ATU X - FORTUNA

 

Sendero de Kaph

 

El Sendero de este Atu une a Chesed (Júpiter), o sea la génesis del Karma o estructura particular de la individualidad, con Netzach (Venus), las pasiones e inclinaciones de la personalidad. La relación entre Júpiter y Venus está determinada por el factor de "azar" que representa este Atu, lo cual podría parecer paradójico tratándose de Júpiter (Planeta también asignado a este Sendero), que representa ley y estructura. Sin embargo, el componente "suerte" es absolutamente necesario para dar definición y estructura, puesto que la dinámica y el movimiento a que está sujeto ese azar son condiciones previas e imprescindibles para la formación de cualquier estructura particular. En este sentido, es debido precisamente a que nadie elige su nacimiento ni las condiciones de su encarnación, que ese factor de azar viene implícito en su misma existencia e individualidad. Esta es la razón por la que Júpiter es considerado un planeta benigno. Aquí de nuevo la Naturaleza (en un sentido general) no tiene en cuenta el sentido de "justicia" humano: la idea elitista de que es mejor nacer en unas condiciones particulares, ser de un modo o de otro en particular, o tener unas determinadas condiciones, sino que tiene en cuenta únicamente la pura existencia: por ello es también el primer Sephirah por debajo del Abismo, atribuido a menudo al llamado "Demiurgo" del Gnosticismo, una forma del IHVH hebreo. En este sentido, Júpiter es claramente ese Rey generoso con que se lo representa habitualmente, que reparte indiscriminadamente entre sus súbditos.

 

Esta es así pues la carta más marcadamente "anti-determinista" de la baraja. Se trata de la "Rueda de la Fortuna" (algo sugerido en el diseño por la cuña en forma de V insinuada en su interior), el principio de incertidumbre, el caos de los sistemas, etc. Como Crowley apunta sobre el Karma en el Libro 4, uno no puede saber nunca qué deudas están por saldar, y mientras trabaja en sus asuntos con pleno control, una fuerza desconocida puede estar avanzando desde la nada para destruirle. Sin embargo, puesto que tales fuerzas no pueden realmente salir de la nada, y el Karma exige un ajuste preciso de la totalidad y de cada elemento (ver Atu VIII), es aquí donde se sitúan las teorías de la reencarnación, el Karma de vidas pasadas, etc, que en Thelema se interpretan de una forma esencialmente simbólica y pragmática, lejos de una interpretación literal. Ver el capítulo sobre la "Memoria Mágicka" en el Magia(k) en Teoría y Práctica, en relación a esto.

 

La Rueda, símbolo fundamental de este Atu, representa el cambio o dinámica estructurada a que está sujeto todo elemento, necesario para el azar en sí, y por lo tanto para la existencia. Por ello, Crowley dispone las llamadas "Gunas" hindús en esta Rueda, para simbolizar las tres fases alternas por las que todo transcurre. Así, tenemos a Tiphon/Apophis como Tamas; al Mono de Thoth como Sattvas; y a La Esfinge como Rajas. Estas Gunas representan no sólo aspectos dinámicos, sino también del ser (puesto que al ser sólo se lo concibe por su dinamismo), por lo que corresponden del mismo modo a los tres elementos alquímicos: Sal, Mercurio y Azufre, respectivamente. En la tradición hermética, llegar al centro de la Rueda equivale a "escapar" del ciclo de movimiento eterno de su circunferencia, lo cual lo hace otro símbolo para la "concentración en un centro o único punto", que hemos visto tantas veces repetido en otros Atus, y en la literatura mística y hermética en general.

 

Esta significación del ciclo estructurado por el que transcurre todo en la forma arquetípica de una "rueda", puede encontrarse en diversos símbolos a lo largo de la historia: la Rueda del Dharma, la Rueda del Zodíaco, etc. El mismo TARO (Tarot) es un anagrama de ROTA (Rueda en Latín),TORA (Ley), TROA (Puerta), etc. Este Atu es de hecho el Triunfo central de los 22, en torno al cual se estructuran todos los demás.

 

Si bien Kaph, la letra atribuida a este Sendero, significa "palma de la mano", en la carta vemos dibujado un puño, que significa Yod en hebreo (letra atribuida al Atu IX). Además, la estrella que aparece en el eje de la Rueda tiene diez puntas, y la letra Yod tiene el valor numérico de 10, mientras que Kaph suma el doble (20). Esto podría sugerir que la Rueda, o dinamismo esencial de la naturaleza, representa una dualidad que nace de su eje inmóvil, con todo lo que esto implica. Del puño representado surgen seis pequeños rayos, que bien podrían significar la Ruach: el aparato psíquico del individuo, con el que se accede a la experiencia de la Rueda y las Gunas.

 

En este Atu vuelven a aparecer los Supernos, franqueados por el Abismo, de donde surgen esos rayos naranja que lo protege y descienden a la manifestación atravesando toda la experiencia humana. De esta forma, la Rueda que aparece arriba es la de las estrellas fijas, atribuida a Chokmah, el Sephirah que viene a continuación ascendiendo por el Pilar Derecho.

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Pyramidos 671. Todo el material de Aleister Crowley tiene © Ordo Templi Orientis