ATU II - LA GRAN SACERDOTISA

 

Sendero de Gimel

 

La forma general de este Atu describe el paso del Mundo de Briah al de Atziluth, con la "malla" del espacio-tiempo doblándose y plegándose sobre sí misma ante la proximidad a Kether y los Supernos. Abajo aparecen las "formas" (geométricas para resaltar), tal como las describe Crowley en el Libro de Thoth, que son parte aún del Microcosmos del hombre, representado por ese"oasis" que simboliza la Ruach en medio de la inmensidad del desierto del Abismo, en el que se presenta la letra Gimel (que significa "camello"), atribuida a este Sendero, que parte atravesando el desierto para encontrarse con la Diosa Isis, cuyo rostro "nadie ha contemplado jamás", título recurrente suyo, relacionado con su cualidad virginal y con Kether.

 

La doctrina del Abismo y de los Supernos es una de las más difíciles de entender en Thelema. El Abismo representa básicamente el espacio conceptual que media entre el Karma individual de la Ruach, propio de la segunda tríada del Árbol, y el Karma universal de los Supernos. Es "conceptual" porque en realidad dicha separación no existe realmente, se trata de otro "velo" en el Árbol, como ocurría con el de Paroketh, que separa la segunda tríada de la inferior. En otras palabras, no puede establecerse realmente una separación entre nuestra mente o individualidad y el resto del universo "objetivo". Afirmar taxativamente una separación en este sentido sería difícilmente sostenible, ya que implica dar validez filosófica a la Ruach en sí misma, lo cual tiene importantes y peligrosas implicaciones, cuando esta no es más que un "vehículo" para nuestro Sagrado Ángel Guardián: nuestro "verdadero yo" al nivel de Kether. "Paradójicamente", uno es más "uno mismo" cuanto más desapegado se encuentre de dicho vehículo, en muchos sentidos.

 

Para ilustrar lo anterior, cabe recordar el sistema budista de los "cinco Skandhas" y la práctica meditativa llamada Mahasatipatthana: la introspección en la que uno evita identificarse con cualquiera de las "capas" de la mente, que pasan a considerarse "tendencias": tendencias a la sensación y al pensamiento en todas sus formas, e incluso a la consciencia en sí. Si bien esta práctica no puede considerarse exclusiva del trance de "Cruzar el Abismo", sirve para trazar un equivalente en el plano microcósmico e ilustrar qué se quiere decir al afirmar que la Ruach es tan sólo un "vehículo" sin substancia en sí misma, puesto que en la práctica puede llegarse más allá incluso de la "tendencia" a la consciencia o Karma individual. Llevando esto al plano de la Iniciación, entenderemos mejor lo que se conoce como "Cruzar el Abismo", paso posterior al trabajo del grado de Adeptus Exemptus, en el Sephirah de Chesed, en que se llega a una experiencia directa con los Supernos, a "habitar" en ellos directamente. El que en la literatura thelémica se hable de dicho "Cruce" como de una "muerte individual", es un recurso simbólico para expresar ese ir-más-allá de la consciencia y el Karma individual, lo cual en cierto sentido puede considerarse una muerte literal.

 

Esta cualidad objetiva y universal de los Supernos es propia del Mundo de Atziluth, que gobierna toda la tríada, si bien lo es de Kether especialmente en cuanto "Unidad" Superna. El que uno no pueda "contemplar a Kether cara a cara", tal como aparece ilustrado en este Atu por medio de la Diosa Isis, se debe a que ello implicaría una división entre nuestro Sagrado Ángel Guardián y nosotros mismos, cosa que sólo se da por medio de la Ruach (cabe recordar que el "Conocimiento y Conversación del Ángel" en Tiphareth y en toda la segunda tríada aún implica esta distinción), y aún por encima, en Binah y Chokmah. Así pues, uno no puede nunca contemplarlo directamente, sino que ha de "fundirse en Él", quien no es más que la expresión más elevada de uno mismo. Este "fundirse" es la culminación de la Gran Obra en Kether, cuya luz representa aquí la Diosa Isis, si bien esa luz, como Crowley apunta en el Libro de Thoth, es sólo un velo para lo que hay detrás, del mismo modo que el 1 de Kether es un velo para el 0 del Ain Soph (ver Atu XV), o Isis una forma inferior de Nuit.

 

En la imagen, siete Lunas cruzan el rostro iluminado de la Diosa: siete por la estrella de Babalon o la Astrum Argenteum. La Luna se relaciona con Isis y con el Planeta asignado a este Sendero. La Luna en sí misma representa asimismo el llamado "sensorium" (ver Atu XIV), que atraviesa todo el Árbol desde Malkuth hasta Kether. En este sentido, vemos sobre las rodillas de la Diosa el arco y las flechas, pues esta es la continuación y último tramo del disparo efectuado en Qesheth: el Arco formado por los tres Senderos que parten de Malkuth. Sin embargo, la comunicación se da de nuevo en ambos sentidos (como ya ocurría en el Atu XIV), por lo que en este Sendero tiene lugar realmente la comunicación entre el iniciado y su Ángel, una vez el primero haya alcanzado el Sephirah de Tiphareth, donde tiene lugar el llamado "Conocimiento y Conversación con el Sagrado Ángel Guardián". Las características de esta comunicación son propias del paso del Mundo de Atziluth al de Briah. Esto es difícilmente expresable de cualquier manera: si las cualidades "arquetípicas" (en el sentido junguiano) de Briah ya sólo pueden expresarse mediante recursos simbólicos aproximados, cabe simplemente imaginar unas cualidades de una sutileza aún mayor influenciando a aquellas.

 

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