UN EJEMPLO DE PANTÁCULO

 

Por Sol Lucet Omnibus

 

(Revisado - 10/10/2017)

 

El uso y definición del Pantáculo como instrumento mágico viene descrito en detalle en el Libro 4, segunda parte. En resumen, se trata de una representación del Universo en carácteres simbólicos. El simbolismo utilizado, como es natural, ha de poderse interpretar por la escuela o sistema con que se trabaje, en este caso el thelémico. Este ensayo presenta un ejemplo de Pantáculo como ejercicio para exponer por escrito punto por punto los elementos que lo componen.

Pantáculo de Frater Achad (Charles Stanfeld Jones)

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En el sistema de la A∴A∴ la creación del Pantáculo forma parte de las tareas a realizar en grado Neófito, como viene indicado en el Liber CLXXXV y en el Liber A vel Armorum. Hay pocas reglas en cuanto a su diseño: las indicaciones dadas en el Liber A sobre sus características son de carácter esencialmente simbólico. El ejemplo presente tiene la particularidad de ser también una composición pictórica, lo que añade elementos de estas características al simbolismo y sentido general.

 

Lo importante, en última instancia, es que el diseño del Pantáculo sea fiel como representación del Universo y de sus leyes, lo cual implica que la subjetividad y el conocimiento del mago han de encajar y ser coherentes con la objetividad universal. En otras palabras, hacer que la imagen del microcosmos del mago (o sea, el Pentáculo que representa el microcosmos, sinónimo en muchos sentidos de Pantáculo) coincida con la del macrocosmos universal. Por otro lado, al estar imbuido del carácter del mago, cada Pantáculo ha de ser por fuerza único en sí mismo, naturalmente.

 

Como todas las obras del mago, la creación del Pantáculo implica cierto grado de aquello que suele llamarse inspiración o intuición, por una parte, y cierto grado de búsqueda intelectual consciente, por otra. En lenguaje cabalístico, la Neshamah (o “intuición”, atribución a la que se la suele asignar) ha de infundir a la Ruach, para que la creatividad del mago involucre todos los planos de su ser. El ejemplo aquí presentado forma parte de un proceso de años de duración, que se prolonga desde el primer boceto, cuando su autor aún no estaba maduro para avanzar en su diseño, hasta el segundo y casi definitivo que puede verse a continuación del primero.

 

Universal Joke, Pantáculo de Sol Lucet Omnibus, primer diseño

Universal Joke, segundo diseño

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En la imagen hay ante todo una figura humana. En este contexto, esto implica que toda concepción del Universo que pueda concebir el hombre está determinada por su condición de ser humano, hasta tal punto que no es posible entender realmente una cosa sin la otra. La naturaleza divina o sagrada que se le atribuye a dicho universo, u objetividad, macrocosmos, etc, está determinada del mismo modo por esta condición humana. Este es el punto de partida de la Gran Obra, que integra en sí misma macrocosmos y microcosmos, lo interior y lo exterior, teísmo y ateísmo, etc, en una única búsqueda de conocimiento universal. "Conócete a Tí Mismo", tiene entonces relación directa con Deus est Homo, I.N.R.I., o como dice el Liber OZ: “No hay más Dios que el hombre”. 

 

La composición representa básicamente una escena nocturna, en la que un adepto con el rostro de un Sol está a punto de cortarse la cabeza, para que así dicho Sol se sitúe en el cielo y el día amanezca. La interpretación exotérica más literal diría que el adepto ha de morir y sacrificarse como hombre para alcanzar la divinidad. Aunque esta parece una idea típicamente propia del viejo eón, con su distinción tajante entre dios y el hombre, un vistazo a los elementos esotéricos mostrará que la composición expresa el mecanismo y las relaciones entre los componentes de una misma Unidad de fondo.

