LA SERPIENTE Y

LOS CUATRO MUNDOS

 

Por Sol Lucet Omnibus

 

La Iniciación se estructura en varias fases características que coinciden con las subdivisiones del Árbol de la Vida en cuatro Mundos Cabalísticos. A la vez, los Sephiroth del Árbol representan grados o funciones características de esas subdivisiones, y los Senderos que los conectan señalan cómo se estructuran y relacionan esas partes y el conjunto en general.

 

Este ensayo da un repaso a las etapas principales de la Iniciación en el contexto de los Mundos Cabalísticos. Enlazados hay análisis de los Senderos del Árbol donde puede verse mejor la estructura del Árbol y sus conexiones. Adjuntado a cada Sendero está el Atu del Tarot de Thoth que le corresponde, junto a sus atribuciones (letras, signos, planetas, elementos, y otras atribuciones de utilidad).

 

Los Atus del Tarot funcionan de un modo parecido a arquetipos junguianos, y aunque cada carta ha de entenderse en el contexto del Sendero a que corresponde, las implicaciones de algunos símbolos van a menudo más allá de su colocación en el Árbol. Por ejemplo, el Huevo aparece en multitud de Atus y contextos, y el Ermitaño aparece en más de una carta.

 

Similarmente, el aspecto psicológico atribuido a cada Sendero tiene carácter simbólico o arquetípico, y no ha de confundirse con la iniciación en el grado de la A∴A∴ que le corresponda, también señalado en los análisis. Por ejemplo, que alguien pase por un momento vital de la naturaleza del Sendero de La Luna no implica que esa persona sea un Practicus, grado a que está atribuido ese Sendero.

 

En general, todo aspecto descrito en los Atus y Senderos, así como en los Mundos Cabalísticos, tiene naturaleza simbólica o arquetípica de carácter parcial, ya que sus significados pertenecen a un plano demasiado sutil como para ser expresado directamente. Las descripciones dadas sólo tratan de dibujar una serie de elementos clave para que el sentido general de cada Sendero y Mundo pueda ser captado de forma intuitiva.

 

Hace falta cierta familiaridad con el Árbol y con conceptos cabalísticos como Ruach, Supernos, Tetragrammaton, u otros más propios de Thelema en sí (Nuit, Hadit, etc) para entender bien estos análisis. Pero eso es lo único que se requiere, cierta familiaridad, y no un conocimiento profundo de esos conceptos en ningún sentido.

 

Las principales obras de referencia aparecen citadas aquí y allá. Hay que destacar especialmente el Libro de Thoth, el Liber 418, el Libro de las Mentiras, el Liber ABA, los Libros Sagrados de Thelema, y The Mystical and Magickal System of the A∴A∴, de James A. Eshelman. Para las Tareas asignadas a cada Grado o Sephirah en la A∴A∴, consultar el Una Estrella a la Vista y el Liber CLXXXV

 

Me he ajustado a la tradición de la Cábala y el Tarot tal como la establece Crowley y la Cábala Hermética en general, de manera que mi exposición sea coherente con esos principios. La intención es ofrecer un esquema y una perspectiva intuitiva basada en el Árbol y en sus Senderos, que ayude a entender mejor la estructura de la Iniciación y del Árbol en general.

 

 

PRELIMINARES

 

MODELOS DE LOS CUATRO MUNDOS

 
En Cábala y en Thelema se utilizan dos modelos fundamentales para colocar los Cuatro Mundos Cabalísticos en el Árbol, muy dispares entre sí. Uno sigue la estructura del Tetragrammaton en el Árbol, de forma que Atziluth corresponde con Kether-Chokmah (Yod), Briah con Binah (He), Yetzirah con la Ruach entera (Vau), y Assiah con Malkuth (última He).*
 
Esto también coincide en líneas generales con las cinco partes del alma de la Cábala: Chiah y Yechidah - Atziluth, Neshamah - Briah, Ruach - Yetzirah, y Nephesh - Assiah.

 

 

El otro modelo, que es el que este ensayo utilizará, atribuye cada Mundo a las letras del Tetragrammaton de la misma manera, pero distribuye los Mundos en base a las tres tríadas del Árbol más Malkuth, algo que en general resulta más intuitivo, ya que como veremos, cada tríada posee características que la diferencian claramente del resto.

 

Esto coincide de forma natural con la formación del Árbol en base a cuatro círculos unidos, cuyos puntos de unión determinan la colocación de los Sephiroth y la estructura del Árbol en general.*

 

Ver especialmente la obra de Frater Achad, "Anatomía del Cuerpo de Dios".

 

 

Básicamente, cada círculo tiene como base el núcleo de cada Mundo Cabalístico en el Pilar Medio: Malkuth por Assiah, Yesod por Yetzirah, Tiphareth por Briah, y Daath por Atziluth, aunque el verdadero núcleo de Atziluth sea Kether y no Daath, que realmente no existe (más adelante se hablará de esto).

 

Por su parte, los Sephiroth de los Pilares Laterales que integran cada Mundo están determinados por la Vesica Piscis que se forma en la conjunción entre cada círculo y su círculo inferior. El conjunto final sería: 

  • Assiah - Malkuth
  • Yetzirah - Yesod, Hod y Netzach
  • Briah - Tiphareth, Geburah y Chesed
  • Atziluth - Binah, Chokmah, Kether

 

Al mismo tiempo, por supuesto, cada Mundo está determinado por el Mundo situado sobre él. Esta conjunción y dependencia simboliza que, como se verá en el análisis de cada Mundo, cada uno de ellos está directamente sujeto al Mundo precedente y al que viene a continuación de él. 

 

ASPECTOS GENERALES

 

La Iniciación tiene por meta la unión con el Ángel, situado tras Kether, en el Mundo de Atziluth. El camino empieza en Malkuth, Sephirah atribuido al Mundo de Assiah, el plano físico donde uno percibe y se relaciona con su entorno y consigo mismo. La experiencia en Malkuth está vista a través de la Ruach del individuo, que empieza en el Mundo inmediatamente superior, el Mundo de Yetzirah. La Ruach, o psique del individuo, compuesta por los seis Sephiroth de los Mundos de Yetzirah y Briah, media entre dos formas muy distintas de entender y experimentar la misma realidad de fondo, simbolizadas por Malkuth y la tríada del Mundo de Atziluth, o tríada de los Supernos.

