ATU 0 - EL LOCO

 

Sendero de Aleph

 

 

Conecta Atziluth con Atziluth

Chokmah 2 / X / B--- Kether 1 / Primum Mobile / D

Pilar de la misericordia - Pilar medio

 

Letra a (Aleph: Buey) - Valor numérico 1 

Atribución - D - H (símbolo alquímico)

 

32 Senderos de la Cábala -  La Inteligencia Flamante (o Fiera)

Título del Atu (777 Columna CLXXX) - El Espíritu de Aiqhr

Designación (777 Columna CLXXXI) - Un rey con barba visto de perfil

 

Tarea en la A∴A∴ - Grado Magus 9=2: "Destruir los Tres Guardianes mencionados en el Liber 418, en el tercer Aetiro: Locura, Falsedad, y Encanto, es decir, Dualidad en Acto, Palabra y Pensamiento" (Una Estrella a la Vista) (Este Sendero corresponde con Locura/Acto)

"El trascender todas ellas, sí, el trascender todas ellas" (Liber Viarum Viae)

 

***

 

Este Sendero conecta la esfera del tiempo, o función dinámica de la realidad (Chokmah), con la esfera núcleo de la realidad (Kether). Representa la relación entra la unidad de la existencia y su dinamismo, lo cual implica el impulso y la parte más primaria de la creación. 

 

Igual como ocurre en el Atu I, la numeración es clave para entender esta carta. Este es el Atu número 0, pero la numeración de Aleph, su letra asignada, es 1, y este Sendero conecta las esferas 1 y 2. Representa entonces el impulso energético que va de la negatividad (0, Ain Soph) que oculta la unidad positiva de la existencia (1, Kether), a la propiedad dinámica de esa unidad (2, Chokmah), que hará posible trazar una posterior relación en el número 3 (Binah), estableciendo de ese modo una estructura. En resumen, este Sendero es puro impulso y energía informe sin una estructura establecida aún (1).

 

El hecho de que el 1 de Kether oculte aquí la negatividad del 0 implica un misterio particular de esta esfera (2), en la que se identifican existencia y no-existencia. Esto se debe en gran parte a que sin el movimiento de Chokmah, la existencia no puede hacerse efectiva, permaneciendo entonces en un estado latente o potencial, que por otro lado lo incluye todo en sí mismo. La raíz del movimiento que pone en marcha la creación está simbolizada por el impulso primigenio de este Sendero.

 

En la carta, el Loco surge envuelto por tres lazos que anudan todo su cuerpo, sugiriendo la forma del Huevo de lo inmanifestado, forma que es igual al número 0. Estos lazos dan tres vueltas alrededor de su cuello, simbolizando los tres aspectos de la Nada: los tres Velos de la Negatividad tras Kether, de los que surge el Loco. Al final de estos lazos aparecen una Paloma, símbolo fálico de la influencia descendente de Kether; una mariposa, en referencia a la eclosión de la creación que va del 0 al 1; y un Caduceo, como símbolo de Mercurio, que permea este impulso primigenio y toda la manifestación (ver Atu I de nuevo).

 

El Caduceo aquí hace referencia igualmente al Mercurio alquímico a que corresponde esta carta, completando la tríada alquímica junto al Azufre (Atu IV) y la Sal (Atu III). Sin embargo, la atribución principal de esta carta es Aire (elemento relacionado igualmente con Mercurio). Se trata del elemento hermafrodita que integra la masculinidad del Fuego y la femineidad del Agua en sí mismo. En este contexto, el Aire también representa el Espíritu del que surgen el resto de elementos, o sea toda la creación (3). Igualmente, si en otras barajas el Loco caminaba despreocupado hacia un precipicio, aquí en cambio da la impresión de tener los pies suspendidos en el Aire, como si ya se hubiera precipitado en aquel.

 

Como puede verse en las barajas tradicionales, el Loco lleva una bolsa atada a un palo, en la que como puede verse aquí, guarda las atribuciones del Árbol de la Vida entero. Esto expresa que en este primer impulso de la Nada primigenia de donde surge el Loco está contenida ya toda la existencia. El número 0 es, tal como Crowley lo describe en el Libro de Thoth, "cualquier número que uno pueda escoger", del mismo modo que multiplicando cualquier número por 0, el resultado siempre es 0. Esto expresa que la naturaleza última de todo lo manifestado es la Nada (ver Atu VIII en relación a esto). 

 

El origen y naturaleza de esa Nada es algo imposible de entender o formular en términos racionales (o sea, propios de la Ruach), tal como ocurre con los Supernos y con los Velos Negativos de la existencia (4). De ahí que esta carta esté representada por un Loco. La pureza de su "inocencia" es lo que mejor lo define, una inocencia que, de un modo parecido a como ocurre con la virginidad de Isis (ver Atu II), es básicamente una referencia simbólica a la pura vacuidad que lo caracteriza.

