto, oh Dios, mi Dios! Sufro por Tu causa, vago muy solitario entre la necia muchedumbre, en la tierra gris de la desolación.

 

21. Tú instaurarás la abominable y solitaria Cosa de maldad. ¡Qué alegría! ¡Colocar esa piedra angular!

 

22. Esta se levantará erecta sobre la alta montaña. Sólo mi Dios comulgará con ella.

 

23. La fabricaré de una única pieza de rubí. Será visible desde muy lejos.

 

24. ¡Ven! Vamos a irritar los conductos de la tierra: destilarán un extraño vino.

 

25. Este crece bajo mi mano: cubrirá el cielo por entero.

 

26. Tú estás a mi espalda, yo grito con loco gozo.

 

27. Entonces dijo Ithuriel el fuerte: ¡vamos Nosotros también a adorar esta maravilla invisible!

 

28. Así lo hicieron, y los arcángeles barrieron el cielo.

 

29. Extraño y místico, como un sacerdote amarillo invocando poderosos vuelos de grandes pájaros grises desde el Norte, ¡así me yergo y Te invoco!

 

30. ¡No dejes que oscurezcan el sol con sus alas y con su clamor!

 

31. ¡Aparta la forma y lo que le sigue!

 

32. Yo permanezco.

 

33. Tú eres como un águila pescadora entre los arrozales, yo soy el gran pelícano rojo en las aguas del atardecer.

 

34. Yo soy como un eunuco negro, y Tú eres mi cimitarra. Contigo corto la cabeza del luminoso, el que rompe el pan y la sal.

 

35. ¡Sí! La corto, y la sangre surge como si fuera una puesta de sol en el lapis-lázuli de la Alcoba del Rey.

 

36. ¡La corto! El mundo entero se quebranta en un fuerte viento, y una voz grita fuerte en una lengua que los hombres no pueden hablar.

 

37. Conozco ese sonido horrible de alegría primordial. ¡Avancemos sobre las alas del viento hasta la sagrada casa de Hathor, ofrezcamos las cinco joyas de la vaca sobre el altar!

 

38. ¡De nuevo la voz inhumana!

 

39. Retrocedo mi masa Titánica en los dientes del vendaval, y golpeo y me impongo, y me balanceo sobre el mar.

 

40. Hay un extraño Dios pálido, un dios de dolor y maldad mortífera.

 

41. Mi propia alma se muerde a sí misma, como un escorpión rodeado por el fuego.

 

42. Ese Dios pálido de rostro evitado, ese Dios astuto y risueño, ese joven Dios Dórico, a él serviré.

 

43. Para el final de lo cual hay un tormento indescriptible.

 

44. ¡Mejor la soledad del gran mar gris!

 

45. Sin embargo enfermos caerán los habitantes de la tierra gris, ¡mi Dios!

 

46. ¡Déjame ahogarlos con mis rosas!

 

47. ¡Oh Tú, Dios delicioso, sonrisa siniestra!

 

48. Yo Te arranco, oh mi Dios, como una ciruela púrpura de un árbol soleado. ¡De qué manera Te derrites en mi boca, Tú, azúcar consagrado de las Estrellas!

 

49. El mundo se ha vuelto totalmente gris ante mis ojos, es como un viejo odre desgastado.

 

50. Todo su vino está en estos labios.

 

51. Me has engendrado sobre una Estatua de mármol, ¡oh mi Dios!

 

52. Mi cuerpo está helado con la frialdad de un millón de lunas, más duro que el diamante de la eternidad. ¿Cómo he de salir hasta la luz?

 

53. Tú eres Él, ¡oh Dios! ¡Oh mi querido! ¡Mi hijo! ¡Mi juguete! Eres como una camarilla de doncellas, como una multitud de cisnes sobre el lago.