 

Bajo cierto punto de vista, no existe diferencia entre la realidad en Malkuth y los Supernos que subyacen bajo esta, especialmente entre Malkuth y Kether, de ahí el refrán cabalístico "Malkuth está en Kether, igual que Kether está en Malkuth, pero de otra forma". Es un conocimiento cada vez más profundo de esa realidad, que podríamos llamar realidad objetiva, lo que tiene lugar a lo largo de la Iniciación, algo que incluye por necesidad el conocimiento y perfeccionamiento de uno mismo y de su propia subjetividad (de su propia Ruach), pues ambas cosas (mundo objetivo y mundo subjetivo) son inseparables, y no puede entenderse una sin la otra.

 

El punto de inflexión entre estas dos formas de percibir la realidad tiene lugar en el Sephirah de Tiphareth, que es el punto en que uno deja de experimentar la realidad de una forma más cercana a Malkuth, y pasa a experimentarla de una forma más cercana a Kether y los Supernos. Esto se ve representado en el Árbol por el hecho de que a partir de Tiphareth todos los Sephiroth estén conectados con los Supernos por medio de Senderos, pero ninguno lo haga con Malkuth. Mientras que en los Sephiroth por debajo de Tiphareth, no hay Senderos que conecten con los Supernos, pero sí con Malkuth.

 

En negro, los Senderos que conectan los Sephiroth por debajo de Tiphareth. En blanco, los Senderos que conectan los Sephiroth de Tiphareth hacia arriba. En gris, los Senderos mixtos. Como puede verse, en el Mundo de Yetzirah (la tríada inferior) no hay Senderos que conecten con los Supernos, pero sí con Malkuth. El contacto con los Supernos sólo tiene lugar a partir de Tiphareth, punto en que deja de haber contacto directo con Malkuth a través de Senderos.

 

LOS ELEMENTOS EN EL ÁRBOL

 

Merece la pena tener muy presentes las atribuciones de los Elementos en los Sephiroth en los análisis de los Senderos, algo que ayudará a entender mejor el sentido de cada Sendero y la estructura general del Árbol. Básicamente, todo el Pilar Medio (a excepción de Malkuth) está compuesto del elemento Aire, que implica un balance entre Fuego y Agua en los dos Pilares laterales. Estos dos Pilares alternan Fuego y Agua de manera distinta, como puede verse en el diagrama de abajo, de forma que el Pilar Femenino tiene dos Sephiroth de Agua, y el Pilar Masculino dos de Fuego.

 
Si en lugar de verlo verticalmente lo miramos en horizontal, vemos como Fuego y Agua se complementan en cada tríada o Mundo Cabalístico. De esta forma, ambos elementos representan las polaridades de cada tríada o Mundo, que se equilibran en su tercer Sephirah, el de Aire en el Pilar Medio. El Fuego implica dinamismo, mientras que el Agua tiene carácter estructural. Dependiendo de a qué altura se encuentren en el Árbol (o sea en qué tríada o Mundo Cabalístico), "dinamismo" y "estructura" adquieren implicaciones determinadas por la naturaleza de cada Mundo particular.
 
El elemento Tierra en Malkuth implica básicamente la condensación de los otros tres elementos en él. De esta forma, Malkuth es el receptáculo de todo el Árbol, y representa la realidad objetiva y palpable para el individuo en que cristalizan el resto de planos del Árbol.
 

 

EL MUNDO DE ASSIAH

 

Significa el "Mundo de la Acción" y está asignado al elemento Tierra. Corresponde a la esfera de lo concreto y la inmediatez de lo material y del pensamiento, donde el individuo interactúa con el mundo. Incluye en general todo lo que pueda abarcar la esfera de la conciencia, aunque este no sea el plano de la conciencia en sí (propia de Yesod, en el Mundo de Yetzirah), sino del medio donde esta se experimentaSe le atribuye la Nephesh o "Alma Animal", la Parte del Alma correspondiente a Malkuth.

 

En el contexto de la Iniciación, en este punto no ha empezado propiamente el camino. Este es el hogar del hombre natural que vive en el mundo de forma reactiva, desconocedor de una realidad y unas leyes en el universo ocultas bajo la superficie de la realidad mundana. Su ignorancia sólo es posible por la narrativa vital sobre el mundo que él mismo se ha impuesto sobre este. Una narrativa sesgada que se caracteriza, en esencia, por identificarse a sí mismo como individuo separado del resto de la existencia,* algo propio de la experiencia de la realidad objetiva en Malkuth, sometida a la perspectiva dual y divisiva de la Ruach. Esto tiene como consecuencia más inmediata el intento de control o domesticación del resto de la existencia que uno proyecta como ajena a sí mismo, algo que se da por medio de esa narrativa falaz sobre el mundo, muy determinada por factores sociales, culturales, familiares y personales de todo tipo.

 

* Esto debe entenderse a un nivel orgánico y no puramente intelectual.

 

En este punto, sin embargo, da comienzo la Iniciación, que siempre tiene comienzo lógicamente en esa ignorancia. Esto representa la apertura y recibimiento en la Orden de la Golden Dawn, o "Aurora Dorada".*

 

No confundir con la Orden del mismo nombre fundada por MacGregor Mathers y compañía.

 

El único Sephirah que compone este Mundo es:

  • Malkuth (El Reino) Esfera de los Elementos. El plano donde el individuo percibe e interactúa con la realidad.

 

El Mundo de Assiah es pasivo respecto al Mundo de Yetzirah situado sobre él, puesto que la Ruach del individuo (recordar que Yetzirah pertenece ya a la Ruach) representa la subjetividad con que el individuo establece su relación con el universo objetivo en Malkuth. Pero ha de quedar claro que, aunque el Mundo de Yetzirah implique las facultades de la mente, y el Mundo de Briah la noción del Yo en sí, es en Assiah donde se experimenta realmente todo esto. En lo que concierne a la Ruach, el Sephirah de Malkuth es el receptáculo de todo el Árbol, el medio donde el individuo accede a la realidad. Esto sin embargo no impide a la conciencia poder ascender por el Árbol hacia la unidad primigenia, en el Mundo de Atziluth.

 

Malkuth no está conectado a través de ningún Sendero con Tiphareth: el núcleo del Yo donde ya existe cierto contacto directo con el Ángel, situado en Kether. Este aislamiento implica el desconocimiento del camino propio del no-iniciado que habita en este punto. Malkuth está aquí conectado únicamente por medio de Senderos con los Sephiroth del Mundo de Yetzirah.

