LAS TRES MUERTES

 

Por Sol Lucet Omnibus

 

Este texto continúa y complementa lo expuesto en Los Cuatro MundosConociendo la estructura tetragramática del Árbol vista en esa primera parte, veamos ahora la estructura triple de la iniciación. Esta se estructura en tres fases características que no son arbitrarias, sino que tienen que ver con los "planos" que atraviesa la conciencia en su ascenso por el Árbol, para lo cual ha de tenerse presente el esquema de los Mundos Cabalísticos. De esta forma, las tres etapas del camino coinciden con las tres tríadas de Sephiroth de que se compone el Árbol + Malkuth, tríadas que como hemos visto coinciden con los tres Mundos Cabalísticos superiores + el Mundo de Assiah. Estas tres etapas son comúnmente referidas como Neófito, Adepto, y Maestro. Esto coincide asimismo con las tres sub-órdenes de la A∴A∴ de la siguiente manera:

 

  • Neófito - Orden de la G.D.

Probacionista ... 0○ = 0□

Neófito … 1○ = 10□ (Velo de Qeseth: enlaza "no iniciado" con G.D.)

Zelator … 2○ = 9□

Practicus … 3○ = 8□

Philosophus … 4○ = 7□

Dominus Liminis (Velo de Paroketh: enlaza R.C. con G.D.)

 

  • Adepto - Orden de la R.C.

Adeptus Minor … 5○ = 6□

Adeptus Major … 6○ = 5□

Adeptus Exemptus … 7○ = 4□

Bebé del Abismo (Velo del Abismo: enlaza S.S. con R.C.)

 

  • Maestro - Orden de la S.S.

Magister Templi … 8○ = 3□

Magus … 9○ = 2□

Ipsissimus … 10○ = 1□

 

La resolución que tiene lugar entre cada etapa y la siguiente está caracterizada por atravesar un "velo", e implica el paso de un estado de conciencia particular a otro más avanzado, teniendo siempre carácter de algo definitivo e irreversible. Es por esto que estas tres transiciones están representadas como una especie de "muerte y renacimiento", algo que siempre ha caracterizado los ritos de paso de todas las corrientes espirituales. Estas tres "muertes" o iniciaciones se asocian con la relación directa entre los signos (opuestos en el Zodíaco) de Escorpio y Tauro: La Muerte y El Hierofante en el Tarot, y las fórmulas triples de ambos signos. Así, Escorpio corresponde al triplete de Escorpión, Serpiente y Águila, mientras que Tauro (El Hierofante) se ha asociado igualmente a cierta fórmula triple, como indica la férula papal o triple cruz del Hierofante (llamado "El Papa" en muchos Tarots),* y el Hierofante, por supuesto, es el señor de la iniciación.** Cabe señalar asimismo que las letras a que están atribuidos ambos signos en el Árbol de la Vida, Nun y Vau, componen la palabra NU: el nombre de Nuit en El Libro de la Ley, algo que tiene importantes implicaciones.

 

* "Hierofante", aparte de su acepción común como sumo sacerdote iniciador en los misterios, era asimismo el nombre dado a la férula papal en forma de cruz de tres brazos.

** Ver Atu XIII y Atu V en El Libro de Thoth para un análisis detallado. 

En relación a esto, no podemos pasar por alto que en el primer capítulo de El Libro de la Ley, Nuit nos habla de tres grados de iniciación: Hombre de la Tierra, Amante, y Ermitaño:

Quien nos llame Thelemitas no se equivocará, si estudia de cerca la palabra. Pues en ella hay Tres Grados, el Ermitaño, y el Amante, y el Hombre de la Tierra. Haz tu voluntad será el todo de la Ley." I:40

Estos tres grados referidos en El Libro de la Ley han sido distribuidos de diversas maneras y por diversa gente en el contexto de la A∴A∴, pero no es mi intención hacer un estudio comparativo aquí. Puede decirse que en principio, la atribución más lógica parece ser la de atribuir estos tres grados a las tres fases principales del camino referidas: Neófito, Adepto, y Maestro. Este sería un esquema general:

(Esta distribución en el Árbol no equivale a los "tres grados" en la Ordo Templi Orientis, que utiliza estas mismas designaciones para su sistema de grados.)