 

54. Siento la esencia de la dulzura.

 

55. Soy duro y fuerte y masculino, pero a Tu llegada seré suave y débil y femenino.

 

56. Me aplastarás en el lagar de Tu amor. Mi sangre manchará Tus pies fieros con letanías de Amor Angustiado.

 

57. Habrá una nueva flor en los campos, una nueva cosecha en los viñedos.

 

58. Las abejas colectarán una nueva miel; los poetas cantarán una nueva canción.

 

59. Obtendré el Dolor de la Cabra como premio; y el Dios que se sienta sobre las espaldas del Tiempo se adormecerá.

 

60. Entonces todo lo que está escrito será realizado; si, será realizado.

 

 

IV

 

1. Soy como una doncella bañándose en un claro estanque de agua fresca.

 

2. ¡Oh mi Dios! Te veo oscuro y deseable, subiendo a través del agua como un anillo de humo.

 

3. Eres dorado totalmente, el cabello y las cejas y el brillante rostro; hasta las puntas de los dedos de pies y manos Eres un prometedor sueño de oro.

 

4. En lo profundo de Tus ojos que son de oro mi alma brinca, como un arcángel amenazando al sol.

 

5. Mi espada Te atraviesa por completo, y lunas cristalinas rezuman de Tu hermoso cuerpo, que se oculta tras los óvalos de Tus ojos.

 

6. Más profundo, cada vez más profundo. Caigo, igual que el Universo entero cae por el abismo de los Años.

 

7. Pue la Eternidad llama; el Supra-mundo llama; el mundo de la Palabra nos está esperando.

 

8. ¡Acaba con el habla, oh Dios! ¡Fija los colmillos del perro Eternidad en mi garganta!

 

9. Soy como un pájaro herido aleteando en círculos.

 

10. ¿Quién sabe dónde caeré?

 

11. ¡Oh Bendito! ¡Oh Dios! ¡Oh mi devorador!

 

12. ¡Déjame caer, caer abajo, caer fuera, lejos, solo!

 

13. ¡Déjame caer!

 

14. No hay descanso alguno, Dulce Corazón, salvo en la cuna del real Baco, el muslo del Santísimo.

 

15. Allí hay descanso, bajo el dosel de la noche.

 

16. Urano reprendió a Eros; Marsías reprendió a Olimpas; yo reprendí a mi bello amante con su melena hecha de rayos de sol. ¿Acaso no he de cantar?

 

17. ¿Acaso no han de llevarme mis encantamientos a la maravillosa compañía de los dioses de madera, con sus cuerpos relucientes por el ungüento de la luz de la luna y de la miel y la mirra?

 

18. Venerables sois vosotros, oh mis amantes, ¡avancemos hasta el agujero más oscuro!

 

19. ¡Allí nos atracaremos con mandrágora y molibdeno!

 

20. Allí el Encantador nos extenderá Su santo banquete. En los marrones pasteles de maíz probaremos la comida del mundo, y nos haremos fuertes.

 

21. ¡En la rojiza y horrible copa de la muerte beberemos la sangre del mundo, y nos embriagaremos!

 

22. ¡Ohé! ¡La canción a Iao! ¡La canción a Iao!

 

23. ¡Ven, déjanos cantártela, Yaco invisible, Yaco triunfante, Yaco indecible!

 

24. ¡Yaco, oh Yaco, oh Yaco, permanece cerca de nosotros!

 

25. Entonces se oscureció el semblante de todas las eras, y la luz verdadera brilló.

 

26. Hubo también cierto clamor en una lengua desconocida, cuya estridencia turbó las tranquilas aguas en reposo de mi alma, haciendo que mi mente y mi cuerpo se curaran de su enfermedad, el auto-conocimiento.

 

27. Sí, un ángel turbó las aguas.

 

28. Este fue Su grito: IIIOOShBTh-IO-IIIIAMAMThIBI-II.

 

29. No canté esto mil veces por noche durante mil noches antes de que Tú vinieras, oh mi Dios llameante, y me atravesaras con Tu lanza. Tu manto escarlata desplegó los cielos por entero, por lo que los Dioses dijeron: Todo está ardiendo; ha llegado el final.

 

30. También pusiste Tus labios en la herida y succionaste un millón de huevos. Y Tu madre se sentó sobre ellos, ¡y he aquí! Estrellas y estrellas y Cosas supremas de las cuales las estrellas son átomos.

