ATU IX - EL EMPERADOR

 

Sendero de Tzaddi

 

El símbolo alquímico del Azufre, indicado por la postura del Emperador, es lo primero que salta a la vista en este Atu. La correspondencia con el Azufre, elemento activo de la tríada alquímica formada junto a la Sal y el Mercurio, es de lo más natural teniendo en cuenta el Signo atribuido al Sendero de este Atu, Aries, exaltado en Marte y en el Sol. Dicha exaltación se hace patente al estar atribuido este Atu al Señor de la Iniciación del presente Eón: Horus en su forma de Ra-Hoor, pues Ra corresponde a Tiphareth (Sol), mientras que Hoor (Horus) corresponde a Geburah (Marte). Ra-Hoor es una forma activa del Sagrado Ángel Guardián, y su valor numérico es 418, el valor de ABRAHADABRA y de la Gran Obra.

 

Tzaddi es también el anzuelo: "Yo os haré pescadores de hombres", según el antiguo simbolismo cristiano. Esta "pesca" significa en cierto sentido la Iniciación. Esta relación entre Aries y Piscis, el anzuelo y el pez, guarda relación con el equinoccio de la primavera: la energía de la primavera brotando rápidamente y con fuerza en Aries, tras la fase más oscura del invierno en Piscis. Esto recuerda también el llamado "Equinoccio de los Dioses", al colocarse Horus en el lugar que antes ocupaba Osiris, como Hierofante del Eón y de la Iniciación. Es decir, el Nuevo Eón ocupando el lugar que le correspondía al Antiguo. Esto tiene mucho que ver con el intercambio entre los Atus de La Estrella y El Emperador, y sus letras hebreas correspondientes, en los Senderos del Árbol. Este intercambio está señalado en el Liber AL, I:57: "(...) Todas estas viejas letras de mi Libro son correctas; pero Tzaddi no es la Estrella. Ésto también es un secreto: mi profeta se lo revelará a los sabios."

 

Dicha colocación es muy significativa, como explica Daniel J. Gunther hablando de "la Estrella del Mesías" (El Atu XVII, La Estrella), situada en el Sendero que ahora ocupa el Emperador, en el antiguo Eón. Esta es la razón por la que antes se consideraba al mesías (y por extensión a Dios mismo, como figura exterior a uno mismo) con esa especie de reverencia sentimental, debido al influjo recíproco entre Yesod y Netzach: el reflejo de los deseos irracionales en el espejo de la mente. En el Nuevo Eón sin embargo, en lugar de ocupar ese Sendero la adoración a una figura divina exterior, lo ocupa la figura del Emperador, responsable de la Iniciación: del camino hacia el Dios interior de cada uno. El influjo entre las esferas de Yesod y Netzach hace de dicha conexión con la Divinidad interior una necesidad imperiosa e instintiva, y la fiereza del Emperador aleja dicha conexión de todo sentimentalismo.

 

La acción veloz y enérgica de Aries se refiere aquí sin embargo al Iniciador, no a la Iniciación en sí, la cual es en sí misma un proceso largo y laborioso. Dicho carácter veloz y enérgico se refiere principalmente a su atributo de poder y de autoridad, tal como viene simbolizado por el Emperador, es decir, por aquel que concede, con sólo una palabra o una señal, la Iniciación. El que este iniciador sea Ra-Hoor, forma activa del Sagrado Ángel Guardián, implica de nuevo que dicha iniciación viene concedida por nuestro "Yo Divino". Esta "concesión", tan repetida hasta ahora en anteriores Atus, representa sin embargo sólo una parte de la ecuación necesaria para el logro de la Iniciación. El trabajo, la disciplina y el esfuerzo consciente y voluntario por parte del iniciado es esencial para ponerse en contacto con esa divinidad interior, y en la práctica, es lo único que cuenta. La insistencia con el Sagrado Ángel Guardián como figura que "concede", que seguiremos viendo en posteriores Atus, es sólo un recurso simbólico que pretende significar la identidad última entre aspiración e inspiración y entre causa y efecto, que surge de alguna forma a posteriori.

 

La flor de lis y demás emblemas (la heráldica, los carneros, el cetro,etc) se encargan de subrayar el rasgo de autoridad del que hemos hablado, y de diferenciar sus diferentes aspectos (ver el Libro de Thoth). Lo mismo ocurre con la cabeza de perfil, que en el simbolismo cabalístico se atribuye a la Corona (Kether), autoridad máxima en que reside el Sagrado Ángel Guardián de cada uno. Del mismo modo ocurre con el Sol en el fondo, símbolo de autoridad unificadora por excelencia, de nuevo por el Sol exaltado en Aries. En particular, los valores de "éxito" y de resolución del Emperador se relacionan, en este contexto, con la capacidad pragmática para poner las cosas en práctica, tan necesaria para la iniciación.

 

La duplicidad de los carneros detrás del Emperador, uno blanco y el otro negro, se refiere a la unión de los opuestos. El diseño grabado en los dos discos que hay en los brazos del trono, con Cuatro rayos principales, hace referencia al número del Atu, número que también se repite en los tachonados de la Corona, y en la cruz del globo que sujeta con la mano. En este contexto, el número Cuatro (y la Cruz) es el símbolo de la autoridad paterna que implica estructura y limitación. Dicha estructura y limitación, sin embargo, sólo obedece a la libertad más exaltada del individuo, y corresponde con aquella limitación necesaria para construir dicha libertad de una forma sólida. Como dice el Liber III vel Jugorum: "Átate, y serás libre para siempre."

 

El rayo de luz que ilumina el emperador "desde Chokmah", según Crowley en El Libro de Thoth, puede que sea una de las erratas de las que él mismo se quejaba durante la elaboración del libro, o quizá tenga algún significado aparte. Lo más probable es que Frieda Harris, la artista ejecutora de los diseños, confundiera las atribuciones Tzaddi-He, utilizando las antiguas, en las que Tzaddi unía a Tiphareth con Chokmah. 

 

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