ATU XVI - LA TORRE

 

Sendero de Peh

 

Este Atu representa básicamente la imagen de la Torre de Babel, destruida por Dios. Se la considera desde varios puntos de vista, que tienen esencialmente la misma base arquetípica: o bien como una Torre construida vanamente por los hombres para "desafiar" a Dios, o bien construida (vanamente también, sin duda) para que Dios "habite" en ella de alguna forma. A esta última variante se refiere el subtítulo de este Atu, "La Casa de Dios".

 

Esta Torre representa la mente Yetziráhtica, y esta "construcción" o preparación representa el trabajo realizado en la Orden Exterior, con el fin de llegar a la comunión con el Ángel (con Dios o con la divinidad interior, en otras palabras) en Tiphareth. Se trata de la llamada "preparación del Templo para que Dios lo pueda habitar": el entrenamiento y el dominio de la mente necesarios para poder acceder a lo que hay más allá. Un sumario de todo lo visto en los anteriores Atus, en definitiva. Lo "paradójico" está en que una vez este Templo está debidamente construido y preparado, Dios lo destruye, porque como cabe asumir, no está hecho para habitar en una construcción semejante. Se trata por lo tanto de un resumen de todo el trabajo a realizar en esta Orden, si bien en sí mismo se refiere al punto concreto del desenlace, no al proceso largo y laborioso de la construcción previa. Su colocación en el Árbol es muy significativa en este sentido, uniendo las polaridades de los dos Pilares laterales, el de la Severidad y el de la Clemencia.

 

Esta conexión entre las polaridades de la mente (Hod y Netzach), racionalidad e irracionalidad; intelecto y deseo, etc, implica que dicha unión ocasiona la trascendencia o la "destrucción" de ambos: la llegada a lo que hay "más allá", en definitiva al producto de su unión, en un sentido casi sexual. Es por esto que en el resto de Atus transversales (Atu XI y Atu III) la implicación es simbólicamente sexual. Aquí también lo es, sin embargo, pues la energía de Marte (planeta asignado a este Sendero) es ante todo sexual, y su aspecto "bélico" como tal es sólo otra de las manifestaciones que puede adoptar dicha energía, cosa que muchas veces se confunde al pensar en Marte, dándole un sentido preeminentemente bélico.

 

El trabajo y posterior "destrucción" del que hemos hablado, tiene de hecho un fuerte paralelismo, a una escala superior, con el Atu transversal de la tríada siguiente (Atu XI). Si aquí el objetivo es la trascendencia de la parte Yetziráhtica de la mente y de la personalidad, para así acceder al Ángel y a Briah en Tiphareth, allí el objetivo es la trascendencia (la destrucción) de la individualidad en el Abismo, previo paso al ingreso en Binah y en Atziluth. Esta relación también se da por medio del León-Serpiente Abraxas, que aparece en ambas cartas. Si en aquella carta la Serpiente-Bestia se une la Mujer (vemos a Abraxas en la cola de dicha Bestia), aquí aparecen la Serpiente y la Paloma, algo cuyo simbolismo implica algo similar.

 

La Paloma y la Serpiente aquí se refieren al verso del Liber AL, I:57, que Crowley menciona en El Libro de Thoth: "Invocadme bajo las estrellas! El amor es la ley, el amor bajo la voluntad. Que los necios no confundan el amor, pues hay amor y amor. Está la Paloma y está la Serpiente. Escoged bien! Él, mi profeta, ha escogido, conociendo la ley de la Fortaleza, y el gran misterio de la Casa de Dios." En el contexto de este Atu, esto se refiere a que el "amor" apropiado para llegar hasta Tiphareth, pasa necesariamente por la trascendencia o la "destrucción" de la mente, de la que hemos hablado, en contraposición con un amor de tipo más "animal", apegado a la personalidad inferior, a la Nephesh que habita en la parte baja del Árbol. La Paloma es en cierto modo más representativa de esto último, estando atribuida al Phallus y a Yesod, esfera relacionada con la Nephesh (aunque como tal la Nephesh tenga su raíz y principal sede en Malkuth). El León-Serpiente, por su carácter solar y su atribución al Atu XI (Lujuria), es superior en este sentido.

 

El Ojo de Shiva abierto es un símbolo perfecto de dicha destrucción. Este ojo también es el Ojo de Horus: el sigilo de la A∴A∴. Vemos como el iris y la pupila forman el símbolo planetario del Sol, es decir, de nuevo (como en anteriores Atus) es el Ángel en Tiphareth el que concede esta Iniciación. Aquí además es el responsable del último paso necesario, la "destrucción" de lo inferior antes de la comunión definitiva.

 

Las figuras humanas reducidas a formas abstractas y geométricas se deben a esta proximidad. Este es el carácter que adoptan los pensamientos ya cercana su destrucción. En la práctica del Yoga corresponde al punto en que pueden identificarse las "semillas" del pensamiento, ya muy avanzado el análisis y la simplificación de la mente.

 

La boca con aliento de fuego de la parte de abajo es la letra Peh, que significa "boca". Como Crowley apunta en el Libro de Thoth, se trata de la "maquinaria de guerra" del Liber AL III:7:  "Yo os daré una maquinaria de guerra". La particularidad, en este contexto, es que este aspecto marcial surge, como hemos visto, como producto de la unión de polaridades, y que en sí mismo es sólo una representación simbólica de la energía pura e indiferenciada de Marte. De un modo parecido, no se habla del poder de la mente en Yetzirah para "destruir", sino de la destrucción de dicha mente por medio de un plano superior, pues sólo se puede tener poder sobre un plano "elevándose" sobre él.

 

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