 

31. Entonces Te percibí, oh mi Dios, sentado como un gato blanco sobre el enrejado de la glorieta, y el zumbido de los giratorios no era sino Tu placer.

 

32. ¡Oh gato blanco, las chispas vuelan desde tu pelaje! Crepitas con la división de los mundos. 

 

33. He visto más de Ti en el gato blanco de lo que vi en la Visión de los Eones.

 

34. En la barca de Ra viajé, ¡pero nunca encontré en el Universo visible ser alguno como Tú!

 

35. Eras como un alado caballo blanco, y Te cabalgué a través de la eternidad junto al Señor de los Dioses.

 

38. Al momento Te perdiste en un desierto de lo semejante y lo diferente.

 

39. Pero yo vi al hermoso Dios en el fondo de la tormenta de nieve, ¡y Tú eras Él!

 

40. También leí en un gran Libro.

 

41. Sobre piel antigua había escrito en letras de oro: Verbum fit Verbum.

 

42. También Vitriol, y el nombre del hierofante

V.V.V.V.V.

 

43. Todo esto en una rueda de fuego, en un fuego estelar singular, lejano y totalmente solitario, así como Tú y yo, ¡oh alma desolada mi Señor!

 

44. Sí, y también la escritura

Está bien.

Esta es la voz que sacude la tierra.

 

45. Ocho veces él gritó, y por ocho y por ocho he de contar Tus favores, ¡oh Tú Once veces Dios 418!

 

46. Sí, y por muchos más: por diez en las veintidós direcciones, igual que la perpendicular de la Pirámide, así serán Tus favores.

 

47. Si yo los numero, son Uno.

 

48. ¡Excelente es Tu amor, oh Señor! Tú eres revelado por la oscuridad, y aquel que va a tientas por el horror de las arboledas felizmente Te atrapará, como una serpiente que se apodera de un pequeño pájaro cantor.

 

49. Te he atrapado a Ti, oh mi suave tordo; soy como un halcón de verde-esmeralda. Te cazo por instinto, aunque mis ojos fallan por Tu gloria.

 

50. Sin embargo ellos no son más que una necia muchedumbre a lo lejos. Los veo sobre la arena amarilla, vestidos con el púrpura de Tiro.

 

51. Atraen a su resplandeciente Dios a la tierra con redes; preparan un fuego al Señor del Fuego, y gritan palabras impías, ¡incluso la terrible maldición Amri maratza, maratza, atman Deona lastadza maratza maritza-marán!

 

52. Entonces cocinan al resplandeciente dios, y lo engullen por entero.

 

53. Estas son gentes malvadas, ¡oh hermoso muchacho! Dirijámonos al Otro Mundo.

 

54. ¡Hagamos de nosotros mismos un cebo agradable, una forma seductora!

 

55. Seré como una espléndida mujer desnuda, con pechos de marfil y pezones de oro. Todo mi cuerpo será como leche de las estrellas. Seré hermosa y griega, una cortesana de Delos, de la inestable Isla.

 

56. Tú serás como un pequeño gusano rojo en un anzuelo.

 

57. Pero tú y yo atraparemos nuestros peces por igual.

 

58. Entonces te convertirás en un resplandeciente pez de espalda dorada y vientre plateado.; yo en un violento hombre bello, más fuerte que dos toros, un hombre del oeste llevando un gran saco de piedras preciosas sobre un bastón que es mayor que el eje del todo.

 

59. Y los peces serán sacrificados para Ti y el hombre poderoso crucificado para Mí, y Tú y Yo nos besaremos, y expiaremos el error del Principio; sí, el error del principio.

 

 

V

 

1. ¡Oh mi bello Dios! Nado en Tu corazón como una trucha en el torrente de la montaña.