 

Esos Senderos son los de ShinTau y Qoph. Estas tres letras forman la palabra Qeseth, que significa "arco". Qeseth simboliza el arco que dispara la flecha de la aspiración hacia las alturas del Árbol, lo que representa el primer paso de la Iniciación.

 

 

 

En el contexto de la Iniciación, el trabajo en este punto significa hacerse consciente de lo que esta significa, lo que implica recorrer sus primeros pasos mediante una experiencia directa. Esto tendrá consecuencias irreversibles si se llega hasta el fondo del asunto, ya que una vez descubierta la falacia en que se fundaba su antigua visión de la realidad, el individuo no podrá dar marcha atrás en el camino.*

 

Esto aparece simbolizado en los papeles del grado Zelator (ver Liber CLXXXV), donde se dice lo siguiente:

"Puede en cualquier momento abandonar su relación con la A∴A∴, simplemente notificándolo al Practicus que lo introdujo.

Sin embargo que recuerde que habiéndose adentrado tan lejos en el Camino, no puede evadirlo y volver al mundo, sino que debe terminarlo ya sea en la Ciudad de las Pirámides o en las torres solitarias del Abismo."

 

Esto está simbolizado por la transición entre el Mundo de Assiah y el de Yetzirah a través de los Senderos de Qeseth, en concreto a través del Sendero de Tau. Este último Sendero implica el acercamiento al Sephirah de Yesod, donde la influencia de Tiphareth ya se hace notar a través del Sendero de Samekh. El Sendero de Tau implica la experiencia que abre los ojos sobre la noción del Ángel y la Iniciación, facilitando el entendimiento de un nuevo orden en el universo, más coherente con los principios que lo fundamentan.

 

Este primer paso representa una especie de muerte para el individuo.* Su importancia no puede ser resaltada lo bastante, así como su peligrosidad, pues implica aventurarse en un modo de ver y experimentar la realidad muy distinto al que ha acompañado al individuo durante toda su vida. Paradójicamente, esta nueva visión y este nuevo orden surgen de la crisis vital en que se sume el individuo ante la rotura de su antigua narrativa sobre la realidad. Este reajuste puede tener consecuencias imprevisibles en la persona, ya que puede precipitar contenidos de su subconsciente nunca antes confrontados, algo para lo cual tiene que aprender a integrar esos contenidos en su nueva perspectiva de la realidad, para así ponerlos bajo control.** Este hecho se debe no sólo a la rotura de los antiguos significantes, sino a las características de la nueva visión unificadora de la realidad.

 

* Algo que como veremos se repite con el acceso a cada nueva tríada o Mundo del Árbol.

** Ver Y el Libro de la Ley será de Plata.

 

Esta nueva visión de la realidad está basada en considerar el universo como una unidad dinámica y estructurada, cuyos distintos planos (desde los más bastos a los más sutiles) están necesariamente conectados y relacionados entre sí siguiendo leyes causales, incluyendo la propia mente o punto de vista individual respecto al resto de la existencia. Las implicaciones de esto son inmensas. Significa familiarizarse gradualmente con un nuevo orden de leyes y relaciones en el universo basado en esa narrativa, algo que continuará a lo largo del resto de la Orden de la GD en el Mundo de Yetzirah. Para estructurar ese orden, uno se ayuda de los diversos lenguajes simbólicos utilizados por los sistemas de iniciación para ello.*

 

El concepto de los Supernos (o Mundo de Atziluth) es vital para esto. La magia(k) y toda religión y sistema de iniciación genuinos están firmemente basados en los principios que encarnan los Supernos. De hecho esos principios invaden la realidad del individuo desde el primer momento en la iniciación, y puede decirse que son la base horizontal de esta, mientras que el ascenso progresivo hacia el Ángel es la parte vertical.

 

En la práctica, este proceso implica ajustarse en la vida a ese nuevo orden que uno va descubriendo en el universo. Sin embargo, como cada individuo es distinto, el contexto y las necesidades de ese ajuste serán diferentes para cada uno, lo que significa la búsqueda de la llamada Voluntad Verdadera, que representa la órbita o expresión dinámica ideal de cada individuo en relación con el orden del universo.* Esto es algo que se prolongará a distintos niveles a lo largo de todo el camino.

 

Bajo cierto punto de vista, el Ángel dicta todos los pasos en la vida, incluso por debajo de Tiphareth, donde no existe contacto con Kether y los Supernos (algo simbolizado por la ausencia de Senderos que conecten con los Sephiroth de los Supernos), y también en la ignorancia propia del no-iniciado en Malkuth. Esto se debe a que la Voluntad Verdadera siempre es única y no dual: algo basado en los fundamentos de los Supernos, de donde nace esa Voluntad. El determinismo que parece cobrar esta idea no es más que aparente o relativo. Por debajo de los Supernos, uno ha de tratar de ajustarse a esa Voluntad única en base a la dualidad de la Ruach y a su naturaleza única como individuo, por lo que a ese nivel uno sí que puede equivocarse y no cumplir con su Voluntad. Encontrar y ajustarse a esa Voluntad individual es imprescindible para poder penetrar en su aspecto universal.

 

Por último señalar que la Iniciación es un proceso natural, que no ha de ser necesariamente desencadenado con deliberación, sino que puede surgir espontáneamente de la naturaleza del individuo sin necesidad de haber oído hablar antes de ella ni de nada parecido. En otras palabras: el verdadero Juramento del aspirante no se puede romper, al estar inscrito en su misma Voluntad. Sin embargo, sin un mapa y un método que la organice, esa espontaneidad juega ciertamente con desventaja.

 

EL MUNDO DE YETZIRAH

 

Significa el "Mundo de la Formación", y está asociado al elemento Aire. Todas las huestes de Ángeles y Demonios habitan en este Mundo. Corresponde al plano del pensamiento, y a todo lo relativo a los aspectos de la mente con que uno se relaciona con la realidad, siendo por tanto el Mundo de los Muchos.* Reúne el rango completo del deseo, las emociones, los instintos, el intelecto, y el plano astral en su totalidad. Como esfera donde se contextualiza la relación entre la naturaleza del individuo y el mundo, es propia de la configuración de la personalidad. Junto al Mundo de Briah, conforma la Ruach, su Parte del Alma correspondiente.

 

* Terminología propia del Yoga, utilizada a menudo por Crowley. Ver el Libro de las Mentiras, especialmente. Yetzirah pertenece a los Muchos, Briah a la Dualidad, y Atziluth a la Unidad o al Todo.