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En Cábala la idea de auto-sacrificio es inherente a Tiphareth, Sephirah al que está atribuido el Sol. Esto es así por necesidad, ya que para llegar hasta allí hay que trascender irrevocablemente la esfera de la personalidad, a la que corresponden los Sephiroth inferiores del Árbol. Es la forma de enfocarlo lo que lo determina todo. Si en el antiguo eón este auto-sacrificio se basaba en la negación del hombre como parte de Dios, estableciendo una distancia insuperable entre ambos, con la necesidad de morir literalmente para poder acceder a la esfera divina, en el actual en cambio se asume todo lo humano como divino, con todo lo que esto implica. Esto viene así representado en la imagen, al ser la totalidad del adepto del mismo color dorado que el Sol, su cabeza. Se deduce entonces que lo que se sacrifica en esta operación son aquellas partes de uno mismo que, como si de velos se tratara, impiden avanzar en la realización de la divinidad interior. Y esto forma parte del proceso universal conocido como Iniciación.*

 

En general, la Iniciación suele representarse como una muerte símbolica en una abrumadora variedad de culturas y contextos. En el Tarot, las cartas de La Muerte y El Hierofante representan la muerte y la iniciación respectivamente, estando asignadas a Signos opuestos en el Zodíaco: Escorpio y Tauro.

 

En el sistema de la A∴A∴, lo anterior corresponde con el trabajo a realizar en la Orden Exterior, cuyo objetivo principal consiste en alcanzar Tiphareth y el llamado Conocimiento y Conversación con el Sagrado Ángel Guardián. Sin embargo, como se verá más adelante, el Sol en la imagen no se limita únicamente a representar Tiphareth, sino que es también un “Sol Supernal”, centro de un Hexagrama cuyo centro está situado en Daath, el falso Sephirah situado en el Abismo. En este contexto, la muerte del adepto representa la desintegración de la individualidad que tiene lugar al cruzar el Abismo, disolviéndose en la Unidad Universal, por lo que en este sentido la muerte física insinuada en la imagen cobra una significación simbólica más precisa. Esta disolución representa el otro gran punto crítico en la A∴A∴ tras haber alcanzado el Conocimiento y Conversación en Tiphareth: el Cruce del Abismo y el ingreso en la Ciudad de las Pirámides, en el Sephirah de Binah. Así pues, las dos estaciones principales del camino de la Iniciación aparecen expresadas aquí bajo un mismo símbolo.

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El que todo esto forme parte de una operación por parte de una misma Unidad viene señalado en otro de los motivos principales de la imagen, del que toma su nombre la composición. Se trata de que los rayos del Sol son también los dientes de su rostro que forman un círculo perfecto: una sonrisa circular en la forma de una “broma perfecta”. El que sean 56 dientes, el valor numérico de NU, Nuit, indica que la Nada (o Espacio Ilimitado, el Cero Cabalístico) es la esencia misma de esta Unidad. De esta forma la Unidad mencionada, o número Uno, cuya formulación implica en sí mismo un punto de vista exterior desde el que formularlo (y por lo tanto una dualidad), es trascendido por el Cero, esencia última de todas las cosas.

 

En cuanto a las razones por las que un Absoluto como Nuit pueda querer crear la forma en la que manifestarse: como Crowley apunta, el único motivo razonable por el que una estrella del cuerpo de Nuit (o sea un alma individual) pueda querer encarnarse, es para así poder obtener conocimiento y experiencia de sí misma, y de esta forma sumar algo al Absoluto primigenio.* Aunque esto es en sí mismo algo paradójico, ya que Nuit incluye en sí misma todas las posibilidades por definición, no puede negarse el valor del conocimiento y la experiencia en sí mismos. Este hecho paradójico forma parte del juego referido aquí como Broma Universal.

 

* Ver The New Comment, comentarios a los primeros versos.

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La paradoja referida, de la cual proviene la manifestación en sí misma, se expresa en Thelema mediante la ecuación 0=2, que en última instancia implica que la manifestación del cero cabalístico tiene lugar por medio de la conjugación (o cancelación) de dos elementos primarios, subyacentes a toda la creación. Esta identidad es mutua, por otra parte, de forma que esa manifestación forma parte del cuerpo de Nuit al mismo tiempo, como si esta manifestación no fuera más que una especie de “velo”: velo de Maya o ilusión gnóstica en muchos sentidos, aunque en el fondo este velo sea tan real como el Absoluto cuya esencia comparte. Como Nuit misma dice en el Liber AL:

 

28: Ninguna -susurró la voz ténue y feérica de las estrellas- y dos.