 

2. Salto de estanque en estanque alegremente; soy bien parecido de color marrón y dorado y plateado.

 

3. Soy más hermoso que el rojizo bosque otoñal en la primera nevada.

 

4. Y la cueva de cristal de mi pensamiento es aún más encantadora que yo.

 

5. Sólo un anzuelo puede sacarme afuera: una mujer de rodillas en la orilla del arroyo. Es ella quien vierte el brillante rocío sobre sí misma, y sobre la arena para que el río brote.

 

6. Hay un pájaro sobre el mirto a lo lejos. Sólo el canto de ese pájaro puede sacarme del estanque de Tu corazón, ¡oh mi Dios!

 

7. ¿Quién es este muchacho napolitano que ríe de pura felicidad? Su amante es el poderoso cráter de la Montaña de Fuego. Vi sus miembros carbonizados venirse abajo por las laderas en una furtiva lengua de piedra líquida.

 

8. ¡Y oh! ¡El canto de la cigarra!

 

9. Recuerdo los días en que fui cacique en México.

 

10. Oh mi Dios, ¿fuiste Tú entonces como ahora mi bello amante?

 

11. ¿Fue mi niñez entonces como ahora Tu juguete, Tu alegría?

 

12. En verdad, recuerdo esos días de hierro.

 

13. Recuerdo cómo empapamos los amargos lagos con nuestro torrente de oro; cómo hundimos la preciada imagen en el cráter del Citlaltépetl.

 

14. Cómo la buena llama nos izó hasta tierras bajas, bajándonos en el impenetrable bosque.

 

15. Sí, Tú eras un extraño pájaro escarlata con pico de oro. Yo era Tu compañero en los bosques de las tierras bajas; y escuchábamos a lo lejos sin cesar el agudo canto de sacerdotes mutilados y el clamor insano del Sacrificio de Doncellas.

 

16. Había un extraño Dios alado que nos habló de su sabiduría.

 

17. Logramos convertirnos en estrellados granos de polvo de oro en las arenas de un río lento.

 

18. Sí, y ese río era el río del espacio, y del tiempo también.

 

19. Nos separamos allí, y desde entonces, desde el más pequeño, desde el más grande, oh dulce Dios, somos nosotros, los mismos.

 

20. ¡Oh mi Dios, eres como una pequeña cabra blanca con un relámpago en sus cuernos!

 

21. Yo Te amo, yo Te amo.

 

22. Cada aliento, cada palabra, cada pensamiento, cada acto es un acto de amor Contigo.

 

23. El latido de mi corazón es el péndulo del amor.

 

24. Mis canciones son los suaves suspiros.

 

25. Mis pensamientos son los mayores arrebatos.

 

26. Y mis actos son las miríadas de Tus hijos, las estrellas y los átomos.

 

27. ¡Que no quede nada!

 

28. ¡Que todo caiga en este océano de amor!

 

29. ¡Que esta devoción sea un potente hechizo que exorcice los demonios de los Cinco!

 

30. ¡Ah Dios, todo ha desaparecido! Has consumado Tu arrebato. ¡Falútli! ¡Falútli!

 

31. Hay una solemnidad silenciosa. No hay voz que suene ya en absoluto.

 

32. Así ha de ser hasta el fin. Nosotros, que fuimos polvo, nunca descenderemos al polvo.

 

33. Así ha de ser.

 

34. Entonces, oh mi Dios, llegará a nosotros el aliento del Jardín de las Especias. Todas éstas tienen un sabor averso.

 

35. El cono se corta con un rayo infinito. La curva de vida hiperbólica brota a la existencia.

 

36. Flotamos cada vez más lejos, y sin embargo seguimos quietos. Es la cadena de los sistemas la que cae alejándose de nosotros.

 

37. Primero cae el necio mundo, el mundo de la vieja tierra gris.

 

38. Cae inconcebiblemente lejos, con su triste rostro barbudo presidiéndolo; se desvanece en el silencio y la aflicción.

 

39. Nosotros nos dirigimos hacia el silencio y la felicidad, y el rostro es el rostro riente de Eros.

 

40. Sonriendo le saludamos con los signos secretos.

 

41. Él nos lleva hasta el Palacio Invertido.

