LOS CUATRO MUNDOS

 

Por Frater S.L.O.

 

Según la Cábala la existencia se superpone en cuatro "Mundos" de sutileza progresivamente creciente. En el ser humano (el "Microcosmos" cabalístico) corresponden a una serie de "planos" o capas en que se estructura la psique humana. El proceso por el cual la consciencia aprende a discernir estos planos y a acceder a ellos está directamente relacionado con el proceso conocido como Iniciación.

 

Esta es una breve descripción con el propósito de ayudar a entender los fundamentos psicológicos básicos tras estos Cuatro Mundos, con el Árbol cabalístico de la Iniciación de fondo:

 

El Mundo de Assiah, que significa el "Mundo de la Acción" (o del hacer). Corresponde al plano de lo concreto y de la inmediatez de lo material. Todo lo relativo a los sentidos, la sensación, la corporeidad, etc, es característico de este plano. Esta "solidez" lo hace el Mundo propio del Elemento Tierra, y en el Árbol Cabalístico corresponde exclusivamente al Sephirah de Malkuth Es el punto de partida, el plano de las coordenadas donde nos situamos con respecto al mundo.

 

El Mundo de Yetzirah, o el "Mundo de la Formación". Corresponde al plano de las ideas, las imágenes, las formas, etc. Todo lo relativo a las facultades abstractas de la mente se sitúa aquí, incluyendo el rango completo de las emociones, los instintos, el intelecto y la imaginación. Las propiedades etéreas de este Mundo lo asocian con el elemento Aire. En el Árbol corresponde a la tríada inferior formada por los Sephiroth de Yesod, Hod y Netzach. Esta es la tríada y el plano propios de la configuración de nuestra personalidad.

 

El Mundo de Briah, o el "Mundo de la Creación". Corresponde a un estadio "previo" al pensamiento; al plano de aquello que está más allá de la imagen y la forma. En esta ausencia de forma y pensamiento en que se desarrolla este plano encontramos la llamada "Voz del Ángel" o "Voz del Silencio" (término thelémico-teósofo derivado de un término hindú), pero estando este Mundo más allá de las formas del pensamiento, el lenguaje sólo alcanza a trazar analogías convenientes, nunca a expresarlo directamente. Por su naturaleza receptiva (entregada a la influencia del Mundo de Atziluth) se asocia con el elemento Agua. Le corresponden los Sephiroth de Tiphareth, Geburah y Chesed. En este plano es donde comulgamos con la esencia de nuestra individualidad más profunda.

 

El Mundo de Atziluth, o el "Mundo de los Arquetipos" (sin relación con el concepto de los arquetipos de C.G. Jung, que pertenecen al Mundo de Briah).  Corresponde a un plano impersonal más allá de la psique y de los lazos que componen nuestra individualidad. Corresponde al elemento fuego, y se lo asocia a la tríada superior formada por Binah, Chokmah y Kether. Esta es la tríada y el plano donde tiene lugar la unidad entre el ser humano y la divinidad incondicionada.

 

 

En estos términos, el punto principal de las instrucciones de la A∴ A∴., es decir el Conocimiento y la Conversación del Sagrado Ángel Guardián (otro término conveniente para lo que por su naturaleza no tiene forma de ser expresado), consiste en obtener control absoluto de todo lo relativo a los Mundos de Assiah y de Yetzirah para así penetrar en el Mundo de Briah, donde tiene lugar la comunión con el Ángel en la esfera de Tiphareth.

 

Este control se alcanza, en el sistema de la A∴ A∴., por medio de la práctica de varias disciplinas: Raja Yoga, Magia(k) ceremonial, entrenamiento del intelecto, de las pasiones y de los instintos, etc, etc, que buscan hacer al aspirante dueño de sus facultades físicas y mentales, para que así deje de seguir sometido a ellas y sea capaz de acceder a lo que hay más allá. Como Crowley apunta en el Liber Causae y en otras partes, "el Templo debe estar debidamente preparado para que el Dios pueda habitar en él".

 

La transición desde el Mundo de Assiah al Mundo de Yetzirah se consuma con la plena concentración en la esfera de la abstracción mental, dejando atrás el mundo de la sensación. La práctica de Pratyahara, en el Raja Yoga, resume esencialmente este tipo de transición. Esta práctica también tiene la propiedad de dirigir la mente hacia el siguiente paso: la transición de Yetzirah y la progresiva penetración en el Mundo de Briah, donde tiene lugar el contacto con el Ángel.

 

En el Libro Sagrado que explora las relaciones del hombre con su Ángel, el Liber LXV, el Ángel dice: "No os contentéis con la imagen. Yo, que soy la Imagen de una Imagen os digo esto. No debatáis la imagen, id Más allá! Más allá!" De esta forma nos advierte de que no debemos buscar su comunión por medio del lenguaje de la razón o del pensamiento en cualquiera de sus formas, sino trascendiendo todo esto. Vemos entonces que una de las condiciones elementales para percibir y alcanzar el Mundo de Briah es la trascendencia del plano de la forma y el pensamiento; del Mundo de Yetzirah.

 

Por otro lado, las comunicaciones por debajo de Tifáret entre el Ángel y el aspirante se dan en forma de símbolos, propios del Mundo de Yetzirah, que es el lenguaje que el Ángel entiende, con el que nos habla y nos da señales. Del mismo modo nosotros podemos comunicarnos con él (decimos "él" por conveniencia, pero el Ángel no tiene género sexual alguno necesariamente asociado) manipulando ese plano simbólico, para lo cual la Magia(k) es el arte y la ciencia por excelencia. Es la flexibilidad del plano simbólico lo que lo hace el medio predilecto para este tipo de comunicación, pues el Ángel aborrece la literalidad en cualquiera de sus formas.