29: Porque  estoy dividida por el amor, por la posibilidad de la unión.

30: Esa es la creación del mundo: que el dolor de la división no es nada, y el placer de la disolución lo es todo.

 

Esta dualidad aparente no es más, en definitiva, que el mecanismo mediante el cual Nuit adquiere substancia ante los ojos de los hombres. Este mecanismo mediante el cual todo se crea y vuelve a su origen al mismo tiempo, está simbolizado por la “guadaña” que ha de situar al Sol en el cielo. Como puede verse se trata de una Luna, símbolo con el que Saturno (la guadaña) está íntimamente relacionado. De esto se deduce que el "sacrificio" o Iniciación de la que se ha hablado se realiza por medio de la unión entre Sol y Luna, unión que desde antaño simboliza la unión de los complementarios, con un claro matiz sexual. Esta relación eros-thanatos simboliza igualmente la creación y absorción simultaneas de la manifestación en el seno de Nuit, aunque esta relación se de a cada instante y no sólo en el momento señalado por la imagen, que se limita a representar esa relación. Del mismo modo, la Serpiente-Kundalini, situada en los genitales del Adepto, hace patente su excitación cercano el momento de la muerte-orgasmo.

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La unión entre el Sol y la Luna es equivalente, en simbolismo esotérico, a la unión del Padre y la Madre, la Rosa y la Cruz, el Hexagrama (como unión de Fuego y Agua), el Punto dentro del Círculo, etc, etc. Cada una de estos símbolos expresa, desde diferentes puntos de vista, aspectos y contextos particulares, la unión equilibrada de elementos opuestos y complementarios, que de algún modo genera cierto tipo de trascendencia o transformación a partir de ambos, un nuevo “algo”. Un correcto entendimiento del lenguaje simbólico en sí mismo, junto con una cierta cantidad de conocimiento sobre el tema, ayudan a distinguir las correspondencias entre símbolos aparentemente dispares, así como las diferencias entre símbolos más o menos equivalentes.

 

En este sentido, el parecido del fondo del cuadro con el Atu XVIII (La Luna), al cual el llamado “Espejo Magico” está atribuido, recuerda la necesidad de evitar tomar la representación por lo representado. Es decir, no identificarse con las innumerables imágenes que la reflexión sobre aquello que está más allá de toda posible representación puede dar. Reconocer los límites de la Razón y del lenguaje en este sentido es imprescindible. En este contexto, el Espejo ayuda a no confundir la representación del universo con el Universo en sí, cosa más habitual de lo que podría parecer a la hora de abordar sistemas simbólicos.

 

Atu XVIII La Luna

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Otro símbolo equivalente para la unión de los opuestos aparece en el motivo esotérico más determinante de la composición: la unión de Pentagrama y Hexagrama sugerida por los vértices señalados en la imagen, como se puede ver en el diagrama. 

 

Disposición sobre el Árbol de la Vida

 

La conjunción de pentagrama y hexagrama representa la unión de microcosmos y macrocosmos respectivamente, o sea del punto de vista individual con la realidad objetiva o universal. En el esquema esta unión tiene lugar más concretamente entre el vértice superior del Pentagrama y el centro exacto del hexagrama. Esto es así porque el Espíritu, atribuido al vértice superior del pentagrama, es el elemento que determina la Iniciación, y en esta composición las dos etapas principales de esta se expresan por medio del mismo signo.* La unión en este punto es por lo tanto un jeroglífico de la Gran Obra, o sea del éxito en la Iniciación en cada una de sus fases.

 

* De forma parecida, el punto superior del Pentagrama también se atribuye al Sol (ver Estudio del Ritual Menor del Pentagrama), y el centro del Hexagrama se atribuye al Sol igualmente. 