 

Una serie de símbolos en la carta hacen referencia a los mitos de determinados dioses: los cuernos del Loco, que simbolizan a Dioniso; el manojo de uvas, consagrado a Baco; y el vestido verde del Loco, que representa el Hombre Verde de la primavera pagana. Crowley se explaya en detalle sobre estos mitos en el Libro de Thoth, mitos que como Crowley apunta, encierran diferentes aspectos de la fórmula del Tetragrammaton implicada en esta carta, ya que esta fórmula representa el Árbol en su totalidad, latente en el Loco.

 

El Tetragrammaton caracteriza la relación entre este Atu y el último, el Atu XXI. El Loco es el extranjero errante de las antiguas leyendas paganas, que como Crowley apunta, pugnaba por casarse con la Hija del Rey y obtener el Reino (Malkuth). Esto simboliza el impulso que nace en Kether a través del Loco (que encarna el Hijo: la Ruach), el cual aspira a desposar a la Hija en Malkuth. Con ello, la Hija se sienta en el Trono de su Madre (en Binah), devolviéndole la juventud a su Anciano Padre (Chokmah-Kether), y renovando así el Reino (Malkuth de nuevo). Esto representa la extensión completa del 0 a través de la manifestación, y su vuelta al origen y continua renovación cíclica. Todo ello expresado en una fórmula cuádruple, pues el número 4 es el que mejor se presta a representar esta extensión cíclica (5).

 

El cocodrilo a los pies del Loco es Sobek, el Dios cocodrilo del Antiguo Egipto que amenazaba con devorar a Harpócrates (o Hoor-paar-kraath), quien se asocia con el Loco. Este cocodrilo es aparentemente una amenaza para él, como expresión de las aguas primordiales que amenazan con engullirlo. Pero esto es ambivalente y representa también la absorción final en la Nada (6), último paso por el cual la Hija o He final del Tetragrammaton llega a la punta de la Yod del Padre, en Kether, y empieza un nuevo ciclo en Malkuth.

 

El Loco tiene un Sol en los genitales, símbolo del microcosmos del individuo, lo que señala al Loco como Hijo del Tetragrammaton. Esto señala el hecho de que el impulso sexual y la capacidad creativa del individuo están atribuídos a su Ángel, o sea situados por encima del Abismo, representando la guía que conduce al individuo a través de su vida y de su iniciación (7). Bajo este Sol, justo sobre la cabeza del cocodrilo, está la Luna que lo complementa. Entre ambos hay tres flores (o cinco flores, no está muy claro) cuyo simbolismo desconozco. 

 

A los pies del Loco, el perro habitualmente representado en otras barajas se ha convertido en un tigre domesticado. 

 

***

 

1 - Esta ausencia de estructura se relaciona con que, tal como se relata en el Zohar, Dios no escogió la letra Aleph para el Comienzo (Comienzo en hebreo = "Berashith") de la Creación, sino la Beth. También con el hecho de que Aleph es muda o impronunciable si no va acompañada de otra letra.

 

2 - Ver Atu II, la Luz de Isis como "velo" para lo que hay detrás. Esto vale también para los Supernos en general, ya que juntos forman una unidad indisoluble.

 

3 - La raíz de la palabra Espíritu se relaciona con la palabra Aire.

 

4 - La diferencia entre los Supernos y los Velos Negativos es que los Velos expresan el carácter latente o potencial del que nace la Unidad de los Supernos. Son el 0 oculto tras el 1, las posibilidades infinitas de manifestación. Los Supernos por su parte implican la manifestación positiva de esas posilibilidades latentes, de modo que los Velos están situados por encima, como origen de todo.

 

5 - Ver el Libro de Thoth, capítulo del Tarot y los Elementos: "La razón de este embrollo está relacionado con la doctrina del Loco del Tarot. (...) El Sistema Pagano es circular, autogenerado, autoalimentado, autorrenovado. Es una rueda en cuyo borde están el Padre-Madre-Hijo-Hija: ellos se mueven alrededor del eje inmóvil del Cero; se unen a voluntad; se transforman uno en el otro. En su Órbita no hay Principio ni Fin, ningún elemento es superior o inferior al resto. La Ecuación "Cero = Muchos = Dos = Uno = Todo = Cero" está implícita en todas las modalidades de existencia del Sistema."

        El número 4 es la Tetraktys pitagórica, que da lugar al número perfecto, el 10 = 1 + 2 + 3 + 4.

 

6 - Ver el simbolismo asociado al Agua en el Sendero atribuido a este elemento, Atu XII. El Agua es el elemento de disolución, y está asociado con la muerte. Ver Atu XIII: el paso entre cada tríada del Árbol y la siguiente tiene siempre carácter de "muerte". Aquí el paso se da hacia los Velos Negativos.

 

7 - Se trata de la fuente última de su Voluntad, más allá de Chokmah. Esa Voluntad se asocia con la sexualidad mencionada. Esta es la Palabra que desciende hasta Hod (y aún más, hasta Malkuth) a través de los Senderos de VIAOV. Ver Atu XV. Aleph es 111, que al descender a través de Tiphareth se convierte en 666.

 

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