 

El iniciado en este punto contempla el conjunto de la realidad como un camino que lleva hacia el Ángel, situado al otro lado de las impresiones de la mente y de la vida en general. Puesto que la realidad entera se codifica como un medio de transmisión hacia aquel, las dicotomías que la mente establece (como mundo interior y mundo exterior a uno mismo, lo que uno considere fallos o aciertos en su vida, placentero o desagradable, etc, etc) se integran en un mismo bloque enfocado en esa dirección. Esto implica que todo en la vida pasa a formar parte de un diálogo o una relación con el Ángel, relación en que la realidad por entero conforma el medio de lenguaje.

 

Esto sin embargo no es suficiente para acercarse hacia el Ángel, ya que sólo una aspiración activa y el hilo de la Voluntad Verdadera del iniciado pueden guiarlo hacia aquel. Para esto debe aprender a identificar la voz muda con que el Ángel o su naturaleza individual más íntima lo guía, y ajustarse a ella en medio de la complejidad del Mundo de Yetzirah, derribando sus propios obstáculos e ilusiones personales.

 

En este Mundo, el iniciado asciende a través de la Montaña Mística de Abiegnus, con el fin de penetrar en su interior, en la segunda tríada. Este ascenso forma aún parte del trabajo en la Orden de la Golden Dawn.

 

Los tres Sephiroth que componen este mundo son:

  • Yesod (Fundamento) - Esfera de la Luna. Núcleo de la mente. Conciencia automática y subconsciente. El sensorium o medio energético de las funciones de la psique.
  • Hod (Gloria) - Esfera de Mercurio. Función estructural de la mente. Intelecto, juicio, marcos mentales, estructura del pensamiento... La facultad racional. El apego a la muerte.*
  • Netzach (Victoria) - Esfera de Venus. Función dinámica de la mente. Deseo, instinto, emoción, impulso, reactividad... La facultad irracional. El apego a la vida.*

 

* Estos "apegos" se entenderán mejor en relación a la fórmula ON, de la que se hablará luego. El deseo propio de Netzach puede considerarse como el impulso vital o la vida en sí misma, y el intelecto de Hod como el marco teórico o estructural que pone límites a la vida, lo cual representa la muerte.

 

Este Mundo es pasivo respecto al Mundo de Briah, especialmente en relación al Sephirah de Tiphareth, el Sol individual, núcleo de la Ruach. A diferencia de la conciencia poblada de impresiones mentales característica de Yetzirah, en Briah la conciencia de uno mismo se limita al Yo,* que es el núcleo o el pegamento necesario para que todas las funciones de Yetzirah se desempeñen correctamente, o simplemente se desempeñen.

 

* Y en un contexto general, a la dualidad entre el Yo y el Ángel. Ver más adelante.

 

Briah y Tiphareth se asocian a la naturaleza del individuo, que determina su Voluntad particular. Por supuesto, la conciencia del Yo carece de rasgos o personalidad en Briah, pero puesto que cada individuo posee unos rasgos de personalidad distintivos en Yetzirah, su relación con el Yo será característica de su propia naturaleza única.* Es la interacción entre todas las partes del Árbol lo que resulta determinante. Una parte por separado no sirve para entender el funcionamiento general,** especialmente en lo relativo a la esfera de la Ruach, compuesta por estos dos Mundos.

 

* Lo mismo ocurre con los otros dos Sephiroth del Mundo de Briah: Geburah y Chesed, atribuidos a la Volición y la Memoria.

** De forma parecida, aunque la Voluntad individual sea especialmente característica del Mundo de Briah, esta no nace de este Mundo, sino de los Supernos por encima.

 

Esta relación entre Senderos y Sephiroth en base a los Elementos ilustra el vínculo reflexivo entre las dos tríadas o Mundos de la Ruach (balance en cruz entre activos: Geburah y Netzach; y pasivos: Chesed y Hod). Advertir que los Senderos que integran la fórmula ON (de la que se hablará enseguida) están aquí presentes.

El Mundo de Yetzirah es activo respecto al Mundo de Assiah, pero este hecho no impide que la fricción con el mundo en Malkuth produzca "nudos" en Yetzirah que es necesario resolver y desatar, para que la Voluntad Verdadera fluya libremente desde arriba y la vida y la personalidad del individuo puedan ajustarse dinámicamente a ella.*

 

* Con frecuencia, si uno se aleja mucho de esa Voluntad, puede ser alertado de muchas maneras a través del Mundo de Yetzirah, ya que este incluye el subconsciente personal del individuo. El subconsciente está situado más concretamente en Yesod, cuyo extremo opuesto en la Ruach es el falso Sephirah de Daath, situado en el Abismo. Estos dos puntos representan las zonas grises en que se mezclan la Ruach, o realidad subjetiva del individuo, y la realidad objetiva de Malkuth y los Supernos.* Están caracterizados por el simbolismo lunar, en Yesod (Sephirah atribuido a la Luna), y en el Sendero de Gimel, atribuido a la Luna.

 

La relación entre los Mundos de Assiah, Yetzirah, y Briah, está simbolizada por medio de los Senderos que los conectan.

 

Los Senderos que conectan entre sí los Sephiroth propios del Mundo de Yetzirah son: Resh, Tzaddi y Peh.

 

 

 

El trabajo del iniciado en este punto se reparte en varias fases caracterizadas por los Sephiroth y los Senderos que le corresponden, e implica realizar un entrenamiento mágico y místico con el fin de acceder al Mundo de Briah: a una conciencia del Yo y el Ángel más allá de las ilusiones de la vida y de la mente en todas sus formas, concentrando a la vez toda su existencia en el punto fijo de su Voluntad Verdadera.

 

Desde una perspectiva mística, esto implica el logro del Dhyana, donde sólo queda la conciencia de uno mismo y del objeto de la meditación (que invariablemente será siempre el Ángel). Pero para ello es necesario dominar Dharana y Pratyahara, o sea la concentración sobre un único punto y la inhibición de todo lo demás. En la Iniciación esto tiene lugar en todos los planos, y el Dhyana logrado sería un Dhyana continuo o accesible con facilidad.

 

* Esta fase es una preparación para la práctica de la fórmula de la Rosa-Cruz. La Rosa-Cruz posee la naturaleza del Samadhi, y es propia del trabajo del iniciado en el Mundo de Briah. Dhyana y Samadhi están de hecho estrechamente relacionados (ver primera parte del Libro 4, "Misticismo").