 

Los Adeptos que han alcanzado una comunión perfecta con su Ángel hablan del Mundo de Briah como de la esfera donde habita nuestra individualidad más profunda, no influenciada por la alienación exterior a que se encuentra sujeta nuestra personalidad en la tríada inferior. Se trata también de ese plano desde el que somos plenamente conscientes de la continuidad de la existencia, de ese aspecto del "alma" que según dicen puede "reencarnarse", aunque de nuevo no debemos tomar todo esto de modo literal, pues se trata de conceptos propios del Mundo de Briah, donde como hemos dicho existe una lógica diferente a la de la razón mundana.

 

Es por esa individualidad más profunda presente en el Mundo de Briah, que en la A∴ A∴  se dice que toda práctica realizada por debajo de Tifáret ha de estar consagrada a la comunión con el Ángel, al que hemos de entender como nuestro Yo más profundo, puesto que dirigir nuestras prácticas de cualquier otra forma sería anteponer elementos externos a nuestra Voluntad Verdadera, pasando por lo tanto a ser una práctica de "magia negra".

 

Pero para conocer nuestra Voluntad hemos de ser capaces de distinguir la voz del Ángel del resto de pequeñas "voces" alienas que pugnan por dirigirnos. Este análisis tiene lugar en el turbulento Mundo de Yetzirah (de ahí en parte el elemento Aire con que se le atribuye, y su atribución cabalística a las huestes angélicas y demoníacas que pueblan la psique humana), y es en líneas generales un trabajo de simplificación y de resolución de todas las complejidades sobre un punto, que llamamos nuestro "Ángel", o "Verdadera Voluntad", o de muchas otras maneras. "Conocer nuestra Voluntad", sinónimo en buena medida del más antiguo "conócete a ti mismo", es la expresión thelémica para esa búsqueda y esa distinción.

 

Esta voz del Ángel suele denominarse esotéricamente como "la Voz del Silencio" por razón de que como hemos dicho, esta "Voz" sólo puede escucharse directamente en la ausencia de todas las demás "voces", es decir, en el silencio o la trascendencia del pensamiento y la forma.

 

En cuanto a la trascendencia del Mundo de Briah y la llegada al Mundo de Atziluth poco puede decirse, ni siquiera en forma de metáfora (imaginemos, siguiendo el símil del Liber LXV, una "imagen de una imagen de una imagen"), aunque Maestros como Crowley que han llegado hasta allí han publicado informes que sirven para hacerse cierta idea (Yetziráhtica por supuesto) de las características de dicho plano y de sus experiencia en él. Así, todo cuanto se refiere a la Orden Interna de la S.S. y a los grados de Magister Templi, Magus e Ipsissimus, así como al ingreso en dicha Orden a través de la ordalía del Abismo, hace referencia en cierto modo a aspectos del Mundo de Atziluth, testimonio del ingreso y el desarrollo de los Maestros encarnados de la A∴ A∴ en la tríada divina. (Para más información sobre las tres sub-órdenes de la A∴ A∴, la de la G.D. (Golden Dawn), la R.C. (Rose Cross), y la S.S. (Silver Star), cuyas iniciales es necesario conservar en inglés, leer Una Estrella a la Vista)

 

En términos generales se dice que la transición entre Briah y Atziluth corresponde al paso entre lo humano y lo divino, lo real y lo potencial, etc, y su realización trasciende por completo la individualidad humana y las facultades de la psique, incluidas las del Mundo de Briah (también la comunión con el Ángel, que no deja de establecer cierta diferenciación entre "él y yo"), que siguen formando parte de la esfera de lo humano o lo personal. Es por esto que se dice que un Adepto de la Orden de la R.C. (la subdivisión de la A∴ A∴ situada en la tríada que corresponde con el Mundo de Briah) que cruce el Abismo e ingrese en Atziluth, "muere" individualmente para ingresar en el plano de la divinidad indiferenciada.

 

Esto sin embargo no es otra metáfora, o al menos así debe entenderse por debajo del Abismo, donde la contradicción es división (al contrario que por encima de este, donde la contradicción es unidad): el Adepto que ha de "morir" en este trance (y que si no lo hace pasa a convertirse en uno de los llamados Hermanos Negros), muere realmente, aunque siga viviendo, pues más allá de Briah es imposible concebir algo de carácter individual atribuible a un "yo". De ahí en parte el carácter impersonal de este plano y de la Orden de la S.S., situada en la tríada superior.

 

Dejamos fuera de este pequeño ensayo ciertas consideraciones cabalísticas sobre los Cuatro Mundos, presentes en algunas partes de la literatura cabalística, que los superponen en el Árbol de forma que la esfera de Tiphareth de un Mundo equivale a la de Malkuth en otro, etc, cuyo "virtuosismo cabalístico" tiende a confundir y embrollar un asunto por lo demás bastante simple: el Árbol entero (todos sus Sephiroth) existe en los Cuatro Mundos, de forma que es más correcto decir que desde el punto de vista de estos, el Kether de un Mundo corresponde con el Malkuth del Mundo superior, etc. 

 

 

 

 

 

Bibliografía recomendada: 

 

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