 

Veamos ahora, punto por punto, las características esenciales de estas tres iniciaciones o "muertes", con el marco de los Cuatro Mundos de fondo. A tener presente lo dicho en el anterior ensayo respecto a la simultáneidad con que actúan y están presentes los Cuatro Mundos, de manera que aunque aquí hablemos de cierta linealidad al "avanzar" a tal o cual Mundo, de "contacto directo" o "no directo" entre Mundos, etc, esto es únicamente ilustrativo de ciertas implicaciones que surgen del avance de la conciencia a lo largo de la iniciación. En otras palabras, el descenso de la Espada Flamígera o Rayo de la Creación no está reñido con el ascenso de la Serpiente de la Iniciación.

 

 

PRIMERA INICIACIÓN

 

El primer paso en la iniciación lleva fuera del Mundo de Assiah: el hogar de la conciencia "mundana" o "no iniciada", que lógicamente no corresponde con ninguna de las tres categorías de iniciación referidas. En este punto el aspirante, una vez puesta a prueba su vocación espiritual por medio del trabajo en grado Probacionista (en el sistema de la A∴A∴), trata de establecer un enlace directo con el Ángel en grado Neófito: un trabajo que le llevará al Mundo de Yetzirah, donde ya existe contacto directo con Tiphareth y el Mundo de Briah.

Coloreados aparecen los Senderos correspondientes a los Sephiroth del Mundo Cabalístico señalado. 

Lo irreversible de este cambio en la conciencia del aspirante implica la primera de las tres "muertes", algo que tiene lugar en el Sendero de Tau, atribuido a Saturno. La consolidación de esto tiene lugar en grado Zelator, donde como dice el Liber CLXXXV

"(El aspirante) Puede en cualquier momento abandonar su relación con la A∴A∴, simplemente notificándolo al Practicus que lo introdujo.

Sin embargo que recuerde que habiéndose adentrado tan lejos en el Camino, no puede evadirlo y volver al mundo, sino que debe terminarlo ya sea en la Ciudad de las Pirámides o en las torres solitarias del Abismo."

Esto significa que una vez iniciado, el aspirante no puede ignorar su nuevo estado de las cosas y volver al mundo "como si nada". A partir de aquí sólo puede continuar perfeccionando el "vehículo" de su Ruach hasta el momento de entregarse al Amado en la tercera y última de las iniciaciones, cruzando el Abismo e ingresando en la Ciudad de las Pirámides (en Binah), o bien fracasando en el intento y haciendo de su Ruach su "corona", convirtiéndose así en un Hermano Negro que habita en las torres solitarias del Abismo.

 

 

SEGUNDA INICIACIÓN

 

Una vez consolidada su iniciación en el Mundo de Yetzirah, el aspirante trabaja con el fin de acceder al Mundo de Briah. En la A∴A∴ esto tiene lugar en la Orden de la G.D., cuyo método expuesto por Crowley en textos como el Liber CLXXXV y el Liber XIII es puramente sugestivo, como él mismo apunta. La intención de fondo es preparar al aspirante para llevar su enlace con el Ángel a un punto más allá de todo género de impresiones y distorsiones mentales, propias del Mundo de Yetzirah, obteniendo así conocimiento directo y sin dudas ni interferencias de su Voluntad Verdadera a través de la Palabra de su Ángel. Esto tiene lugar al acceder a Tiphareth, una vez llegado al Mundo de Briah, y es significativo que aquí no exista ya contacto con Malkuth (el Mundo de Assiah) a través de ningún Sendero, mientras que empieza a haber contacto directo con el Mundo de Atziluth, algo característico del Conocimiento y Conversación del Ángel que tiene lugar en este punto.

