Liber Ararita

Sub Figurâ DCCCXIII

 

A∴A∴ 

Publicación en Clase A

 

Traducción de

Pyramidos Clerk House

 

 

I

א

فل هو اللﺔ احد اللﺔ الصمد لم يلد ولم يولد ولم 

يكن له كفوا احد

 

0. ¡Oh mi Dios! ¡Uno es Tu Comienzo! ¡Uno es Tu Espíritu, y Una Tu Permutación!

 

1. Permíteme ensalzar Tus perfecciones ante los hombres.

 

2. Permíteme re-velar Tus perfecciones en la Imagen de una Estrella de Seis Puntas que atraviesa ardiendo la Bóveda inane.

 

3. Has aparecido ante mí como un Dios anciano, un Dios venerable, el Señor del Tiempo, llevando contigo una hoz afilada.

 

4. Has aparecido ante mí como un Dios jocundo y rubicundo, repleto de majestad, un Rey, un Padre en plena madurez. Llevabas contigo el cetro del Universo, coronado por la Rueda del Espíritu.

 

5. Has aparecido ante mí con una espada y una lanza, un Dios guerrero de flamante armadura entre Tus jinetes.

 

6. Has aparecido ante mí como un Dios joven y flamante, un dios de música y belleza, fuerte como un dios juvenil, tocando su lira.

 

7. Has aparecido ante mí como la espuma blanca del Océano, recogida en unos miembros más blancos que la espuma misma, los miembros de mujeres milagrosas, como una diosa de amor extremo, llevando puesto el ceñidor de oro.

 

8. Has aparecido ante mí como un joven muchacho travieso y encantador, con Tu globo alado y sus serpientes en la punta de la vara.

 

9. Has aparecido ante mí como una cazadora entre Tus perros, como una diosa casta y virginal, como una luna entre los robles marchitos del bosque de los años.

 

10. Pero no me he dejado engañar por nada de esto. A todo lo he hecho a un lado, gritando: ¡Fuera! Apartándolo de mi vista.

 

11. Además he unido la Estrella Llameante con la Estrella de Seis Puntas en la forja de mi alma, ¡y he aquí! Una nueva estrella 418 por encima de ellas.

 

12. Mas aún así no me he dejado engañar, pues la corona tiene doce rayos.

 

13. Y esos doce rayos son uno.

 

 

II

ר

 

0. Entonces vi que todas esas cosas eran adversas y malvadas. Sin embargo ellas no eran, así como Tú No Eres.

 

1. Vi las cabezas gemelas que combaten eternamente una contra la otra, de forma que sólo hay confusión en sus pensamientos. Te vi a Ti en ellas.

 

2. Vi seres que obscurecen la sabiduría, como simios negros balbuceando viles despropósitos. Te vi a Ti en ellos.

 

3. Vi las madres devoradoras del Infierno, que se comen a sus hijos. ¡Oh vosotras que carecéis de entendimiento! Te vi a Ti en ellas.

 

4. Vi seres inclementes y ruines, desgarrando su comida inmunda como arpías. Te vi a Ti en ellos.

 

5. Vi seres ardientes, gigantescos como volcanes, eructando enfurecidos un vómito negro de fuego y humo. Te vi a Ti en ellos.

 

6. Vi seres mezquinos, pendencieros y egoístas. Eran como los hombres, oh Señor, eran iguales que los hombres. Te vi a Ti en ellos.

 

7. Vi los cuervos de la muerte, con sus roncos graznidos descendiendo sobre la carroña de la tierra. Te vi a Ti en ellos.

 

8. Vi espíritus embusteros como ranas posadas sobre la tierra, y sobre el agua, y sobre el metal traicionero que corroe todas las cosas y no se adhiere. Te vi a Ti en ellos.

 

9. Vi seres obscenos, hombres-toro encadenados al abismo de la putrefacción, royéndose las lenguas mutuamente para hacerse sufrir. Te vi a Ti en ellos.

 

10. Vi a la Mujer. Oh Dios mío, vi su imagen, como una forma encantadora que ocultara un simio negro, como una figura dibujando con sus pequeñas manos imágenes de hombres en el infierno. La vi, desde la cabeza hasta el ombligo una mujer, desde el ombligo hasta los pies un hombre. Te vi a Ti igualmente en ella.

