ATU XXI - EL UNIVERSO

 

Sendero de Tau

 

La Vesica Piscis que enmarca este Atu es un útero o un Yoni para el Universo, simbolismo con que se la concebía antiguamente. "Puerta" de acceso que sugiere también un Ojo, como también lo simbolizaban algunos (The Canon, pg 12-13). Como "Ojo", sugiere aquí el punto de vista individual desde el que se accede al Mundo. Asimismo, la Vesica son dos círculos unidos, un "matrimonio sagrado" o unión de contrarios, entre sujeto y objeto. De dicha unión, nace la experiencia del Universo. 

 

Como forma de acceder a la experiencia del Universo, esto refleja el Sendero del Árbol donde se sitúa este Atu, conectando las esferas de Malkuth y Yesod: los Mundos Cabalísticos de Assiah y Yetzirah (para una aproximación a los Cuatro Mundos Cabalísticos, leer el siguiente ensayo). Este Sendero conecta nuestra relación con el mundo exterior en Malkuth, con el llamado "sensórium" de la Luna de Yesod. La Luna es el planeta que mejor caracteriza la mente como "instrumento reflectante": aquello que pone al sujeto y al objeto de la experiencia en contacto, pues no existe experiencia objetiva del Universo que no esté pasada por el filtro subjetivo de la mente. La labor del iniciado, en estas primeras fases, es "pulir" dicho espejo, eliminando impresiones alienas, para que así pueda reflejar la luz solar del Dios interior proveniente de Tiphareth, sede de la individualidad indiferenciada.

 

En el sistema de la A∴ A∴, el trabajo con este Sendero en particular corresponde al control sobre el llamado "Plano Astral", y el desarrollo del "Cuerpo de Luz". Se trata de adquirir dominio de ciertas facultades de la mente y de la imaginación, esenciales para relacionarse directamente con los contenidos simbólicos del propio subconsciente, y explorar de este modo todo el Árbol a través del "Ojo de la mente". Vemos de hecho como en la imagen parece mirarse en contrapicado a través de todo el Árbol, cosa sugerida por el Pilar Central que surge de la pupila del Ojo representado, como si esta escena se viera desde el punto de vista en que se sitúa este Atu, en la parte baja del Pilar.

 

Al unir Malkuth con Yesod, esta es la carta que mejor representa la base o los cimientos de toda la estructura del Árbol, de la mente y del Universo, lo cual aparece representado por los Querubines, a los que se atribuyen los así llamados "Cuatro Poderes de la Esfinge": Conocer, Querer, Atreverse, y Guardar Silencio (en latín: Noscere, Velle, Audere, y Tacere). Esto "Poderes" representan el balance o síntesis simbólica de los Cuatro Elementos, las cuatro esquinas simbólicas del fundamento espiritual y psicológico necesario para construir un edificio sólido y equilibrado: la llamada Pirámide del Espíritu o de la Iniciación. En la práctica, esto equivale en gran medida a la flexibilidad y capacidad de adaptación necesaria para adaptarse a cualquier cambio o medio. Como dice el Liber Librae: "Por consiguiente (...) establécete con firmeza en el equilibrio de fuerzas, en el centro de la Cruz de los Elementos, esa Cruz de cuyo centro emanó la Palabra Creadora en el nacimiento de un Universo Incipiente."

 

En el diseño de esta carta, los Cuatro Querubines no están en la posición que habitualmente les corresponde, pues el Águila está situada en la esquina que le corresponde al Hombre, y viceversa, algo que también ocurre en el Atu IV, El Hierofante. Puesto que cabe asumir que las correspondencias de los Elementos se mantienen, al estar asociados a los cuatro puntos cardinales o Signos Fijos del Zodíaco, que son inamovibles (por algo simbolizan los Querubines la solidez de la estructura, pues no cabe esperar que el Norte, o sea el cuadrante que representa el Hombre, se intercambie de repente por el Oeste), cabe pensar que este cambio se limita estrictamente a los símbolos del Hombre y el Águila. Sin embargo, no está nada claro a qué puede referirse esto. Hay multitud de teorías, pero ninguna lo bastante convincente, por lo que preferimos no comentar al respecto.

La Tierra representada en la imagen está pintada con el verde de Venus y no de negro, aunque el negro sea su atribución esotérica habitual, que en otros sentidos se mantiene. Esto se debe a la llegada del nuevo Eón, representado por medio de Horus, el Hierofante del Eón, en el Liber Tzaddi: "Desciendo en picado sobre la tierra negra, y ésta se alegra volviéndose verde ante mi llegada."