 

Como puede verse en el diagrama, la disposición de los vértices de las estrellas sobre el Árbol de la Vida coloca el punto de unión entre ambas en el falso Sephirah de Daath. Esto forma un hexagrama que involucra las esferas superiores del hombre: su lado superno o universal y la naturaleza más íntima de su individualidad, situada en la segunda tríada del Árbol. En particular, en Daath tiene lugar la unión del Padre y la Madre del Tetragrammaton, Chokmah y Binah,* cuyo producto es la Ruach, el Hijo, cuyo centro aglutinador es Tiphareth. Daath habita en el Abismo, el espacio que media entre lo potencial e impersonal del universo y lo concreto y característico del individuo. Sin embargo y como ya se ha dicho, el Árbol o la creación en su totalidad forman parte de Nuit. Esto implica que la separación entre los Supernos y el resto del Árbol es tan sólo aparente, y que la conciencia e individualidad del hombre forman ya parte del todo universal, siendo la separación entre ambas cosas en gran medida aparente. La consciencia de esto es lo que da substancia al Sephirah de Daath, al que se considera como falso e invisible al encarnar cierto estado "caído" de la psique: el de la consciencia de la Unidad Universal más allá de los límites del Yo o individualidad. El que este Sephirah se encuentre en el punto de unión entre macrocosmos y microcosmos enfatiza el sentido de todo esto.

 

* Daath significa Conocimiento, y Chokmah y Binah, Sabiduría y Entendimiento. Esto por sí mismo señala la relación entre estas esferas.

 

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La palabra Abrahadabra, cuyo valor numérico es 418, es característica de la unión de pentagrama y hexagrama (microcosmos y macrocosmos), al estar compuesta de cinco Alephs y seis consonantes.* Esta palabra por lo tanto expresa en sí misma todo lo visto hasta ahora en relación a la Iniciación, y por ello se la considera sinónimo de la Gran Obra.

 

* Ver Liber D, entrada número 418, para un análisis de esta Palabra.

 

Además HAD (la raíz de Hadit, el esposo de Nuit) está situado en su centro, y el número de las letras de Abrahadabra (11) es un número sagrado de Nuit (“Mi número es el 11, así como el de todos quienes están con nosotros”, Liber AL I:60). Esta misma relación entre Hadit y Nuit aparece sugerida gráficamente por el punto en el que se conjugan pentagrama y hexagrama, que representaría a Hadit como “Punto dentro del Círculo” o punto de vista ubicuo, y por la circunferencia exterior del Sol, que como se ha visto tiene 56 dientes-rayos, valor de NU, el Espacio Infinito de Nuit, preñado de todas las posibilidades. Esta unión implica la génesis y toma de un punto de vista individual: el mínimo común denominador del microcosmos, la “llama que arde en el corazón de todo hombre y en el corazón de toda estrella”.*

 

* El jeroglífico planetario del Sol es en sí mismo un símbolo de la unión de Nuit y Hadit. Ver el Libro de la Ley, II:3 - "En la esfera soy el centro situado en todas partes, así como ella, la circunferencia, no se encuentra en parte alguna."

En conjunto, la palabra sagrada Abrahadabra expresa la fórmula mágica que opera en el presente eón, o sea la unión del hombre con la divinidad, microcosmos con macrocosmos, etc. Este eón está también representado por el fuego con que arde el mundo en el fondo del cuadro, ya que el fuego es el elemento a que está asociado el presente eón. El parecido del resto del fondo con el Atu XVIII evoca el antiguo eón, emparentado con ese Atu y con su Sendero atribuido. Esto, junto con el momento crítico que señala la imagen (momento inmediato a la colocación trascendente del Sol en el cielo), señala cierta superposición entre ambos eones, a la espera de la total coronación del eón actual. Esto también implica que la Iniciación es necesaria o determinante para esa coronación, y que mientras no se emprenda o se lleve a cabo, la oscuridad del anterior eón seguirá patente en cierta medida. Esto únicamente recuerda la responsabilidad del hombre como ser consciente, y la razón por la que se dice que la Gran Obra se lleva a cabo en beneficio de toda la humanidad, porque sólo por medio de la voluntad y el esfuerzo dirigido puede tener lugar el cambio verdadero.