 

11. Pues mía era la contraseña del Palacio Cerrado 418, y mías eran las riendas del Carruaje de las Esfinges, blanco y negro.

Mas no me dejé engañar por nada de esto.

 

12. Pues lo expandí todo con mi sutileza en los Doce Rayos de la Corona.

 

13. Y estos doce rayos eran Uno.

 

 

III

א

 

0. Di que Él, Dios, es uno. Que Dios es el Uno Eterno, y que no tiene Igual alguno, o Hijo alguno, o Compañero alguno. Nada ha de erguirse ante Su rostro.

 

1. Hasta quinientas once veces por noche, durante cuarenta días, grité suplicando al Señor la afirmación de Su Unidad.

 

2. También glorifiqué Su sabiduría, con la que Él creó los mundos.

 

3. Sí, Lo alabé por Su esencia inteligible, con la que el universo se hizo luz.

 

4. Le di gracias por Su múltiple misericordia, adoré Su magnificencia y su majestad.

 

5. Temblé ante Su poder.

 

6. Me deleité en la Harmonía y la Belleza de Su Esencia.

 

7. En Su Victoria perseguí a Sus enemigos. Sí, los arrojé por el despeñadero. Los conducí con estrepito hasta el último abismo, sí, donde participé de la gloria de mi Señor.

 

8. Su Esplendor brilló sobre mí. Veneré Su adorable esplendor.

 

9. Tomé reposo, admirando Su estabilidad, al ver que la agitación de Su universo, la disolución de todas las cosas, no Lo movía.

 

10. Sí, en verdad, Yo el Señor Vice-regente de Su Reino, Yo, Adonai, quien le hablo a mi sirviente V.V.V.V.V., reiné y goberné en Su lugar.

 

11. Y sin embargo también formulé la palabra de doble poder en la Voz del Maestro, la palabra 418.

 

12. Y no me dejé engañar por nada de esto, pues lo expandí todo con mi sutileza en los Doce Rayos de la Corona.

 

13. Y esos doce rayos eran Uno.

 

 

IV

ר

 

0. También tomó la palabra V.V.V.V.V., el niño pequeño, el amante de Adonai, reflejando la luz de éste, y dijo:

 

1. ¡Gloria a Dios, y Dad Gracias a Dios! Hay un Único Dios, y ese Dios es sumamente grande. Está sobre nosotros, y no existe poder alguno salvo en Él, el exaltado, el grande.

 

2. Y así V.V.V.V.V. enloqueció, y empezó a desnudarse.

 

3. Y todas y cada una de sus prendas desaparecieron, pues entendió que no eran más que trapos viejos sobre la Perfección Divina.

 

4. También se compadeció de ellas, pues no eran más que reflejos distorsionados.

 

5. También las castigó, para que no fueran a reinar sobre los justos.

 

6. También las armonizó en una imagen, hermosa a la vista.

 

7. Y habiéndolas así conquistado, hubo un cierto encanto de santidad incluso en la esfera vacía por dentro pero brillante por fuera.

 

8. Y de esa forma todo se volvió espléndido.

 

9. Y habiéndolas así establecido firmemente en su orden y su disposición,

 

10. Proclamó la perfección y la novia, el gozo de Dios por Su creación.

 

11. Mas a pesar de ello trabajó, y puso siempre a prueba su obra por la Estrella 418.

 

12. Y no se dejó engañar; pues lo expandió todo con su sutileza en los Doce Rayos de la Corona.

 

13. Y esos doce rayos eran Uno.

 

 

V

י

 

0. En lugar de una cruz, hay un punto indivisible que carece de puntos, de partes y de magnitud. Que tampoco tiene posición alguna, encontrándose más allá del espacio. Que tampoco tiene lugar en el tiempo, pues está más allá de Este. Que tampoco tiene causa ni efecto, viendo que su Universo es infinito en todos los sentidos, y que no toma parte en nuestras concepciones.