 

42. Allí está el Corazón de Sangre, una pirámide cuyo vértice inferior llega hasta más allá del Error del Principio.

 

43. ¡Entiérrame en Tu Gloria, oh amado, oh amante principesco de esta doncella ramera, dentro de la Cámara Más Secreta del Palacio!

 

44. Y así se hace, rápidamente; sí, y el sello es colocado sobre la bóveda.

 

45. Hay alguien que se valdrá para abrirlo.

 

46. Ni por la memoria, ni por la imaginación, ni por la oración, ni por el ayuno, ni por la flagelación, ni por las drogas, ni por el ritual, ni por la meditación: sólo por medio del amor pasivo él se valdrá.

 

47. Esperará la espada del Amado y desnudará su garganta para el golpe.

 

48. Entonces su sangre saltará y me escribirá runas en el cielo; si, me escribirá runas en el cielo.

 

 

VI

 

 1. Tú eras una sacerdotisa, oh mi Dios, entre los Druidas, y ambos conocíamos los poderes del roble.

 

2. Nos hicimos un templo de piedras con la forma del Universo, tal como tú vestías abiertamente y yo ocultaba.

 

3. Allí llevamos a cabo muchas cosas maravillosas a medianoche.

 

4. En la luna menguante trabajábamos.

 

5. A través de la llanura llegó el grito atroz de los lobos.

 

6. Respondimos: cazamos con la manada.

 

7. Llegamos hasta la nueva Capilla y Tú te llevaste el Santo Grial bajo Tus vestiduras de Druida.

 

8. En secreto y con sigilo bebimos del informe sacramento.

 

9. Entonces una terrible enfermedad se apoderó de los habitantes de la tierra gris, y nos regocijamos.

 

10. ¡Oh mi Dios, disfraza Tu gloria!

 

11. ¡Ven como un ladrón, y robemos todos los Sacramentos!

 

12. En nuestras arboledas, en las celdas de nuestros monasterios, en nuestros panales de felicidad, ¡bebamos, bebamos!

 

13. Este es el vino que tiñe todo con la tintura auténtica del oro infalible.

 

14. Hay profundos secretos en estas canciones. No es suficiente con escuchar al pájaro; para disfrutar de la canción uno tiene que ser el pájaro.

 

15. Yo soy el pájaro, y Tú eres mi canción, ¡oh mi glorioso Dios galopante!

 

16. Tú reinas en las estrellas; tú conduces las constelaciones con siete en su seno a través del circo de la Nada.

 

17. ¡Oh Dios Gladiador!

 

18. Yo toco mi arpa; Tú luchas contra las bestias y las llamas.

 

19. Tú gozas en la música, y yo en la lucha.

 

20. Ambos somos queridos por el Emperador.

 

21. ¡Mira! Nos ha convocado al estrado Imperial. Cae la noche: es una gran orgía de adoración y bendición.

 

22. La noche cae como una capa tachonada desde las espaldas de un príncipe sobre un esclavo.

 

23. ¡Este se alza como hombre libre!

 

24. ¡Echa tú, oh profeta, la capa sobre esos esclavos!

 

25. Una gran noche, y escasos fuegos en ella. Pero libertad para el esclavo que la gloria de la noche abarcará.

 

26. Así también descendí a la gran ciudad triste.

 

27. Allí Mesalina la muerta intercambiaba su corona por el veneno de Locusta la muerta; allí se alzaba Calígula, azotando los mares del olvido.

 

28. ¿Quién fuiste Tú, oh César, que conociste a Dios en un caballo?

 

29. ¡Porque he aquí! Vimos el Caballo Blanco del Sajón grabado sobre la tierra; y vimos los Caballos del Mar que llamean sobre la vieja tierra gris, ¡y la espuma de sus fosas nasales nos iluminó!

 

30. ¡Ah! ¡Pero yo te amo, Dios!