De nuevo, esta iniciación está significada como una "muerte", particularmente por el Sendero que lleva de Netzach a Tiphareth, el Sendero de Nun, atribuido al Atu XIII del Tarot, La Muerte. Este es en parte el motivo por el cual Crowley da atributos "saturnianos" a esta carta en la Baraja de Thoth, a pesar de que como tal Escorpio no tenga relación aparente con Saturno. En un contexto más amplio, esto tiene que ver con la fórmula mágica de ON, una fórmula que dice "llevar más allá de la vida y la muerte", compuesta por los Senderos que conectan el Mundo de Yetzirah con el Mundo de Briah, particularmente aquellos que conectan con Tiphareth. Crowley habla en detalle sobre esta transición en el Liber Samekh, su libro especialmente dedicado a la cuestión.

 

 

TERCERA INICIACIÓN

 

El aspirante plenamente consolidado en el Mundo de Briah tiene ya contacto directo con el Mundo de Atziluth, hacia el cual lo dirige ahora su camino. Crowley expone algunos principios y directrices básicas en Una Estrella a la Vista. El elemento esencial en este punto es que a pesar de haber superado los fantasmas de la mente propios del Mundo de Yetzirah (con el cual, por otro lado, tiene aún contacto directo), obteniendo conocimiento directo de su Voluntad Verdadera, aquí el iniciado sigue diferenciando entre sí mismo y la fuente espiritual de dicha Voluntad, una diferenciación que sigue generando distorsiones y que se aspira a eliminar en esta etapa. En otras palabras, se trata de resolver el último reducto de dualidad de la Ruach en la unidad inherente al Mundo de Atziluth.

 

Esta transición implica un cambio de lógica y perspectiva radical, puesto que la misma noción de un punto de vista individual sólo resulta establecida mediante la dualidad. Este cambio está implicado en el llamado Cruce del Abismo, "Abismo" que representa el espacio que media entre la unidad propia del Mundo de Atziluth y la dualidad propia de la Ruach. Su cruce expresa la paradoja inherente a asumir un punto de vista no-dual que va más allá de la propia psique individual, lo cual representa una imposibilidad desde el punto de vista racional de la Ruach. Pero el hecho es que esta transición es posible y surge de forma natural como continuación del camino recorrido hasta este punto. La paradoja referida se ve representada por el hecho de que no exista Sendero alguno que conecte la transición natural entre ambos Mundos, que va de Chesed a Binah.*

 

* En este espacio debería estar el Sephirah de Daath, que sin embargo "no existe", como expresión de la Caída del hombre. En su lugar está el Abismo referido.

La aniquilación del punto de vista individual que implica esta iniciación significa una nueva "muerte", simbolizada de nuevo por Saturno, planeta asignado al Sephirah de Binah, donde ingresa quien ha perdido su Nombre en este trance. Las implicaciones de este paso pueden estudiarse en el texto Una Estrella a la Vista, y más particularmente en el Liber 418.

 

 

¿EL FINAL DEL CAMINO?

 

Llegado a este punto, el iniciado se ha convertido en un Hermano de la A∴A∴ sempiterna situada por encima del Abismo. Con ello ha llevado su conciencia a la unidad en el Mundo de Atziluth, y ya no se halla sujeto respecto al Mundo de Yetzirah, donde no existen Senderos que lo conecten. Sin embargo, en cierto modo sigue sujeto a su condición de ser individual, algo implícito en su contacto directo con el Mundo de Briah, y en el hecho de que el iniciado continúe su avance hasta Kether y más allá.* Crowley escribe sobre las implicaciones de este avance en Una Estrella a la Vista. Puede decirse que este trabajo está significado en cierto modo por reducir la unidad positiva del Mundo de Atziluth en la negatividad del Ain Soph situado por encima,** una iniciación que implica "silencio" absoluto y que ni siquiera cuenta como tal, aunque no obstante siga implícita por aquello señalado.

 

* Tal como ocurre en el resto de grados, Ipsissimus representa un estado de transición, que en este caso lleva desde Kether al Ain Soph situado más allá.

Esa "negatividad" del Ain Soph o 0 cabalístico no debe entenderse sin embargo como "nada" literalmente, sino como Crowley describe en El Libro de Thoth, "cualquier cantidad que uno pueda escoger". Es decir, las posibilidades infinitas de manifestación, o esencia de Nuit.

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
Copyright © 2015-2018 Pyramidos Clerk House. Todos los derechos reservados