 

Este trabajo implica por un lado resolver todas aquellas trabas interiores que dificulten el descubrimiento y la realización de la Voluntad Verdadera, y por otro penetrar y familiarizarse con aquello que yace detrás de las impresiones de la mente y de la ilusión de la vida en sí misma, ya que la vida tal como la conocemos antes de llegar a este punto está basada por entero en esas impresiones. 

 

En el Árbol lo anterior está simbolizado de forma que cuanto más se aleja uno de la esfera de la influencia directa del mundo en Malkuth, más hábil se és para penetrar en lo que hay más allá de la vida y de las formas mentales. De esta forma, el punto en que se accede a Tiphareth, ya en el Mundo de Briah, es donde no existe ya contacto directo con Malkuth a través de ningún Sendero.

 

Los Senderos que conectan el Mundo de Yetzirah con el Mundo de Briah implican esto, particularmente aquellos que conectan con Tiphareth, formando la fórmula mágica de ON. Esta fórmula simboliza el contacto con una vida "más allá de la vida y la muerte", ya que más allá de Yetzirah puede verse por detrás de las apariencias de la vida común, y por extensión de la muerte (o ausencia de vida) misma.

 

Los Senderos que componen la fórmula ON son: Nun, Samekh y Ayin. 

 

 

 

También están los dos Senderos que conectan los dos Mundos a través de los Pilares laterales del Árbol: los Senderos de Mem y Kaph.

 

 

 

EL MUNDO DE BRIAH

 

Este es el "Mundo de la Creación", y está asociado al elemento Agua. Las órdenes de los Arcángeles están asignadas a esta esfera. Representa el punto en que la conciencia de un Yo individual se materializa, distinguiéndose del resto de la existencia o del plenum de los Supernos, formando de este modo una Dualidad (el Ángel y el Yo).* Esta esfera es en cierto sentido previa al pensamiento y a la vida tal como esta suele entenderse, estando situada más allá de las impresiones mentales. Corresponde al centro de la psique individual o Ruach (Parte del Alma que comparte junto con el Mundo de Yetzirah), y representa el núcleo del Yo sobre el que se organizan coherentemente todas las funciones mentales del individuo.

 

La dualidad es propia de todo lo situado por debajo del Abismo, no sólo de este Mundo. Sin embargo, por dualidad aquí se entiende un tipo de dualidad reducida al Yo y al Ángel, sin el tipo de agregados propios del Mundo de Yetzirah.

 

El iniciado que ha llegado a este punto es considerado un Adepto. Tal como ocurría en el Mundo de Yetzirah, aquí el iniciado contempla el conjunto de la realidad como un camino hacia el Ángel, con la diferencia de que aquí ha logrado un dominio satisfactorio de sí mismo y de los planos inferiores, y puede ver más allá de las apariencias de la vida y distinguir y llevar a cabo su Voluntad sin restricciones, aunque aún siga sujeto a la dualidad de la Ruach.* Lo más importante es que en este punto su conciencia puede comunicarse directamente con el Ángel sin interferencias entre ambas partes, lo que significa el Conocimiento y Conversación con el Sagrado Ángel Guardián, el punto de inflexión principal de todo el camino.

 

Esto sigue determinando en cierto grado su Voluntad, pues la Voluntad es siempre única y no dual, teniendo su sede en los Supernos.

 

En este punto el iniciado ha sido admitido en la Orden de la Rosa-Cruz, que coincide con esta tríada o Mundo Cabalístico. Esto corresponde con la Cripta del Pastos o Cripta de los Adeptos, donde yace el cuerpo de Christian Rosenkreutz, en el interior de la Montaña Mística de Abiegnus. Aquí el iniciado habita en la L.V.X. en que lo baña el Ángel desde arriba.

 

Los tres Sephiroth que componen este Mundo son:

  • Tiphareth (Belleza) - Esfera del Sol. Nucleo del Yo. Noción de individualidad y naturaleza del individuo (núcleo de su Voluntad individual).
  • Geburah (Justicia, Fuerza) - Esfera de Marte. Función dinámica del Yo. Volición.
  • Chesed (Misericordia, Grandeza) - Esfera de Júpiter. Función estructural del Yo. Memoria o encarnación.

 

De un modo parecido a como ocurre con el Mundo de Yetzirah, el Mundo de Briah es pasivo o reactivo respecto al Mundo situado por encima (el Mundo de Atziluth o los Supernos), y activo a la vez respecto al Mundo inferior (el Mundo de Yetzirah), en tanto es necesario que este último no ponga trabas al flujo de la Voluntad que le llega desde Briah. 

 

El elemento principal de este Mundo y de toda la Ruach en general es el Sephirah de Tiphareth, del que ya se ha hablado en relación a Yetzirah. Tiphareth está conectado tanto con los Supernos como con el resto de Sephiroth de los Mundos de Briah y Yetzirah. Representa la estrella individual del individuo: el núcleo de su Yo, que recoge y pone en relación consigo mismo la influencia proviniente de la realidad objetiva de los Supernos,* de donde nace su Voluntad individual. Es luego, con la referencia establecida del Yo, que esa influencia toma forma y se manifiesta en el Mundo de Yetzirah.

 

O tal como la describe Crowley en el Libro de Thoth, Atu II, la "radiación inteligible" proviniente del Ángel. Esto expresa que no se trata de nada parecido al pensamiento ordinario en ninguna de sus formas.

 

Conexión entre Tiphareth y el resto de Sephiroth del Árbol. Advertir que Malkuth es el único Sephirah que no conecta con Tiphareth.

Esa influencia implica aquello que subyace a todo lo que se manifiesta en la vida a través de la psique del individuo, pero a diferencia del modo en que el iniciado percibía eso mismo anteriormente a través de Malkuth (por medio de los Senderos en Yetzirah), aquí puede percibir ahora directamente lo que yace detrás de las apariencias de lo manifestado. El lenguaje vacila aquí, ya que esa influencia no consiste en impresiones fragmentadas en modo alguno, sino que proviene de la unidad absoluta. Se caracteriza por parecer venir dictada de una mano invisible, y en esto radica el misterio de que el Ángel no sea un simple símbolo o representación, sino algo que puede sentirse como una entidad con derecho propio.*

 

* En el lenguaje de la Misa Gnóstica: "Tú que eres yo más allá de todo lo que soy". Algo parecido ocurre en el Mundo de Yetzirah, pero en Briah esa otredad del Ángel surge de forma desnuda, sin impresiones o ilusiones que la vistan.