 

31. Eres como una luna sobre el mundo helado.

 

32. Eres como el amanecer en las más altas nieves, sobre las planicies quemadas de la tierra del tigre.

 

33. Por el silencio y por la palabra yo Te adoro.

 

34. Pero todo es en vano.

 

35. Pues sólo sirven Tu silencio y Tu palabra que me adoran.

 

36. Lamentaos, habitantes de la vieja tierra gris, porque nos hemos bebido vuestro vino, y dejado sólo las amargas heces.

 

37. Aunque a partir de estas os destilaremos un licor superior al néctar de los Dioses.

 

38. Nuestra tintura tiene valor para un mundo de Especia y oro.

 

39. Porque nuestro rojo polvo de proyección está más allá de todas las posibilidades.

 

40. Hay pocos hombres: son suficientes.

 

41. Estaremos rodeados de coperos; y el vino no se escatima.

 

42. ¡Oh mi Dios querido! Qué festín nos has preparado.

 

43. ¡Mirad las flores y las luces y las doncellas!

 

44. ¡Saboread los vinos y los manjares y las espléndidas carnes!

 

45. ¡Respirad los perfumes y las nubes de pequeños dioses como ninfas del bosque que habitan en la nariz!

 

46. ¡Sentid en el cuerpo entero la gloriosa suavidad del mármol fresco y la generosa calidez del sol y los esclavos!

 

47. ¡Que lo Invisible informe a toda la Luz devoradora de su vigor disruptor!

 

48. ¡Sí! ¡Todo el mundo se parte, como un viejo árbol gris golpeado por el rayo!

 

49. Venid, oh dioses, vamos a festejar.

 

50. Tú, oh mi querido, oh mi incesante Dios-Gorrión, mi deleite, mi deseo, mi embaucador. ¡Ven, y pía en mi mano derecha!

 

51. Este fue el relato de la memoria de Al A'in el sacerdote; sí, de Al A'in el sacerdote.

 

 

VII

 

1. Por la quema del incienso fue la Palabra revelada, y por la distante droga.

 

2. ¡Oh harina y miel y aceite! ¡Oh hermosa bandera de la luna, que ella cuelga en el centro de la felicidad!

 

3. Estas aflojan la mortaja del cadáver. Estas desatan los pies de Osiris, para que el Dios llameante pueda rabiar a través del firmamento con su fantástica lanza.

 

4. Sin embargo, de puro mármol negro es la afligida estatua, y el dolor inmutable de sus ojos es amargo para los ciegos.

 

5. Nosotros entendemos el arrebato de ese mármol sacudido, desgarrado por la agonía del niño coronado, la vara dorada del Dios dorado.

 

6. Nosotros sabemos por qué todo está oculto en la piedra, en el ataúd, en el gran sepulcro, y también respondemos ¡Olalám! ¡Imál! ¡Tutúlu! Como está escrito en el antiguo libro.

 

7. Tres palabras de ese libro son como vida para un nuevo eón, ningún dios lo ha leído por entero.

 

8. Pero tú y yo, oh Dios, lo hemos escrito página a página.

 

9. Nuestra es la onceava lectura de la Onceava palabra.

 

10. Estas siete letras juntas forman siete palabras diversas; cada palabra es divina, y siete sentencias se ocultan en cada una de ellas.

 

11. Tú eres la Palabra, ¡oh mi querido, mi señor, mi maestro!

 

12. Oh ven a mí, y mezcla el fuego con el agua, para que todo se disuelva.

 

13. Yo Te espero en el sueño y en la vigilia. Ya no Te invoco más; porque Tú estás en mí, oh Tú que has hecho de mí un hermoso instrumento afinado para Tu arrebato.

 

14. Aunque Tú estás siempre al margen, como yo.

 

15. Recuerdo cierto santo día en el anochecer del año, en el anochecer del Equinoccio de Osiris, cuando por primera vez Te vi visiblemente; cuando por primera vez se tomó la terrible resolución;  cuando el de cabeza de Ibis hechizó la contienda.

 

16. Recuerdo Tu primer beso, como lo haría una doncella. Ni siquiera en las oscuras veredas hubo otro: Tus besos permanecen.