 

La valla que rodea la Tierra en la imagen es Cheth, palabra en hebreo que significa "valla". Las estrellas que aparecen sobre esta valla representan a Chokmah, la esfera del Zodíaco, pues la forma en que está dibujada dicha valla sugiere cierto dinamismo, como si girara (el giro, evidentemente, lo efectúa la Tierra, en el Zodíaco las estrellas están fijas). Es significativo que las estrellas del círculo no se corten allí donde se sitúa la Serpiente, sino que se superponen sobre esta, evitando que se “corte” el Círculo: la faja del Zodíaco o “cinturón” de Nuit. El "giro" de esta valla, así pues, hace girar la Tierra verde en la imagen, o más bien representa su rotación. Teniendo en cuanta que la palabra Cheth tiene el valor numérico de 418, el mismo valor que la Palabra del Eón (ABRAHADABRA, no confundir con la Palabra de la Ley, Thelema), esto parece implicar que es esta Palabra, representante del Eón, la que hace girar ahora el Mundo/Universo y preside la iniciación del planeta.

 

Ese “dinamismo” está presente también en el pelo espiral de la Mujer, y en la cinta de Moebius del fondo. Esa especie de "movimiento perpetuo" sugerido por dichos elementos contrasta con Saturno, la atribución dada a este Sendero, planeta que implica inercia y fatalidad. Esto se relaciona con otra novedad introducida por el nuevo Eón: la consciencia de un movimiento y una actividad constantes en la Materia Prima (en otras palabras, el iniciado), que deja de considerarse como "estática". En palabras de Sir William James: "El descubrimiento más importante de mi generación es que un ser humano puede cambiar su vida cambiando sus actitudes."

 

Esto coincide con la "apertura al Astral", atribuida a este Sendero, que le da al iniciado cierta consciencia del desarrollo de su Ser y de su Voluntad como "procesos", no como elementos estáticos. Esto le proporciona una primera impresión del significado de la máxima mistérica "Luz en Extensión", la L.V.X. en Tiphareth que busca alcanzar en esta fase de la Iniciación. 

 

En un sentido literal, la Materia en sí, atribuida a Malkuth, viene representada en la carta por el templo griego de la parte inferior de la imagen, la "Casa de la Materia" construida con los noventa y dos elementos químicos conocidos en el momento en que se diseñó esta carta, como apunta Crowley en el Libro de Thoth. Son de hecho significativos, en este contexto, los avances en la concepción de la Materia hechos por la física contemporánea en el siglo XX, que dejaron de atribuirle a la Materia las propiedades de un cuerpo inerte, para pasar a ser entendida como un elemento energético compuesto de pequeños sub-elementos en constante movimiento.

 

La Mujer representada en la imagen es la Novia, o sea la hija del Tetragrammaton, la letra He inferior del Nombre Divino (YHVH), atribuida a Malkuth. Aquí la vemos sujetando la guadaña, símbolo de Saturno. El que la coja por arriba, como si dicha guadaña surgiera del Ojo representado, nos recuerda que la "muerte" simbólica del iniciado, simbolizada por Saturno, viene determinada "desde arriba", desde el Yo Divino en Tiphareth. Esta muerte simbólica es representada dramáticamente en la ceremonia de Iniciación del Neófito de la A∴A∴, que representa la muerte y resurrección de Osiris: el iniciado en este contexto. Se trata de una introducción simbólica del individuo en la experiencia de la Iniciación espiritual: un vida que es como "muerte" para los habitantes de la Tierra Gris, término con que Crowley se refiere a los "no-iniciados". En el Nuevo Eón, el Hierofante de dicha ceremonia es Horus, que representa el papel del Yo Divino del propio iniciado (pues Horus es una forma iniciadora del Sagrado Ángel Guardián), cuya unión ha de buscar éste por medio de la iniciación.

 

La Serpiente se ciñe aquí sobre el Huevo o Corazón, una de las imágenes más sugerentes del Liber LXV, libro referido a las relaciones del iniciado con su Ángel. En este sentido, se refiere a Adonai y a la "Visión del Ángel", elementos propios de Malkuth y de este Sendero (Adonai es el Nombre Divino que corresponde con dicha esfera, nombre genérico dado al Sagrado Ángel Guardián). El Huevo es negro, lo que corresponde con Akasha, el Tattwa del Espíritu. Este es el negro asignado tradicionalmente al elemento Tierra y a Saturno, signo de este Sendero. Como dice el Liber LXV, capítulo I: versos 18-19: "Uno absorbe poco, y es llamado blanco y luminoso; otro lo absorbe todo y es llamado negro. Así, querido mío, eres tú negro."

 

Otras referencias podrían ser la antigua frase “Osiris es un dios negro”, susurrada al oído de los iniciados en las ceremonias de Eleusis, y el dicho cabalístico “Kether está en Malkuth, igual que Malkuth está en Kether, pero de otra forma”. Es decir, Malkuth es negro, mientras que Kether es blanco. Todo esto se refiere a cierta identificación mutua entre ambos, entre espíritu y materia.  

 

El Ojo representado es el Ojo de Shiva, que una vez abierto destruye el Universo. Se trata del mismo ojo del Atu XVI, Atu que representa el desenlace y la "destrucción" de todo el trabajo realizado en la Orden Exterior, trabajo que se inicia en este Sendero.

 

 

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