 

La separación entre el Yo y el Ángel se ve simbolizada en este Mundo por seguir conectado con los Sephiroth del Mundo de Yetzirah, o sea con la esfera de la personalidad, por medio de Senderos. Por otro lado, el contacto directo con el Ángel (el Conocimiento y Conversación) está representado por los Senderos que conectan ahora con los Supernos, y particularmente con Kether, la sede del Ángel. El que este contacto no esté ya obstaculizado por la relación con el mundo, y el iniciado pueda ver directamente más allá de las apariencias de la vida, se ve simbolizado por la ausencia de Senderos que conecten con Malkuth.

 

Los Senderos que conectan los Sephiroth que integran este Mundo son: Lamed, Yod y Teth.

 

 

El trabajo en esta fase de la Iniciación refleja el del Mundo o tríada inferior a un nivel superior (ver ilustración más arriba relativa al vínculo reflexivo entre ambas tríadas), y está dirigido a reducir la distancia entre la noción de un Yo propio y la de los Supernos, donde habita el Ángel, aproximándose así a la identificación entre ambas partes. En otras palabras, se trata de resolver la Dualidad propia de este Mundo (y por extensión de toda la esfera de la Ruach), en la Unidad del Mundo de Atziluth. Esto tiene de nuevo varias fases, caracterizadas por los tres Sephiroth de los que se compone este Mundo Cabalístico. 

 

Desde una perspectiva mística, esa identificación tendría su equivalencia en el Samadhi, donde sujeto y objeto de la meditación se funden definitivamente. Esto implica la práctica contínua de la fórmula de la Rosa-Cruz (propia del Mundo de Briah), que significa la aniquilación del Yo en el Amado, algo caracterizado por el contacto directo con el Ángel. La frecuencia y calidad de este contacto íntimo será lo que lleve al iniciado a su siguiente destinación en los Supernos.*

 

Ver el Libro de las Mentiras, Capítulo 11:

"Bajo el Abismo está la Luz, la Rosacruz, el rapto de la Unión que destruye, ese es el Camino. La Rosa-Cruz es la Embajadora de Pan."

 

El objetivo es hacer de ese Samadhi algo continuo en todos los planos,* aniquilando toda noción de dualidad, lo cual implica necesariamente la aniquilación de uno mismo, pues la noción de una identidad o punto de vista individual sólo es establecida mediante la dualidad.** Por ello se dice que el desenlace de esta fase implica una muerte individual, de un modo parecido a como ocurría en los Mundos anteriores, pero ahora a un nivel superior. Lo que tiene lugar tras esto es un nuevo nacimiento como NEMO ("Nadie" en latín) en el seno de Babalon, en el Sephirah de Binah.

 

* Liber 418, Aetiro número 12, nota 11:

"La fórmula del 156 es constante copulación o Samadhi con todo."

  Una Estrella a la Vista:

"Magister Templi: Es un maestro de Samadhi."

** La verdadera identidad del individuo, y la verdadera fuente de su Voluntad, pertenece a la unidad situada por encima de la Ruach. Por eso se dice que la Voluntad sólo puede ser única. 

 

Este Samadhi continuo implica la familiarización con una nueva perspectiva y un nuevo tipo de lógica que van más allá de la dualidad propia de la razón. Esto significa el equilibrio y la cancelación de toda idea mediante su idea opuesta, uno de los principios que Crowley recomienda insistentemente para toda fase iniciática en general, pero que resulta especialmente importante aquí. El entrenamiento en este punto implica alcanzar cierta maestría en esta práctica, de forma que la idea opuesta a cualquier idea surja automáticamente en la misma operación mental, por así decir.* Esto sin embargo es sólo un aspecto muy concreto de algo que tiene lugar en todos los planos del ser y de la realidad.

 

Ver el Libro de las Mentiras, Capítulo 14:

"En el Maestro del Templo la percepción opuesta tiene lugar simultáneamente, estando él mismo más allá de ambas."

Ver también Liber 418, Aetiro número 5:

"Se me muestra que este corazón es el corazón que se regocija, y que la serpiente es la serpiente de la Muerte, pues aquí todos los símbolos son intercambiables, ya que cada uno contiene en sí mismo su propio opuesto. Y este es el gran Misterio de los Supernos que están más allá del Abismo. Pues por debajo del Abismo la contradicción es división, pero por encima del Abismo la contradicción es Unidad. Y no puede haber nada verdadero salvo por virtud de la contradicción que cada cosa contiene en sí misma."

 

Este cambio de lógica y perspectiva radical está implicado en el llamado Cruce del Abismo. El falso Sephirah de Daath habita en este Abismo, que representa el espacio que media entre la unidad propia de los Supernos y la dualidad de la Ruach. Su cruce expresa la paradoja inherente a asumir un punto de vista no-dual que va más allá de la propia psique, lo cual representa una imposibilidad desde el punto de vista de la Ruach. Pero el hecho es que este cambio de perspectiva es posible, y surge de forma natural como continuación del trabajo realizado a lo largo del Mundo de Briah, y de todo el camino recorrido hasta este punto en general.

 

Este paso implica la transición entre la fórmula L.V.X. y la fórmula N.O.X.. La fórmula L.V.X. es especialmente propia de Tiphareth, y simboliza el conocimiento directo del Ángel, su Luz arrojada sobre el aspirante. Por su parte, la fórmula de N.O.X. pertenece al Mundo de Atziluth, e implica la Noche y la oscuridad en que se aparecen los Supernos ante la Ruach, debido a su carácter de ausencia y negatividad. Algo que por otro lado sólo implica que tras la unión con el Ángel uno ya no es capaz de ver su Luz, pues esa Luz implica dualidad, y en ese punto el iniciado la ha traspasado, fundiéndose con el Todo más allá.*

 

N.O.X. es la Noche de Pan, y Pan es el Todo. Por otro lado, la unión con el Ángel en los Supernos no es del todo perfecta, cosa que sólo se da al atravesar Kether.

 

El Cruce del Abismo se da entre Chesed y Binah, y la paradoja referida sobre su aparente imposibilidad se ve representada por el hecho de que no exista Sendero alguno que conecte ambos Sephiroth.* En este sentido, los Senderos que conectan Tiphareth con los tres Sephiroth del Mundo de Atziluth son de especial importancia, ya que determinan la conexión del núcleo del individuo con la unidad universal en sus tres aspectos. Estos Senderos son los de Zayin, Gimel, y He.