 

17. Nadie hay aparte de Ti en todo el Universo del Amor.

 

18. Mi Dios, yo Te amo, ¡oh Tú, cabra de cuernos dorados!

 

19. ¡Tú, hermoso toro de Apis! ¡Tú, bella serpiente de Apep! ¡Tú, hermoso niño de la Diosa Preñada!

 

20. ¡Te has agitado en Tu sueño, oh antigua tristeza de los años! Has levantado Tu cabeza para golpear, y todo se ha disuelto en el Abismo de la Gloria.

 

21. ¡Un final para las letras de las palabras! Un final para el discurso séptuple.

 

22. Resuélveme la maravilla de todo ello en la figura de un escuálido camello caminando ligeramente sobre la arena.

 

23. Solitario es este, y abominable, y sin embargo ha ganado la corona.

 

24. ¡Oh regocíjate! ¡Regocíjate!

 

25. ¡Mi Dios! ¡Oh mi Dios! No soy más que una mota en el polvo de estrellas de las eras; soy el Maestro del Secreto de las Cosas.

 

26. Yo soy el Revelador y el Preparador. ¡Mía es la Espada, y la Mitra y la Vara Alada!

 

27. Yo soy el Iniciador y el Destructor. ¡Mío es el Globo, y el pájaro Bennu y el Loto de Isis, mi hija!

 

28. Yo soy Aquel más allá de todo esto, y llevo los símbolos de la poderosa oscuridad.

 

29. Habrá un sigilo como de un vasto y negro océano melancólico de muerte, y un fuego central de oscuridad, irradiando su noche sobre todas las cosas.

 

30. Se tragará toda la oscuridad menor.

 

31. Pero en esa profundidad, quién responderá: ¿Qué es?

 

32. No yo.

 

33. No Tú, ¡oh Dios!

 

34. Vamos, que no haya más razonamientos entre nosotros, ¡disfrutemos! Seamos nosotros mismos, silenciosos, únicos, al margen.

 

35. ¡Oh bosques solitarios del mundo! ¿En qué recesos os ocultaréis de nuestro amor?

 

36. El bosque de las lanzas del Altísimo es llamado Noche, y Hades, y Día de la Ira; pero yo soy Su capitán, y llevo Su copa.

 

37. ¡No me temáis por mis lanceros! Ellos matarán a los demonios con sus mezquinos dientes. Seréis libres.

 

38. ¡Ah esclavos! Vosotros no, vosotros no sabéis tener voluntad.

 

39. Aunque la música de mis lanzas será una canción de libertad.

 

40. Un gran pájaro se precipitará desde el Abismo del Gozo, y os llevará a ser mis coperos.

 

41. Ven, oh mi Dios, ¡déjanos alcanzar en un último arrebato la Unión con los Muchos!

 

42. En el silencio de las Cosas, en la Noche de las Fuerzas, más allá del dominio maldito de los Tres, ¡disfrutemos nuestro amor!

 

43. ¡Querido! ¡Querido! ¡Lejos, lejos más allá de la Asamblea y de la Ley y la Iluminación, hasta la Anarquía de la Soledad y la Oscuridad!

 

44. Porque siempre así debemos velar la brillantez de nuestro Ser.

 

45. ¡Querido mío! ¡Querido mío!

 

46. Oh mi Dios, sin embargo el amor en Mí irrumpe en los lazos del Espacio y el Tiempo. Mi amor se derrama entre aquellos que no aman el amor.

 

47. Mi vino se vierte para aquellos que nunca han probado el vino.

 

48. Sus vapores los intoxicarán, y el vigor de mi amor engendrará hijos poderosos de sus doncellas.

 

49. ¡Sí! Sin proyecto, sin abrazo: y la Voz respondió ¡Sí! Así será.

 

50. Entonces buscaré una Palabra para Mí Mismo, o mejor dicho, para mí mismo.

 

51. Y la Palabra llegó: ¡oh Tú! Está bien. ¡No prestes atención a nada! ¡Yo Te amo! ¡Yo Te amo!

 

52. Por eso tuve yo fe hasta el final de todo; sí, hasta el final de todo.

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