 

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En el vértice correspondiente a Kether puede verse un relámpago, al que está en parte atribuida la letra Aleph, primera letra del alfabeto, que cubre el primer Sendero del Árbol. Este rayo es también el Rayo de la Creación, equivalente a la llamada Espada Flamígera que representa el descenso de la influencia divina desde Kether hasta Malkuth, como puede verse en el diagrama abajo. En contraposición con esto está el llamado Camino de Regreso o de la Serpiente o Iniciación, que asciende serpenteando por el Árbol desde Malkuth hasta Kether partiendo del Sendero atribuido a la letra Tau, último Sendero del Árbol. Aquí este camino está representado por la Serpiente Kundalini, aunque aquí corresponde con el Sephirah de Yesod (al que también corresponde la Serpiente), ya que Malkuth está simbolizado por la solidez del Pantáculo en sí.* Los dos extremos están por lo tanto representados aquí: la manifestación y la regresión, la inspiración y la aspiración, el Alfa y el Omega. Juntos expresan la unidad del Árbol en cuanto a las infinitas posibilidades de relación entre sus componentes, cubriendo el alfabeto entero de la Creación (las 22 Letras/Senderos y los 10 Números/Sephiroth) en su totalidad.

 

* Desde otra perspectiva, como se verá luego, Malkuth es también la Serpiente de abajo.

 

Serpiente de la Iniciación & Espada Flamígera

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Los Sephiroth de Binah y Chokmah corresponden con los vértices señalados por los cuernos del Sol. Estos son los cuernos del Dios Pan, que significa el Todo. Pan es aquel que Todo lo engendra y Todo lo devora al mismo tiempo. Su correspondencia con Binah y Chokmah, Madre y Padre Supernales, se explica en este sentido, puesto que de la unión de ambos se engendra la individualidad por debajo del Abismo, y para acceder a ellos (vía la llamada "Noche de Pan" o fórmula N.O.X.) hay que dejar atrás esa individualidad y ser devorados y asimilados por la Unidad inherente a los Supernos.

 

Un elemento significativo relacionado con Chokmah es que el rostro del Sol está ensombrecido por un lado, como si algo fuera de los límites del cuadro lo iluminara con una luz más potente que la suya propia. En el segundo diseño de la composición, más consciente de este detalle, la luz parece provenir de arriba, del rayo de Kether. Sin embargo esa luz proviene más exactamente del Sendero del Atu XVII, La Estrella. Este Sendero une la Esfera del Zodíaco o de las Estrellas Fijas (Chokmah), con la Estrella individual (Tiphareth). Esto implica que el Logos del Eón, sujeto a Chokmah, determina la Ley espiritual o estado de las cosas en que cada Estrella individual ha de aprender a desarrollarse y seguir su curso natural.*

 

* Además, la Voluntad o curso de cada Estrella individual tiene su fuente en los Supernos; concretamente en Chokmah, Sephirah que interpreta dinámicamente la unidad absoluta de Kether.

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Los dos siguientes Sephiroth, Geburah y Chesed, corresponden a los dos Pilares, o Torres de Vigilancia del Universo. Estas dos Torres, o Pilares del Árbol, simbolizan la dualidad en sí misma, inherente a la mecánica y dinamismo de la creación (aunque esto no contradizca su Unidad). Su unión atraviesa transversalmente el camino vertical del Pilar del Medio, en cuyos extremos se sitúan el Alfa y el Omega, formando de este modo una cruz (Cruz Cabalística) cuyo centro exacto corresponde con la Guadaña-Luna. En resumen, la dualidad inherente a la creación se conjuga con la totalidad de los componentes de esta, cristalizando en el símbolo de la Luna, que representa el sensorium con que el individuo aborda el universo. Esta cruz además se encuadra en la Vesica Piscis cuyos vértices señalan los componentes de la cruz, penetrando así la totalidad del Árbol en su seno. De esta forma surge un nuevo símbolo que expresa el matrimonio sagrado entre complementarios: la Cruz (masculina) en el centro de la Vesica (femenina). Del fruto de dicha unión, que implica el mecanismo de los componentes de la creación, surge el sensorium de la mente.