 

 

Esto se relaciona con la ausencia del falso Sephirah de Daath, situado en el Abismo, que caracteriza este trayecto. Daath significa Conocimiento, de forma que el hecho de que este Sephirah "no exista", señala que la dualidad que implica el Conocimiento (dualidad entre sujeto y objeto del Conocimiento) no existe realmente. O sea, que toda impresión dual (ya sea en forma de impresión mental o de manifestación, aunque ambas cosas sean inseparables desde el punto de vista de la Ruach) es sólo una apariencia producto de la interpretación de la realidad que efectúa la Ruach.

 

 

También están los dos Senderos que conectan los Sephiroth de los Pilares laterales: los Senderos de Cheth y Vau.

 

 

 

EL MUNDO DE ATZILUTH

 

Este es el "Mundo de los Arquetipos" (sin relación con el concepto de los arquetipos de C.G. Jung), asociado al elemento Fuego y a los Supernos. La Divinidad en sí está asignada a este Mundo. Corresponde a la esfera de la Unidad: la realidad impersonal y no-dual situada por encima de la Ruach del individuo. Es decir, no forma parte propiamente de la psique del individuo, aunque la infunda al mismo tiempo y ambas partes tengan relación. Constituye un plenum imposible de definir o conceptualizar mentalmente más allá de algunas analogías convenientes, ya que lo integra todo en sí mismo.* Corresponde a la Neshamah, que incluye en sí misma a Chiah y Yechidah (Partes del Alma).

 

De forma que decir "todo" debería incluir decir "nada", y así con cualquier definición. El lenguaje, estando basado en el conocimiento (dual por naturaleza), no alcanza a describirlo más que de forma conveniente, en tanto los Supernos están por encima de toda dualidad.

 

Este Mundo representa lo que subyace tras toda la realidad objetiva, estando situado más allá, detrás, o por debajo de todo lo manifestado y de toda experiencia, y lo más importante, tras la propia subjetividad de la Ruach, e incluyendo todo esto al mismo tiempo en sí mismo. Es el origen y el sustrato de todo lo manifestado, así como los principios que lo fundamentan y lo hacen posible.

 

Estos principios se basan en la unidad ilimitada de la realidad, sin la cual no es posible que esta manifieste lo que nosotros experimentamos como fenómenos de cualquier tipo. Por ilustrarlo de alguna forma, es el tejido del espacio en sí mismo (tanto físico como psíquico), lo que permite que un cuerpo o un pensamiento puedan manifestarse en él, ocupando ese espacio por un tiempo dado, sin que por ello ese espacio se vea afectado en lo más mínimo. Pero ese espacio no podría dar lugar a esto si estuviera condicionado temporalmente o poseyera límites de algún tipo, lo cual implica que ha de integrar todo lo manifestado en sí mismo, conformando una unidad situada más allá del tiempo y el espacio.

 

El iniciado aquí es reconocido como un Maestro, un nivel que muy pocos consiguen en el camino. En este punto ha resuelto todas las dualidades y todos los planos que le conciernen como ser individual, perdiendo como consecuencia la noción de ser un individuo separado del resto de la existencia, de modo que en ese sentido podría decirse que ha llegado a cierta unión con el Ángel. Pero esta unión no es perfecta hasta atravesar totalmente este Mundo, dando término a la Gran Obra, y en cualquier caso el iniciado aquí sigue siendo obviamente un vehículo sujeto a la experiencia individual.*

 

En otras palabras, su conciencia está situada ahora por encima del Abismo, pero para poder continuar con sus funciones normales como ser humano, es "restituido" en el Sephirah situado por debajo del Abismo que mejor caracterice su naturaleza individual. Ver Una Estrella a la Vista:

"Todo Miembro activo de la Orden ha destruido todo lo que Él es y todo lo que Él tiene al cruzar el Abismo, pero a cambio se ha arrojado una estrella de los Cielos para iluminar la Tierra, para que así dicho Miembro pueda poseer un vehículo desde donde comunicarse con la humanidad. La cualidad y posición de esta estrella y sus funciones son determinadas por la naturaleza de las encarnaciones que ha trascendido."

Esto caracteriza el "amor por la humanidad" que en palabras de Crowley retiene al iniciado de fundirse en el Ángel por completo una vez llegado a este punto. Esta retención está expresada en el Juramento del Maestro del Templo, en el Una Estrella a la Vista: "Debe renunciar a Su disfrute de lo Infinito para poder formularse a Sí mismo en lo Finito".

 

El iniciado en este Mundo es aceptado en la Orden de la Estrella de Plata, equivalente a la Verdadera A∴A∴. Al ingresar en este Mundo es recibido en la Ciudad de las Pirámides, en el Sephirah de Binah. Esta Ciudad también es Zion, cuyo valor numérico es 156, el mismo de Babalon, la nueva Madre del iniciado.

 

Los Sephiroth que integran este Mundo son:

  • Binah (Entendimiento) - Esfera de Saturno. Función estructural de la realidad. Espacio (tanto físico como psíquico).*
  • Chokmah (Sabiduría) - Esfera de las Estrellas Fijas. Función dinámica de la realidad. Tiempo.*
  • Kether (Corona) - Esfera del Primum Mobile. Núcleo de la realidad. Unidad de la existencia. Sede del Ángel.*

 

   * Esta es la clasificación que me parece más conveniente para representar los aspectos de los Supernos, aunque sea forzosamente inexacta. No debería entenderse, sin embargo, el espacio caracterizado por Binah como puramente físico, sino también psíquico, y evitar pensar en ese espacio únicamente como en la materia física o mental que lo ocupa, sino en el espacio en sí que compone esa materia y que subyace bajo ella. También debería tenerse en cuenta su potencialidad o aspecto negativo, ante el cual cada fenómeno manifestado se pone en contraste con la infinidad de otros posibles fenómenos que hubieran podido darse. El tiempo y el espacio están, en este sentido, en un plano superior a la materia, aunque también integren a esta y a todo fenómeno manifiesto o potencial dentro de sí mismos.