 

1. Así escribió οὔ μή, el Adeptus Exentus, y la risa de los Maestros del Templo no lo avergonzó.

 

2. Tampoco se avergonzó al escuchar la risa de los perros del infierno.

 

3. Pues él estaba en su sitio, y su falsedad era la verdad ahí.

 

4. Los perros no podían corregirlo, pues no pueden hacer otra cosa que ladrar.

 

5. Los maestros no podían corregirlo, pues ellos sólo dicen: Ven y mira.

 

6. Así que yo fui y vi, incluso yo, Perdurabo, el Philosophus del Colegio Exterior.

 

7. Sí, incluso yo, el hombre, fui y contemplé esta maravilla.

 

8. Y no pude entregármela a mí mismo.

 

9. Aquello que me estableció es invisible e incognoscible en su misma esencia.

 

10. Sólo los que conocen ESO pueden conocerlo.

 

11. Pues ellos poseen el genio de la poderosa espada 418.

 

12. Y no se dejan engañar por nada de esto, pues lo han expandido todo con su sutileza en los Doce Rayos de la Corona.

 

13. Y esos doce rayos son Uno.

 

 

VI

ת

 

0. ¡Cada vez más profundo en el fango de las cosas! Cada vez más lejos en la interminable Expansión del Abismo.

 

1. La gran diosa que se dobla sobre el Universo es mi Amante. Yo soy el globo alado en su corazón.

 

2. Yo siempre me contraigo, mientras que ella siempre se expande.

 

3. Al final todo es uno.

 

4. Nuestros amores han dado a luz al Padre y Creador de todas las cosas.

 

5. Él ha dispuesto los elementos: el éter, el aire, el agua, la tierra, y el fuego.

 

6. Él ha dispuesto las estrellas errantes en sus cursos.

 

7. Él ha labrado un camino con las siete estrellas de su Arado, para que las Siete puedan desplazarse realmente, aunque sigan apuntando al Uno inmutable.

 

8. Él ha dispuesto los Ocho Cinturones, con los que ha ceñido los globos.

 

9. Él ha fundado la Trinidad de las Tríadas en todas las cosas, forzando el fuego dentro del fuego, y ordenándolo todo en la Morada Estable de los Reyes de Egipto.

 

10. Él ha establecido Su dominio en Su reino.

 

11. Sin embargo el Padre también se inclina ante el poder de la Estrella 418, y así

 

12. Lo ha expandido todo con su sutileza en los doce rayos de la Corona.

 

13. Y esos doce rayos son Uno.

 

 

VII

א

 

0. Entonces por el poder del León formulé en mi mismo ese fuego sagrado e informe, קדש, que arde y se lanza a través de las profundidades del Universo.

 

1. Al contacto con el Fuego Qadosh la tierra se fundió en un licor claro como el agua.

 

2. Al contacto con el Fuego Qadosh el agua se evaporó en un aire lúcido.

 

3. Al contacto con el Fuego Qadosh el aire se encendió, y se volvió Fuego.

 

4. Al contacto con el Fuego Qadosh, oh Señor, el Fuego se disipó en el Espacio.

 

5. Al contacto con el Fuego Qadosh, oh Señor, el Espacio se concentró en la Profundidad de la Mente.

 

6. Al contacto con el Fuego Qadosh la Mente del Padre se deshizo en la brillantez en nuestro Señor el Sol.

 

7. Al contacto con el Fuego Qadosh la Brillantez de nuestro Señor se absorbió en la Nada de nuestra Señora del Cuerpo de la Leche de las Estrellas.

 

8. Sólo entonces se extinguió el Fuego Qadosh, cuando El-Que-Entra fue enviado de vuelta al umbral,

 

9. Y el Señor del Silencio se hubo establecido sobre la flor de Loto.

 

10. Entonces todo lo que iba a ser consumado fue consumado.

 

11. Y el Todo y el Uno y la Nada cayeron muertos en la matanza del Guerrero 418,

 

12. En la matanza de la sutileza que lo expandió todo en los Doce Rayos de la Corona,

 

13. Que retornaron al Uno, y más allá del Uno, hasta incluso la visión del Loco, que cantaba enloquecido la palabra Ararita, y más allá de la Palabra y del Loco. Sí, más allá de la Palabra y del Loco.

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