 

Vesica Piscis

 

La Luna como sensorium se limita a reflejar la totalidad de las impresiones de la realidad objetiva en la mente subjetiva del individuo. No existe objetividad, por lo tanto, que no esté pasada por este filtro subjetivo. Tan importante es la Luna como “pantalla” ante la que experimentarse a uno mismo en la creación, que su simbolismo atraviesa todo el pilar central del Árbol en su trayecto hacia la Corona. En este Pantáculo, la Guadaña-Luna está situada en el centro exacto de la composición, que es también el centro exacto del Árbol de la Vida, compuesto por cuatro circunferencias conjuntas (ver diagrama). Está situada por lo tanto en la intersección entre los Senderos de Gimel (Atu II, La Gran Sacerdotisa) y Teth (Atu IX, Lujuria). El Sendero de Gimel está de hecho atribuido a la Luna, mientras que el de Teth está atribuido a Leo, signo solar por excelencia. En esta Guadaña-Luna está por lo tanto prefigurada su unión con el Sol, o puede decirse más bien que está en cierto modo impregnada por la luz solar de la Estrella del individuo (al fin y al cabo, la única luz que refleja la Luna es la del Sol), que la consagra para la consecución de la Gran Obra.*

 

* La unión de la Luna y el Sol es también especialmente propia del Sendero de Samekh, que conecta Yesod (Luna) y Tiphareth (Sol). Este es el Sendero más característico del logro del Conocimiento y Conversación con el Sagrado Ángel Guardián. Ver más adelante.

 

En color, el Sendero de Teth (horizontal) y Gimel, Samekh y Tau (en vertical), formando la Cruz Cabalística. La Luna del Pantáculo se encuentra en la intersección de Gimel y Teth.

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El Sephirah de Tiphareth está situado en el pecho del Adepto, en el centro exacto del pentagrama. Aparece simbolizado por un Lamen, que parte de dicho centro y cuya atribución cabalística propia como instrumento mágico corresponde a Tiphareth. Este Lamen encaja, como puede verse en el diagrama, con uno de los cinco pétalos de la llamada Flor de Venus aplicada al pentagrama.* El diseño del Lamen está enfocado en la Gran Obra, cuyo valor, 418, se obtiene sumando las letras que aparecen en él. Entre sus distintos elementos, está también el símbolo del Sol y la Luna unidos. En definitiva, como forma dinámica del Pantáculo, el Lamen encarna aquí la voluntad del Sagrado Ángel Guardián del adepto, que lo guía hacia la consecución de la Gran Obra.

 

* La Flor de Venus se relaciona con el dibujo geométrico que trazan las órbitas de Venus y la Tierra alrededor del Sol durante un periodo de 8 años.

 

Diseño del Lamen

Flor de Venus

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A continuación, los Sephiroth de Hod y Netzach corresponden con las dos manos del Adepto. Esto implica que son estos Sephiroth los que con su esfuerzo y voluntad consciente accionan la Guadaña, llevando así a cabo la unión entre el Sol y la Luna, o sea el éxito de la Iniciación, Gran Obra, etc. Estos Sephiroth encarnan la polaridad de toda la parte baja del Árbol, correspondiente a la mente y la personalidad del Adepto, propia del Mundo de Yetzirah. Aquí también se evoca el Sendero de Peh, atribuido al Atu XVI (La Torre), que une Hod con Netzach. En este Atu, el “Rayo de Dios” (que aquí puede verse arriba, en Kether) destruye la Torre, que simboliza la fortaleza y las barreras creadas por la mente yetziráhtica: los “velos” que ocultan o empañan el brillo del Sol en el interior. 