     El aspecto negativo o potencial mencionado está asociado en parte a los tres Velos Negativos de la Existencia situados por encima del Árbol. El aspecto positivo de los Supernos es inseparable de esa negatividad situada por encima, del mismo modo que el número 1 es sólo una expresión positiva del 0, o Babalon un avatar inferior de Nuit. Igualmente, la clasificación de los Supernos en Sephiroth es puramente conveninente, ya que cada una de sus esferas integra en sí misma las propiedades de las otras dos.

 

El Mundo de Atziluth es pasivo respecto a los Velos Negativos de la Existencia situados por encima, ya que implica la manifestación positiva de las posibilidades latentes en los Velos, de modo que estos Velos son previos en cierta forma, siendo el orígen o la base del Todo (ver nota superior). A su vez, Atziluth es activo respeto al Mundo inferior (el Mundo de Briah), en tanto este último debe evitar apegarse a la ilusión de la dualidad propia de sí mismo y de toda la Ruach.

 

El núcleo de la tríada que integra los Sephiroth de Chokmah y Binah es Kether y no el falso Sephirah de Daath, lugar que en teoría le correspondería ocupar a este último, comparándolo con el resto de tríadas del Árbol.* Daath representa básicamente el cambio de lógica que impera entre el punto de vista de la Ruach y el punto de vista de los Supernos (ver el Mundo anterior). El hecho de que en Cábala se diga que Daath "no existe" señala la paradoja a la que se enfrenta la Ruach ante los Supernos.** Pero por encima del Abismo, la perspectiva propia del Mundo de Atziluth hace que subjetividad y objetividad se unan, algo característico de la unidad absoluta que implica este Mundo,*** y de Kether en particular, como Sephirah más propio de la unidad.

 

    * Daath es el Conocimiento fruto de la unión de la Sabiduría (Chokmah) con el Entendimiento (Binah). Esta relación entre los nombres dados a estos tres Sephiroth ya señala su relación. Lo mismo ocurre entre la Corona (Kether) y el Reino (Malkuth).

     ** La ausencia de Daath simboliza el mito bíblico de la Caída del Hombre a un estado separado de la Divinidad. Sin embargo, el Árbol entero es una abstracción simbólica, de modo que decir que una esfera que conecta los Mundos de la subjetividad y la objetividad "no existe", tiene implicaciones simbólicas que señalan lo contrario de lo que el Mito de la Caída pretende significar, o sea que no existe una verdadera separación entre Dios y el Hombre. Pero este es, en cualquier caso, el punto de vista de los Supernos, y no el de la Ruach. Cabe señalar que si Daath existiera, la luz de Kether y los Supernos no sería arrojada sobre el núcleo del hombre en Tiphareth, de un modo parecido a como Yesod (el otro extremo de la Ruach) impide a Malkuth el contacto directo con Tiphareth.

      *** En otras palabras, "No hay más Dios que el hombre", tal como dice el Liber OZ. Esto expresa en cierto sentido que sin el Microcosmos que experimenta la existencia, el Macrocosmos que encarnan los Supernos carece de sentido. Por decirlo de alguna forma, si el hombre desapareciera de la faz de la tierra, sin duda el universo objetivo en su aspecto positivo (básicamente el Mundo de Atziluth: recordar que el Mundo de Assiah es básicamente el medio donde el Microcosmos experimenta la realidad objetiva) seguiría existiendo, pero estaría, por así decir, ciego. Tal como dice el Kabbalah Denudata de Knorr von Rosenroth: "Antes de que se asentara el equilibrio, el rostro no contemplaba al rostro". Es decir, el Rostro Menor (el Microprosopus, Tiphareth), no contemplaba el Rostro Mayor (el Macroprosopus, Kether).

 

En el Mundo de Atziluth el iniciado no está condicionado en modo alguno respecto al Mundo de Yetzirah (que incluye su personalidad como individuo y su mente ordinaria), algo simbolizado por el hecho de que no existan Senderos que lleven hasta los Sephiroth de ese Mundo. Por otro lado, el que aquí todavía se vea determinado por el hecho de ser un Yo individual, está representado por los Senderos que conectan con los Sephiroth del Mundo de Briah.

 

Los Senderos que conectan los Sephiroth que integran este Mundo son: Daleth, Beth y Aleph.

 

 

 

El trabajo iniciático aquí implica acercarse a la identificación final con el Ángel. De nuevo, esto tiene lugar a través de los tres Sephiroth que integran este Mundo. Este trabajo está al alcance de la comprensión de muy pocos, incluyendo el autor de este ensayo. Señalar únicamente que, tal como se ha dicho anteriormente, el paso entre Atziluth y los Velos Negativos implica la reducción de la unidad positiva y manifiesta de la existencia en la potencialidad absoluta de lo negativo o inmanifestado. El trabajo en este Mundo está significado por esa transición.
 
Del logro final en este Mundo se dice que "no se puede conocer", y que por lo tanto implica silencio absoluto por parte del iniciado, de modo que no existen documentos que hablen sobre ello. Esto se relaciona con que este logro implica ir más allá del Árbol, y como se ha dicho antes, todo conocimiento implica relación, algo a lo que el iniciado aún sigue sujeto en cierto sentido en el Mundo de Atziluth, debido a su conexión con la Ruach (algo simbolizado, como se ha visto, por medio de Senderos). Ese logro está entonces en alcanzar el 0 en que se basa todo lo manifestado, punto en que uno se funde finalmente con el Ángel.*
 
     * El Ángel habita en Kether en su formulación positiva, pero esta positividad sólo oculta su naturaleza negativa. La relación entre el 1 y el 0 ha de estudiarse en los análisis de los Senderos que parten de Kether, y particularmente en el Sendero de Aleph (ver Atu 0). Kether es simbolizado a menudo como el rostro de un Rey visto de perfil, expresando que la otra mitad de su rostro no puede contemplarse jamás.
     La Nada del 0 no debe entenderse como"Nada" literalmente, sino como Crowley describe en el Libro de Thoth:
"Esta ilustración representa el Árbol de la Vida, que es un mapa del Universo. Debemos comenzar, como lo haría un matemático, por la idea del Cero, el Cero Absoluto, el cual, al examinarse, viene a significar cualquier cantidad que uno pueda escoger, pero no, como el profano puede suponer al principio, Nada, en el vulgar sentido de la palabra de «ausencia de cosa alguna» (véase «Berashith», París, 1902)."

     Ver de nuevo el Atu 0, donde El Loco lleva una bolsa con todas las atribuciones de Senderos y Sephiroth del Árbol, simbolizando que en el 0 está contenido todo.

 

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