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Por último en los genitales del Adepto aparece representada la Serpiente Kundalini, en el vértice que corresponde con Yesod. Esta es la base y el Fundamento de toda la estructura, a pesar de que no corresponda con ninguno de los vértices de las estrellas. Esto se debe a que el pentagrama está colocado verticalmente, con el elemento Espíritu apuntando hacia arriba, lo cual implica que la llamada Alma Animal o Nephesh, que reside en Yesod/Malkuth (como expresión del Chakra Muladhara), está dirigida hacia lo alto, hacia la Neshamah en última instancia, ya que el de arriba es un Hexagrama Celestial. De esta forma existe cierto tipo de sublimación espiritual, ya que de no ser así no habría operación, al quedar reducido todo a la esfera de lo puramente animal, con el pentagrama invertido apuntando a Yesod.* Esta sublimación sin embargo no implica necesariamente abstinencia sexual de ninguna clase: se trata simplemente de un enfoque mediante el cual la libido (actividad sexual incluida) se concentra en la Voluntad Verdadera, y aún más allá, en la llamada Super-Consciencia atribuida a la Neshamah. Esta sublimación es crucial para que la Iniciación avance, ya que de hecho Yesod y Daath están íntimamente relacionados.** Esto implica que si las fuerzas de Yesod no están dirigidas hacia lo alto, no se realiza gnosis en Tiphareth ni en Daath, punto de unión con los Supernos (y por lo tanto con la Neshamah, situada en Binah), por lo que la mente se ve incapaz de pasar de los estratos nephéshicos de Malkuth, lo cual implica una visión y una condición de naturaleza esencialmente animal y no-iniciada, aferrada a los cuatro elementos ciegos. Puede decirse de hecho que, privada del elemento espiritual, la vida animal es “como si no existiera”. Esto es lo que hace del potencial divino heredado por el ser humano una responsabilidad vital hacia sí mismo y hacia sus congéneres.

 

   * Existe sin embargo otra perspectiva basada en que el pentagrama invertido representa "el descenso del Espíritu en la Materia". Para esto hay que estudiar especialmente los Senderos atribuidos a los signos de Tierra. Es decir, los Senderos de Ayin, Yod, y Vau, que junto con el Sendero de Aleph forman la fórmula VIAOV, que representa el descenso de la Palabra desde Kether hasta Hod. 

     ** Ahí donde debiera estar Daath está el Sendero de Gimel, que conecta Tiphareth con Kether y está atribuído a la Luna. De forma que la Luna está por encima y por debajo del Sol de Tiphareth, en Yesod y en Gimel. Estas son las zonas grises que median entre la subjetividad de la Ruach de cada Estrella individual y la objetividad de Malkuth y los Supernos.

 

 

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Aunque este es el esquema más preciso de la composición en relación con el Árbol, existe una alternativa a esta distribución que coloca en el centro del hexagrama a Tiphareth (o sea, en el centro del Sol), que como se ha dicho corresponde a la primera de las dos estaciones principales de la Iniciación. Según este esquema, el Lamen del pecho correspondería con Yesod y la Serpiente o genitales del Adepto con Malkuth, dando como resultado el triángulo formado por los Sephiroth inferiores (con Yesod en el centro), en lugar de un pentagrama. Esto por otro lado deja los dos vértices de las manos sin atribución alguna, y las atribuciones sephiróticas cambian por completo, naturalmente. Sin embargo en general este esquema ofrece una distribución bastante satisfactoria de la composición con Tiphareth como centro. Los Pilares de la Dualidad (Hod y Netzach en este caso) siguen representados por las dos Torres; la Serpiente de la Nephesh pasa de Yesod a Malkuth, su otra atribución, y el Lamen en Yesod podría simbolizar el Khu o "imagen mágica" del adepto. Esto coincide además especialmente bien con la conexión entre Luna (Yesod) y Sol (Tiphareth) a través del Sendero de Samekh, aunque aquí la Luna del Pantáculo encaja más bien en la intersección entre Peh y Samekh.

 

Esquema de la Orden Exterior de la A∴A∴ sobrepuesta al Pantáculo

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La composición guarda también cierto parecido con el Monas Hieroglyphica de John Dee. No sólo en cuanto a diseño, sino en cuanto a simbolismo y estructura: la Luna y el Sol, y la Cruz y el Fuego, aparte de otras características. Para un estudio detallado del Monas Hieroglyphica, leer: http://www.esotericarchives.com/dee/monad.htm

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